Letras Desnudas

Mario Caballero

¡PÓNGANSE A SALVO!

“Las ratas son las primeras en abandonar el barco”. Este dicho clásico describe cómo, ante el problema inminente o el colapso de un proyecto, quienes se benefician de una situación o son desleales son los primeros en huir para salvarse.

Esto está sucediendo en Morena.

Tras las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos y de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York que han solicitado la detención preventiva con fines de extradición del gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Izunza, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez; el exsecretario de Seguridad, Gerardo Mérida; el exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, y otros cinco mandos policiacos, acusados por presuntos vínculos con el narcotráfico, lavado de dinero y corrupción, muchos militantes, aliados y simpatizantes de Morena comenzaron a deslindarse o, de plano, aislarse del partido.

¡Pónganse a salvo!

FRACTURAS

Pero lo de Rocha Moya es apenas la punta del iceberg.

Desde hace tiempo ha habido señales de una fractura interna en Morena y en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Síntomas claros de desgaste: los aliados no dicen que no pero tampoco sí, los operadores políticos hacen como que la virgen les habla y los que se sumaron a las filas del movimiento con vil oportunismo, comienzan a buscar otras opciones antes de que el barco se hunda.

Una de esas señales es lo que vimos en el ridículo que hizo Mario Delgado al querer modificar el calendario escolar, adelantando el fin de clases con más de mes y medio de anticipación por motivo del Mundial de Futbol.

La propuesta no fue bien recibida por nadie, ni dentro ni fuera del gobierno. La reacción desfavorable y la presión pública provocaron que la misma presidente Sheinbaum dijera que se revisaría. Al final, con el rabo entre las patas, Delgado tuvo que dar marcha atrás y anunciarlo públicamente. Una clara señal de desgaste dentro de la administración. Y apenas va año y medio del sexenio.

Otra prueba son las evidentes disputas entre “obradoristas” y “claudistas”, donde se han dado enfrentamientos entre ambos bandos en distintas acciones del gobierno de Sheinbaum, como en la falta de consenso en las reformas legislativas, y algunos analistas políticos han documentado reuniones privadas en las que se critica el pragmatismo y las decisiones de la presidente.

Una más es la falta del “pegamento unificador”. Sin la presencia directa de López Obrador para mediar en los conflictos, los liderazgos estatales y regionales actúan cada vez de manera más independiente, defendiendo y promoviendo sus propios intereses.

Ejemplo de ello es lo sucedido en Chihuahua en días recientes, cuando la dirigente nacional Ariadna Montiel y el secretario de Organización, Andrés López Beltrán, tratando de desviar la mirada pública del caso Rocha, convocaron a las bases para emprender una protesta multitudinaria contra María Eugenia Campos, “Maru”, con el objetivo de impulsar un juicio político en su contra por el asunto de los agentes de la CIA.

Anunciaron con bombo y platillo que esta marcha reuniría alrededor de 200 mil personas, pero apenas juntaron 20 mil, en un cálculo generoso. La militancia, simplemente, no los respaldó.

Peor todavía, Montiel y “Andy” fueron recibidos en el aeropuerto en medio de abucheos y gritos de “fuera, fuera”.

La falta de convocatoria se les puede achacar a la actual dirigente, cercana al grupo de René Bejarano, y al hijo del expresidente López Obrador, pero también es prueba indiscutible de la división del partido, del desgaste de la narrativa oficialista que ya se siente en las calles y de la pérdida de cohesión de los morenistas que nunca han visto a Andy como una figura representativa del movimiento, sino como un júnior con evidentes límites.

En fin, lo de Chihuahua fue un reverendo desastre político.

¿Y LOS ALIADOS QUÉ?

Por otro lado, las alianzas de la cuarta transformación se han venido debilitando.

La CNTE, por ejemplo, fue un grupo clave para que AMLO y Morena llegaran al poder en 2018. Respaldaron el discurso de la 4T y llenaron las urnas de votos.

Hoy, sin embargo, la situación es diferente. El magisterio decidió romper el diálogo con el Gobierno Federal y en días pasados anunció que se irá a paro indefinido en distintos estados del país, incluyendo Chiapas, por la razón de que consideran un insulto y una migaja el aumento salarial que les fue aprobado.

Con esto, Morena pierde uno de sus valiosos aliados que durante mucho tiempo le permitió tener presión en las calles. Pues si en algo es experta la Coordinadora es en reventar el orden público y propiciar el caos.

Y mientras la CNTE ya saltó del barco, el Partido Verde parece tener un pie fuera.

Si algo ha demostrado el PVEM es ser oportunista. Igual que las rémoras, se alimenta de las migajas que caen de la boca de los partidos grandes. Ha estado pegado al PAN, al PRI y en los últimos años con Morena, pero a partir de los escándalos de corrupción y de presuntos nexos con el crimen organizado que ha alcanzado a figuras importantes como Adán Augusto López, Mario Delgado, Alfonso Romo, Rubén Rocha y los tres hijos del expresidente Andrés Manuel, ha comenzado a calcular sus costos y riesgos.

Por lo mismo, ha renegado su respaldo total a las iniciativas de la presidente y en algunos estados anunció que competirá sin Morena en las elecciones de 2027.

El Partido del Trabajo, otra escoria de la partidocracia mexicana, también le ha vendido caro su amor a la 4T. En algunas propuestas de reforma, como la electoral, simple y cínicamente le retiró su respaldo.

En este sentido, personajes clave del morenismo han marcado sus límites. Como Gerardo Esquivel, exsubgobernador del Banco de México y asesor económico de AMLO, quien se pronunció públicamente por investigar a todos los funcionarios sospechosos de vínculos con el narcotráfico.

Cuando alguien como él, que ha sido parte del círculo íntimo, hace este tipo de declaraciones es porque percibe la pérdida del control del discurso y la debacle de Morena.

Asimismo, hay testimonios de morenistas en Sinaloa que advierten que tras el escándalo de Rocha Moya, importantes mandos del Ejército no están más con Morena.

¿ADIÓS?

Es difícil pronosticar el fin de Morena, en especial cuando la oposición no da señales de haber despertado.

Sin embargo, es claro que ha perdido fuerza, alianzas y simpatías. Muchos morenistas de alto rango carecen de credibilidad, otros cargan con señalamientos graves y no pocos son tildados de corruptos y desleales.

Y aquello de que “el PRI robó más”, “la mafia del poder”, “los neoliberales saquearon el país”, “la violencia es culpa de García Luna”, “Calderón es responsable de todos los males de México” y “nosotros no somos iguales”, ya casi nadie se los compra. Como un castillo de naipes, la narrativa y el discurso anticorrupción se les está cayendo por falta de bases.

Por tanto, hablar de la caída de Morena no es politiquería ni parte de una campaña de descrédito: es la implacable realidad.

yomariocaballero@gmail.com

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