J. Eduardo Pineda Arenas
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Durante las últimas semanas hemos hablado de universidades, jóvenes preparados y talento que abandona Chiapas buscando mejores oportunidades.
Hoy quiero proponer algo que quizá incomode a algunos empresarios, comenzando por nosotros mismos.
¿Y si una parte del problema también estuviera dentro de nuestras empresas?
**Decimosexta Ley del Liderazgo Estratégico Territorial**
**Una empresa solamente puede aprovechar el talento que recibe hasta donde su propia organización tiene capacidad para desarrollarlo. **
Imaginemos a un joven recién egresado.
Llega entusiasmado a su primer trabajo.
Tiene conocimientos, ideas y ganas de demostrar lo que sabe.
Pero encuentra una empresa donde nadie le explica claramente sus responsabilidades, su jefe tiene poco tiempo para enseñarle y las decisiones dependen casi exclusivamente del dueño.
Pasan los meses.
El joven aprende algunas cosas, pero comienza a preguntarse:
“¿Aquí hasta dónde puedo llegar?” y
Finalmente, se marcha.
El empresario comenta:
“Estos jóvenes ya no quieren comprometerse”.
¿Será?
Quizá algunos efectivamente tengan dificultades para adaptarse.
Pero también deberíamos preguntarnos si nuestras empresas están preparadas para recibirlos.
Porque contratar personal y desarrollar talento son dos cosas diferentes.
En nuestras investigaciones sobre capital humano y sobre la sociedad del Soconusco estamos estudiando precisamente esa relación.
¿Qué espera un joven de su trabajo?
¿Cuánto influye el salario?
¿Y el trato?
¿La posibilidad de aprender?
¿El reconocimiento?
¿La oportunidad de crecer?
Todavía estamos investigando las respuestas.
Pero hay una pregunta que podemos hacernos desde ahora:
**¿Qué tan atractiva es nuestra empresa para alguien que tiene otras opciones? **
**A veces creemos que nos falta personal preparado, cuando también podría faltarnos una empresa preparada para aprovecharlo. **
Esto merece una reflexión especial en Chiapas, donde la mayoría de las empresas han nacido del esfuerzo personal y familiar.
Con frecuencia, el fundador conoce prácticamente todo.
Compra.
Vende.
Cobra.
Contrata.
Resuelve problemas.
Y toma las decisiones importantes.
Esa capacidad pudo ser indispensable para comenzar.
Pero llega un momento en que también puede convertirse en el límite del crecimiento.
Porque una empresa que depende demasiado de una sola persona difícilmente puede multiplicar sus capacidades.
* Mejorar su administración.
* Incorporar tecnología.
* Formar mandos medios.
* Desarrollar capacidades comerciales.
* Y construir ambientes donde las personas puedan aprender, aportar y prosperar.
Porque también debemos reconocer algo: una empresa necesita ser rentable para pagar mejores salarios y ofrecer oportunidades duraderas.
El bienestar del trabajador y la productividad empresarial deben crecer juntos.
Ése es el desafío.
Construir empresas donde el talento quiera permanecer porque encuentra oportunidades, y donde esas oportunidades existan porque el talento contribuye a producir mejores resultados.
Quizá entonces descubramos que una parte del desarrollo económico que esperamos para Chiapas puede comenzar dentro de nuestras propias empresas.
Sin esperar otra carretera.
Sin esperar otra gran fábrica.
Comenzando por cambiar nuestra manera de dirigir, organizar y desarrollar a las personas.
*El talento puede hacer crecer a una empresa, pero primero la empresa debe aprender a darle espacio para crecer*.




