Mario Caballero
El Soberbio, Tombolín y El Guacamayón
Lo ocurrido este sábado 11 de abril con varios políticos de Morena fue un verdadero esperpento: un episodio grotesco, aberrante y sin sentido.
Hicieron una gran celebración de la visita de Alfonso Ramírez Cuéllar a Chiapas. Decir que corrieron a abrazarlo y apapacharlo con dádivas de todo tipo es quedarse corto. Prácticamente se le pusieron de tapete. Lo recibieron como si se tratara del Papa. Así de ridículos.
El coleto Guillermo Santiago Rodríguez, por ejemplo, se desvivió en anunciar y promover su visita. Desde un día antes comenzó a subir videos a las redes sociales para invitar a medio mundo al evento que encabezaría Ramírez Cuéllar y hasta le llevó “regalitos” para darle la bienvenida en el Aeropuerto Ángel Albino Corzo, donde se tomó cientos de fotos a su lado tratando de demostrar que cuenta con su respaldo para ser candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.
Fue tanta su “memoción” que no hubiera sido extraño que “memojara” sus pantalones.
TOMBOLÍN
En realidad, no fue uno, sino dos eventos. El primero se denominó Encuentro Empresarial “Construyendo el Segundo Piso”. Fue organizado por Guillermo Santiago y se trató de un supuesto diálogo entre empresarios y aliados del morenismo local.
Según Santiago Rodríguez, el tema central del encuentro fue el acceso al agua, en el que todos coincidieron en “la importancia de impulsar soluciones que garanticen el uso doméstico y productivo ante el desabasto que viven las familias tuxtlecas” (sic).
Pero como dice el refrán: “el diablo está en los detalles”.
Para empezar, no asistió uno solo de los grandes empresarios locales a mencionado encuentro empresarial. Tampoco acudió alguna figura destacable del morenismo chiapaneco.
Es decir, el evento no fue un mar sino un riachuelo con puros pececillos y charales, con comerciantes e industriales de la medianía para abajo y morenistas irrelevantes. Como se dice en el argot político: no hubo músculo.
Segundo, más allá de la mediocre convocatoria, la supuesta reunión empresarial fue un disfrazado acto de campaña anticipado.
En este sentido, la autoridad electoral debería poner cartas en el asunto e investigar de dónde salieron los recursos para pagar el evento y los gastos de Alfonso Ramírez Cuéllar.
No sería extraño que el “diputado tómbola” haya utilizado recursos públicos para costearlo.
En este espacio hemos señalado el presunto desvío de recursos de la Delegación del ISSSTE en Chiapas que ha venido realizando todo este tiempo en complicidad con su protegida Okary Nayeli López Méndez, subdelegada de Administración, con el cual ha financiado su adelantada campaña política.
Varias fuentes revelan que de dicha institución ha obtenido dinero, medicamentos y aparatos como sillas de ruedas, muletas, bastones y andaderas para entregarlo en su nombre a los ciudadanos.
No por nada en citado “encuentro empresarial” hicieron acto de presencia diversos funcionarios del ISSSTE, entre ellos el subdelegado Médico Carlos Alberto Domínguez Maldonado, acusado de corrupción, desvío de recursos públicos, tráfico de influencias, nepotismo y enriquecimiento ilícito.
Tercero, y para que quede más claro todavía que fue un acto proselitista, hizo del tema del agua su bandera política.
Guillermo Santiago es de esos políticos desbordantes en la falta de ideas. Por eso se cuelga de lo primero que encuentre a su paso para tratar de sacar raja política.
Hace algunos años fue la corrupción del gobierno de Manuel Velasco Coello, por lo que realizó una gira por todo el estado bajo el nombre de “La gran robadera”, asegurando que haría todo lo posible por poner tras las rejas a los que saquearon los recursos de los chiapanecos. Pero no logró nada. Excepto su único objetivo: promocionarse.
Lo mismo está haciendo ahora con el problema del agua que hubo en la ciudad en días pasados, pero no proponiendo soluciones (porque no las tiene), sino atacando al actual presidente municipal.
A todo esto, si quiere abordar el tema del agua, ¿por qué no señala al verdadero responsable del problema, a Carlos Morales Vázquez? Simple, porque hace poco tiempo fue su compañero en el mismo proyecto a la gubernatura que fracasó en 2024, el de Zoé Robledo Aburto.
Por tanto, no era de sorprenderse que el evento de Guillermo Santiago fuera un desastre. No tiene arraigo en Tuxtla, no representa a nadie y ningún morenista de peso se prestaría a engordarle el caldo.
EL GUACAMAYÓN
El otro evento fue organizado por el mismo Carlos Morales Vázquez, quien lo bautizó como Asamblea Informativa “Construyendo Tuxtla Gutiérrez”, de donde según nació la iniciativa “Recuperemos Tuxtla”.
Sobre este personaje hemos cargado las tintas en este espacio. Y no es para menos.
El llamado “Guacamayón” ha sido sin duda el peor alcalde de Tuxtla Gutiérrez en tiempos recientes.
Se le acusa, entre otras cosas, de haber desviado recursos del municipio a través de contratos de publicidad para financiar las campañas políticas de Zoé Robledo, Aquiles Espinosa García y la de él mismo en el proceso electoral pasado.
También de asignar de manera directa los contratos de obra a empresas ligadas a su familia, tema que según fue operado por su hermano Jorge Morales, quien en los dos trienios pasados se hizo de varias residencias de lujo.
El año pasado, la Auditoría Superior del Estado dio a conocer que la gestión de Carlos Morales en 2023 provocó un supuesto daño a la Hacienda Pública por más de 220 millones de pesos.
Además, sigue pendiente la resolución de la auditoría por la compra por adjudicación directa y con sobreprecio de más de 3 mil 800 contenedores de basura a la empresa Veolia, su favorita en los seis años de su gobierno, a la cual se rumora que le pagó más de 500 millones de pesos de manera fraudulenta por el pésimo servicio.
Esto por mencionar algo.
¿EL GRAN ELECTOR?
A todo esto, ¿quién se cree Alfonso Ramírez Cuéllar para hacer destapes políticos en Chiapas? ¿El gran elector?
A cada cosa, su nombre. Ramírez Cuéllar podrá ser el vicecoordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, pero eso no lo faculta para imponer candidaturas y menos para decir “vamos a recuperar Tuxtla”. ¿Recuperar de qué, para quién? ¿Para que vuelva a ser saqueada? ¿Para Carlos Morales que seguramente busca repetir en la alcaldía para llevarse lo que no pudo en los seis años pasados? Absurdo.
En realidad, dos cosas fueron las que logró al encabezar dichos eventos. La primera, confirmar que es un gran divisor y un vil arribista. Segunda, confrontar a los morenistas y provocar al establishment político en Chiapas. Lo cual no es un asunto menor.
Su soberbia lo hace idealizar un poder que no posee y una autoridad que no le ha sido dada por los verdaderos mandamases de Morena. Si en Zacatecas, su estado natal, no tiene capacidad para imponer ni siquiera a un regidor, menos en Chiapas donde existe un poder legítimo y legitimado.
Que se engañe quien quiera dejarse engañar. Alfonso Ramírez representa el mismo caso que Antonio Santos Romero, quien se cree un virrey en Chiapas, con la diferencia de que él si cuenta con un nombramiento, el de vicecoordinador de los diputados morenistas, pero que utiliza más bien como escudo para no ser llamado a la justicia por las denuncias en su contra por fraude, motín y daños en propiedad ajena.
yomariocaballero@gmail.com




