«Siempre me preguntan en qué me gasto mi feria y la neta, lo que más me importa es mi gente: mi jefa, mis carnales y mi barrio.
Pago sueldos, yo armo el show completo, produzco videos, mantengo mi disquera, apoyo a dos o tres bandas que andan batallando y si veo a alguien sin rumbo, lo jalo: ‘vente, acá vemos en qué trabajas’. También le pago a la raza del barrio para que se muevan, porque allá nadie te regala nada y uno tiene que ayudarse entre todos.»
«Le compré una casa a mi jefa, hice estudios en Guanajuato y ahora ando armando estudios en Monterrey y en Ciudad de México para que otros tengan donde grabar y crecer. Invierto en artistas que hoy no conoce nadie, pero algún día los van a conocer. Por eso digo que lo mío no es tanto una disquera, es una escuela: aquí la banda aprende, se pule y si un día quieren volar solos, que vuelen, pero ya entrenados. También me doy mis gustos: tenis blancos, algún juguete por ahí, pero lo principal es sembrar donde haga falta. Porque crecer yo sin levantar a los míos no tiene chiste.»
Santa Fe Klan, sobre gastar, invertir y convertir el barrio en una fábrica de talento, por eso es el rapero más querido de México




