Letras Desnudas

Mario Caballero                                                                 yomariocaballero@gmail.com

La fuerza de los resultados y el mito del “Político Distante”

Si hay algo que nadie debe ignorar en cuanto a la política, es que los símbolos -y sobre todo los buenos resultados- suelen ser más elocuentes que los discursos de campaña.

Lo digo por lo ocurrido hace unos días en diversas colonias de Tuxtla Gutiérrez que en ninguna forma se trató de un evento de protocolo y menos una movilización forzada como aquellas que el viejo régimen solía aceitar con despensas.

Por el contrario, en el sentido más estricto del término, fue una manifestación espontánea de gratitud ciudadana.

El motivo: el cumpleaños de Francisco “Paco” Chacón Sánchez. Pero el trasfondo es mucho más profundo: es el ascenso de una figura que ha sabido romper el cristal del escritorio para ensuciarse los zapatos en el territorio.

GOLPE DE REALIDAD

Desde hace meses, una narrativa sombría ha intentado instalarse en los círculos de opinión y en las redes sociales, orquestada por aquellos que ven en el crecimiento de Chacón una amenaza a sus cotos de poder.

El guion que utilizan es repetitivo y carece de imaginación: dicen que Paco es un “fifí”, un político “frío”, un funcionario “técnico” que no conecta con el sentimiento popular. Sin embargo, la realidad —esa cosa terca que no entiende de “bots” ni de sicarios verbales que suelen llamarse periodistas— terminó por propinarles un golpe de autoridad.

Pues, ¿cómo se explica que habitantes de varias colonias que históricamente han sido olvidadas por la burocracia municipal y estatal se organizaran para festejar el cumpleaños de un secretario?

La respuesta es simple: la eficacia de la gestión.

LA GESTIÓN

En Tuxtla, donde el ciudadano ya no se conforma con promesas, Paco Chacón ha emprendido acciones, estrategias y programas que han instaurado una política de puertas abiertas desde la Secretaría del Humanismo, la columna vertebral que sostiene la obra humanista del gobierno de Eduardo Ramírez, pero sobre todo de soluciones expeditas.

Por eso, la popularidad de la que hoy goza el secretario no es producto del azar: es la suma de horas de atención a los comités vecinales, de la resolución de conflictos que llevaban décadas estancados y de una visión de ciudad que prioriza la infraestructura social sobre el relumbrón mediático.

Mientras sus adversarios se pierden en la retórica del ataque personal, Chacón se ha dedicado a construir vías —reales y simbólicas— con los sectores más vulnerables de la sociedad tuxtleca.

Por ejemplo, el programa “Comedores del Humanismo”, que fue diseñado para satisfacer la carencia alimentaria de familias en situación de vulnerabilidad, ha otorgado más de 345 mil raciones de comida caliente, nutritiva y a bajo costo en todo el estado. Nada más en Tuxtla Gutiérrez, para mediados del 2025, había servido cerca de 70 mil comidas.

Otro programa emblema es el de “Jornadas del Humanismo”, que ha logrado acercar servicios esenciales gratuitos a miles de familias directamente en sus colonias, barrios y ejidos. Como consultas médicas, medicamentos, mastografías, rayos X, electrocardiogramas, densitometrías óseas, donación de lentes; incluso, orientación jurídica, programas de alfabetización y talleres de formación de oficios y habilidades digitales para impulsar el autoempleo, ya que en este programa participan hasta doce instituciones estatales simultáneamente.

Algunos más son “Cuidar es Amar”, que en su primera etapa ha beneficiado con apoyos económicos y alimentarios a más de mil 200 personas cuidadoras de familiares con discapacidad o enfermas, o “A Paso Firme” que ha entregado miles de pares de calzado deportivo a estudiantes de nivel primaria para mejorar su bienestar y apoyar la economía familiar, o el de “Calles Humanistas”, que inició hace poco tiempo, cuyo objetivo es mejorar la infraestructura, vialidades y calidad de vida en las colonias.

EMBATES ABSURDOS

Ante la loable gestión de Paco Chacón es curioso observar cómo el fuego amigo y los dardos de la oposición coinciden en un mismo punto: el intento de deshumanizar su figura.

De manera absurda lo tildan de “político de élite”, ignorando —o queriendo ignorar— que el pulso de la ciudad se toma en la calle, no en los cafés de lujo donde se fraguan las conspiraciones políticas.

Y los festejos de su cumpleaños en las colonias fueron el desmentido más rotundo a esa falacia. Puesto que no se le celebró a un extraño, sino al funcionario que atendió la necesidad de alimento de personas de bajos recursos; de conectividad de estudiantes que demandan acceso a internet para estudiar, investigar y hacer sus tareas; de contar con una calle digna; en fin, se le festejó al funcionario que escuchó y atendió a las personas que nadie más quiso hacerlo.

El ascenso de Paco Chacón Sánchez en las encuestas y, más importante aún, en el ánimo social, ha puesto nerviosos a muchos.

La política es, por definición, un juego de contrastes. Y el contraste aquí es claro: frente a la política del escándalo y la inacción, se erige la política del resultado.

Aquellos que insisten en que “no conecta con la gente” deberían preguntarse si conectar significa abrazar ancianos sólo cuando hay una cámara enfrente, o si la verdadera conexión es la que nace de la confianza de que, al buscar al funcionario, habrá una respuesta técnica y humana a la vez.

Celebro que Chacón haya visto que el Tuxtla de hoy es distinto. El electorado capitalino es crítico, informado y, sobre todo, está harto de los “encantadores de serpientes”, de los políticos que salen a las calles cada vez que hay elecciones.

En ese escenario, la sobriedad y la eficiencia de Paco se perciben como un activo, no como una carencia. La gente no busca un “payaso” de campaña, sino busca un administrador capaz de entender que el servicio público es una carrera de resistencia y de entrega absoluta. No por nada goza de la confianza del mandatario estatal que le ha dado la encomienda de desdoblar la política humanista de su gobierno, y del respaldo de amplios sectores de la sociedad.

Los ataques arreciarán, de eso no hay duda. En la medida en que los números de Chacón sigan creciendo, la maquinaria de la descalificación buscará nuevas formas de intentar frenar lo que parece ser un movimiento natural de simpatía ciudadana. Pero hay un error de cálculo en sus detractores: no se puede destruir con mentiras lo que se ha construido con beneficios, acciones humanistas y, sobre todo, con presencia física en los barrios, colonias y ejidos de la capital.

ESPALDARAZO

En fin, lo que vimos en las colonias fue un espaldarazo a una forma distinta de hacer política, cercana a la gente. Y el ciudadano le regresa a Chacón el respeto que este le otorgó al tratarlo con dignidad y resolver sus demandas.

La política de resultados es lo que la gente pide y exige, no charlatanerías y politiquerías. Demanda compromiso social, una lealtad absoluta a los ciudadanos y cumplimiento de las promesas.

Paco Chacón no necesita defenderse de la idea de que es un político distante, pues al final del día los resultados son los únicos que tienen derecho de picaporte en el juicio de la historia.      

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *