Letras Desnudas

Mario Caballero

Mérito Vs. Campañas Negras

De pena ajena la actuación de muchos aspirantes a la rectoría de la UNACH que ante su falta de argumentos y propuestas, le están metiendo ruido al proceso. Aquí es donde cada uno de ellos debería sincerarse consigo mismo: “Si no tienes nada qué ofrecer, ¿para qué te metes?”. Pero bueno, el autoanálisis no es propio de ambiciosos vulgares.

De buena fuente me he enterado que uno de los eternos aspirantes, quien de hecho ya fue rector de la UNICACH, de donde salió por la puerta trasera bajo acusaciones de corrupción y latrocinio, ha emprendido una campaña sucia en contra del rector Oswaldo Chacón Rojas, apoyado por un grupo de periodistas. Lo que no puede ganar en el terreno de las buenas ideas, lo quiere hacer mediante la descalificación del que considera el rival a vencer.

Uno más, dueño de un panfleto calumnioso e intrigante, está propagando las ideas de que el rectorado de Oswaldo Chacón es espurio, que asumió el cargo de manera ilegítima porque en el momento de ser designado el periodo de la Junta de Gobierno había caducado, que no podía ser elegido por no cumplir con el requisito de cinco años de servicio activo y que su pretensión de reelegirse a través de un proceso adelantado se trata de un clarísimo “albazo”.

Dichas ideas, sin embargo, son infundadas. Por desgracia, lo que debería ser un auténtico debate de propuestas, un intercambio constructivo de visiones y planes en favor del desarrollo de la universidad, se está convirtiendo en un ring de luchas en lodo. Qué pena.

ACLARANDO AMANECE

Hablemos de frente con la verdad.

En primer lugar, es falso el alegato de que la Junta de Gobierno ya había prescrito y, por lo mismo, estaba imposibilitada para hacer nombramiento alguno.

Como bien se sabe, la Junta de Gobierno es el órgano colegiado superior de dirección y representación universitaria. Su función principal es velar por el cumplimiento de los fines institucionales, la planeación estratégica, la gestión transparente de recursos y la toma de decisiones de alto nivel, incluyendo, por supuesto, la elección de la rectoría.

De acuerdo con el artículo 15, fracción primera, de la Ley Orgánica, y el artículo 551 del Estatuto Integral, sus facultades son imprescriptibles mientras esté en funciones. Es decir, no existe un límite temporal para ejercer sus atribuciones. De este modo, el nombramiento de Oswaldo Chacón fue legal.

Además, en el último año cuatro de los cinco integrantes de la Junta han sido relevados y la ley establece que sus decisiones se toman con el voto de 4 de los cinco. Así, no hay que buscarle tres pies al gato.

Segundo, también es falso que no cumple con el requisito de tener cinco años de servicio activo. Puesto que Chacón Rojas tiene 21 años impartiendo clases de manera ininterrumpida en la UNACH. Primero en la Facultad de Derecho y luego en el Instituto de Investigaciones Jurídicas, tal como consta en el expediente.

No es espurio, cumple con todos los requisitos que demanda la legislación universitaria: la nacionalidad, la residencia, la edad, los méritos profesionales, siendo licenciado en Derecho, egresado de la UNACH con mención honorífica, con un doctorado en Teoría Política por la Universidad Autónoma de Madrid y un doctorado más en Ciencias Políticas y Sociales por el Instituto Nacional de Estudios Fiscales.

En su actividad dentro de la universidad, ha sido profesor investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, donde culminó el diplomado “Teorías de la Democracia” que él mismo organizó.

Tercero, lanzar la convocatoria anticipadamente para la elección del rector no representa en ningún sentido un albazo.

El artículo 569 del Estatuto Integral especifica que “para la designación de la persona titular de Rectoría, la Junta de Gobierno emitirá la convocatoria correspondiente cuando menos treinta días antes de que concluya la gestión en turno, con lo cual da inicio el proceso de designación”.

La reciente convocatoria se publicó seis meses antes de la conclusión del periodo de Oswaldo Chacón, y eso no implica falta de transparencia. Todo lo contrario, al superar el tiempo mínimo legal hace más transparente el proceso.

Con seis meses, los aspirantes tienen más tiempo para enseñar sus proyectos, sus propuestas, sus objetivos a alcanzar en beneficio de la universidad.

Con ello se garantiza la participación de todos los que anhelan dirigir las riendas de la máxima casa de estudios de Chiapas, así como la auscultación y deliberación, dando cumplimiento cabal al artículo 570 del Estatuto Integral, que exige para la designación del rector que sea escuchada la opinión de toda la comunidad universitaria.

Por tanto, ¿dónde está el albazo? ¿Y dónde la ilegalidad y la persecución que algunos presumen?

No hay tales cosas. Al disponerse de un tiempo mayor para la auscultación, se fortalece la democracia interna.

La democracia de la UNACH no es electiva, no se basa en el voto directo, sino es consultiva y deliberativa, en la que el proceso se basa en el diálogo razonado, la búsqueda de consensos y la participación informada. Este modelo implementado por importantes universidades autónomas, como la UNAM, por ejemplo, permite dar mayor legitimidad a la designación de la rectoría, fortalece la cohesión universitaria y fomenta una comunidad más activa y reflexiva.

En menos palabras, prioriza el mérito, el diálogo y la autonomía, dejando fuera el clientelismo electoral.

En este sentido, en un espacio donde todos pueden mostrarse bajo un ambiente de legalidad y democracia, no existe ninguna persecución.

FALSA NARRATIVA

Nadie debe llamarse a engaño. El proceso de designación de la rectoría de la UNACH es legal y legítimo.

Los que pretextan imposición, arbitrariedad e ilegalidad son los mismos de siempre, que buscan el cargo sólo para alimentar sus intereses personales, su ambición de poder, sus ganas de enriquecimiento.

No tienen un proyecto académico y tampoco visión institucional. Carecen de compromiso real con la excelencia académica. Hasta ahora no han presentado propuestas concretas de desarrollo institucional, investigación, vinculación social, ni de mejora a la calidad educativa.

Por eso apelan a la denostación, buscando desprestigiar al rector Oswaldo Chacón quien ha demostrado resultados tangibles y medibles.

En lo que va de su periodo logró un hito histórico al acreditar el cien por ciento de su matrícula evaluable, posicionando a la UNACH como la institución de educación superior con más programas reconocidos por su calidad en México.

Asimismo, ha consolidado los cuerpos académicos, incrementó la investigación y la vinculación con los sectores productivos.

El crecimiento institucional es verificable: más estudiantes atendidos con calidad, infraestructura modernizada y reconocimiento nacional.

El rector Chacón ha demostrado tener méritos para buscar la reelección, un derecho expreso desde 2014.

Total, el panorama es claro: una gestión de resultados y comprobado compromiso académico contra aspirantes que al no tener nada que ofrecer sólo les queda ofender, mentir y calumniar.

La comunidad universitaria y la sociedad chiapaneca merecen un proceso limpio, basado en el mérito y la ley, no en campañas negras.

yomariocaballero@gmail.com

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