Es la realidad, la canija realidad
Jorge Fernández Menéndez
Lo peor que puede hace un mandatario es pelearse con la realidad, más aún cuando ésta es tan canija como la que estamos viviendo cotidianamente en el país.
No hay ninguna campaña, ninguna “ofensiva mediática” contra el gobierno. Lo que hay son varias crisis simultáneas y ninguna tan grave como la deteriorada relación de seguridad con Estados Unidos, derivada de la negativa de proceder a la detención con fines de extradición del gobernador Rubén Rocha y de otros siete acusados por la justicia estadounidense de ser parte del cártel de Sinaloa. Más aún cuando dos de los más importantes acusados, el ex secretario de seguridad, Gerardo Mérida y el ex secretario de finanzas, Enrique Díaz se han entregado a la fiscalía de Nueva York, se han declarado culpables y están colaborando con las autoridades de ese país, como la enorme mayoría de los narcotraficantes que han llegado a la Unión Americana en los últimos dos años.
Los desencuentros en la reunión que mantuvieron el jueves la presidenta Sheinbaum y el director del Homeland Security, Markwayne Mullin, son inocultables y lo que hemos escrito en este espacio es sencillamente lo que ocurrió, cotejado con distintas fuente (yo no estoy para dar consejos pero sería muy aconsejable que en lugar de leer resúmenes, realizados por los peores consejeros de prensa posibles, se lean los textos originales) y que se refleja incluso en los comunicados enviados por separado del gobierno federal y del propio Homeland Security. Mientras el responsable de la seguridad interior de los Estados Unidos en el primer punto del comunicado del jueves dice que “México debe fortalecer las acciones contra los grupos narcoterroristas”, el gobierno federal insiste en el rechazo tajante de cualquier de tipo operaciones terrestres conjuntas en territorio nacional. Mientras tanto, ninguno de los acusados por Estados Unidos en el caso Sinaloa, ni siquiera los dos que se entregaron a la justicia estadounidense, están encauzados en nuestro país, se insiste en que “no hay pruebas” e incluso se los cita a declarar ante la FGR (no se sabe cuándo ni dónde) sólo como “testigos”.
Que vienen más acciones de Estados Unidos contra los integrantes de las redes políticas de protección y complicidad del crimen organizado, se dijo en la reunión, pero lo dijeron públicamente en las últimas semanas el presidente Trump; el secretario de Guerra, Pete Hagseth; el fiscal interino Todd Blanche; el jefe de la DEA, Terry Cole; el Subprocurador General Adjunto, Aakash Singh, que durante una llamada con los 93 fiscales federales de los Estados Unidos, les pidió “triplicar los casos contra políticos mexicanos no importando una molestia del gobierno de la presidenta Sheinbaum”.
¿De verdad alguien cree que el tema no estuvo en la mesa de la reunión entre la presidenta y Mullin? ¿Alguien puede creer que el gobierno de los Estados Unidos no insistirá en un tema, el desmantelamiento de las redes políticas de complicidad de los “narcoterroristas” cuando es un objetivo central de sus estrategias de seguridad nacional, de inteligencia, de antiterrorismo y de lucha contra las drogas, como lo consignan los documentos respectivos dados a conocer en las últimas semanas?
Ese es el eje de varias de las crisis que azotan hoy al país. La economía no crece, y tampoco lo hacen las inversiones porque, entre otras razones, la renegociación del TMEC está en stand by mientras no se avance en estos temas de seguridad, seguridad jurídica y financiera. Una parálisis o ruptura en la renegociación del TMEC sería desastroza para la economía nacional, que ya está cerca de perder el grado de inversión. Las remesas, que significan un cinco por ciento del consumo y un 3.5 por ciento del PIB han sido castigadas por la orden ejecutiva firmada por Trump: en los próximos días se sabrá cómo se implementan esas medidas pero los espeicalistas consideran que podrían reducir hasta un 20 por ciento las remesas, con un costo indudable para las familias más desfavorecidas.
El contrabando de combustible es un lastre tan pesado como la ineficiencia, incapacidad y corrupción en torno a Petróleos Mexicanos y es otro tema que involucra a la seguridad y la justicia de Estados Unidos. Recordemos que en términos de energía casi el 75 por ciento del gas que consumimos proviene de Texas y que, si por alguna razón se cierran esas importaciones, nuestras reservas energéticas alcanzan para dos días y medio.
La realidad que vivimos es demasiado compleja, los desafíos son tantos que no tiene sentido pelearse con ella, negarla o seguir ignorándola. No se modificará porque se censure a un medio o a distintos comunicadores. La culpa no es de los mensajeros, sobre todo cuando esa realidad es avasalladora y se impone día con día.
Andy
Andrés López Beltrán renunció a la secretaría de organización de Morena a unos días de que en Coahuila, ese partido probablemente pierda, como ya lo muestran las encuestas, las elecciones locales que le habían encargado a Andy. Ya antes había perdido Durango; ya se había quejado de que le dijeran Andy y afectaran su “legado” paternal. Había podido ir de vacaciones a Japón en lugar de estar en el consejo nacional de su partido. Ahora buscará una diputación o mejor dicho el fuero que proporciona la misma. Pero el camino hasta el 2027 aún es muy largo, sobre todo si se cruza la justicia.




