Ainer González / Diario de Chiapas
Bajo la premisa de que la principal tarea de su administración es combatir la ignorancia de raíz, el gobernador del estado de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, lanzó una advertencia contundente a los funcionarios y operadores del programa de alfabetización “Chiapas Puede”: no se tolerará el desvío de recursos destinados a los sectores más vulnerables.
Durante un mensaje dirigido a quienes manejan el presupuesto de esta iniciativa, el mandatario estatal sentenció que su gobierno mantendrá una vigilancia férrea sobre cada peso invertido, asegurando que habrá consecuencias reales para quienes intenten burlar la transparencia.
“Voy a dar un manotazo, lo quiero decir claro. Porque luego van a evadirlo: ‘yo no fui’, porque así me dicen, ‘yo no tuve nada que ver’. Y ahora resulta que todos somos muy honestos. Pero vamos a dar un ejemplo. Vamos a dar un ejemplo porque es mucho dinero el que se está invirtiendo. Es dinero para la gente, es dinero para las personas”, aseguró.
La meta de la administración es ayudar a más de 500 mil jóvenes y adultos que no saben leer ni escribir en la entidad. Con esta estrategia, Chiapas busca encabezar la lista nacional en alfabetización y dignificar las condiciones de vida de la población.
Para aterrizar este proyecto, el Ejecutivo estatal implementó un esquema de financiamiento a partir de la Beca Rosario Castellanos, donde los educandos cuentan con un apoyo de mil pesos mensuales por un cuatrimestre.
Asimismo, la estrategia también busca mejorar planteles educativos, en los que más de mil escuelas federales de educación básica recibirán un recurso de 40 mil pesos para rehabilitar su infraestructura.
A pesar de la magnitud de la inversión, el pronunciamiento del gobernador surge tras reportes y quejas sobre la dispersión de pagos. En el terreno operativo, se han documentado señalamientos sobre los pagos de 6 mil pesos destinados a los asesores, lo que ha puesto la lupa sobre los mandos medios encargados de la ejecución del programa.
Con el “manotazo” anunciado, Ramírez Aguilar busca garantizar que el recurso llegue íntegro a su destino, cortando de tajo con las viejas prácticas de “yo no tuve nada que ver” ante las irregularidades financieras.




