Por Joaquín Narro Lob
El pasado domingo concluyó el Mundial de fútbol y con ello los temas de conversación irán regresando paulatinamente a la normalidad de la agenda que marca al país. Al paso de los días la conversación sobre Messi, Cristiano, Morita o Mbappé se diluirá para quedar como mero recuerdo de 39 días en los que los mexicanos – como buena parte del resto del mundo – pudimos escapar de la realidad para soñar con un siguiente partido. Casi de inmediato al triunfo de España sobre Argentina, apenas este lunes, Ismael “El Mayo” Zambada fue condenado a cadena perpetua y pasará el resto de sus días en una prisión de Estados Unidos. Con ello, la discusión pública comenzó su viraje hacia el caso de la colusión de funcionarios públicos y políticos de todos los colores – especialmente de Morena – con la delincuencia organizada y las tramas del tráfico de fentanilo y el huachicol fiscal. Ese mismo día, el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, presentó un documento en el que califica a la extrema izquierda latinoamericana como terrorista y criminal. El sueño mundialista terminó y la realidad nos ha alcanzado.
Por referencias realizadas hace cerca de un año, es posible que en los próximos días – acaso unas cuantas semanas – Estados Unidos intervenga en Cuba para deponer al régimen castrista que hoy encabeza Miguel Díaz-Canel. De consumarse esto, México y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum quedarán a la deriva al perder a los últimos aliados de un bloque que comenzó a construirse hace algunos años con el país isleño, Venezuela, intermitentemente con Brasil, Ecuador, Bolivia y Perú, y de manera más reciente con Colombia. Con la derechización de los gobiernos latinoamericanos y la negación de Lula de su historia personal y política, México y su presidenta deberán de enfrentar los embates que se dejen sentir desde el norte y que tendrán como ariete la lucha contra el narcotráfico y la corrupción. Los días por venir no serán sencillos para el gobierno de Claudia Sheinbaum y la presión por entregar a peces gordos señalados como narcopolíticos crecerá hasta explotar.
En este escenario, quizá lo que no logra percibirse con claridad estriba en los efectos que esta explosión puede tener al interior del partido gobernante y en la definición de candidaturas rumbo al 2027, primero, y a las elecciones presidenciales, después. Porque nadie puede ser tan ingenuo como para pensar en que la defensa de Rubén Rocha Moya, el gobernador sinaloense con licencia señalado como cómplice del Cártel de Sinaloa obedece únicamente a reafirmar el carácter soberano de México. En realidad, es claro que, si Rubén Rocha cae, la estabilidad y continuidad de Morena estarán en un grave riesgo. Por eso es importante seguir de cerca los pasos que el gobierno dará en los próximos días cuando la presión para lograr su entrega arrecie y comience a aparecer información sobre otros personajes involucrados en tramas delincuenciales. Sheinbaum, entonces, deberá de elegir si salva a su gobierno y intenta mantener a flote a su partido. La decisión que tendría que ser obvia no es tan lógica como parece y serán muchas las sorpresas que veremos.
La pausa mundialista dio al gobierno de la presidenta un respiro a partir de la negociación alcanzada con la CNTE para retirar los bloqueos y las protestas a cambio de 800 millones de pesos. Sin embargo, con el silbatazo final del encuentro en el que España se coronó como campeón del mundo y que Sheinbaum atestiguó al lado de Trump, Carney, Sánchez, Infantino y los reyes españoles, terminó la tregua. Es momento de enfrentar una realidad en la que personajes como Adán Augusto López, Andrés Manuel López Beltrán, Marina del Pilar Ávila, Audomaro Martínez o Américo Villarreal forman parte de los expedientes judiciales que desde hace tiempo se vienen integrando en Estados Unidos. Las elecciones de noviembre en el país vecino son un primer punto de parada para el gobierno de Trump y en ellas México jugará un papel protagónico. En la hoja de ruta de la Doctrina Donroe Cuba y el régimen de Díaz-Canel son la última escala antes del destino final que es México. En lo que estamos por enfrentar no bastarán las arengas sobre nuestra soberanía o movilizaciones populares en defensa de la independencia nacional. En esta ocasión serán necesarias acciones pragmáticas y estratégicas a partir de las cuáles se sostenga de pie al gobierno. Veremos si la presidenta decide por el país aún por encima de su partido.
Profesor de la UNAM
Twitter: @JoaquinNarro
joaquin.narro@gmail.com




