Mario Caballero
Morena quiere perder Tuxtla
Sí, tal como lo ha leído. Irónicamente, Morena quiere perder la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez por sus propios pantalones.
Y es que desde el pasado fin de semana comenzó a circular la noticia de que la dirigencia nacional tomó la peor decisión que pudo haber hecho: imponerle a su militancia en Chiapas la candidatura de Guillermo Santiago Rodríguez a la alcaldía capitalina.
De confirmarse, la derrota de Morena es el resultado más probable en las próximas elecciones. Y hay varios elementos para considerarlo un hecho. Salvo que recurra a las trampas utilizadas en las elecciones pasadas: comprar votos, coaccionar a la gente con el engaño de que les quitarán los apoyos sociales, etcétera.
IMPOSICIONES
Nunca ha sido raro que las candidaturas, en especial las de gubernatura, senadurías y presidencias municipales, se decidan en la cúpula de los partidos. Es una costumbre reprobable, sin ética y abusiva, pero es una realidad sin excepciones, sin distingo de partidos y periódica. ¿Debería extrañarnos? Para nada, es parte de la esencia de la política mexicana.
Ejemplo hay muchísimos. Doy dos. El primero, la candidatura de Juan Sabines Guerrero al Gobierno del Estado.
Sabines quiso ser candidato del PRI en 2006, pero este partido lo desechó por excelentes razones, optando por un político de prestigio, conocedor del estado, con propuesta y que demostraba tener el mejor proyecto para administrar los destinos del estado: José Antonio Aguilar Bodegas.
Ante el fracaso, Pablo Salazar se encargó de impulsar a Sabines sin saber que estaba creando a su propio verdugo.
Viajó a la Ciudad de México donde sostuvo una reunión con los entonces líderes del Partido de la Revolución Democrática, entre ellos Leonel Cota Montaño y Carlos Navarrete Ruiz, pero el que tomó la decisión final fue el mismísimo Andrés Manuel López Obrador, quien iba por su primer intento a la Presidencia de la República.
Se dijo que Pablo prometió muchas cosas, entre ello, una buena carretada de dinero. Así fue como Juan Sabines se hizo candidato del PRD al Gobierno de Chiapas.
El segundo ejemplo tuvo lugar en las elecciones intermedias de 2021 y su protagonista fue Carlos Orsoe Morales Vázquez, quien buscaba la reelección en la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez. Cosa que terminó consiguiendo traficando influencias con la cúpula de Morena, o mejor dicho, con el Gobierno Federal.
Recordemos que en la definición de la candidatura, el entonces gobernador Rutilio Escandón Cadenas había tratado de impulsar a la hoy diputada María Mandiola, que en ese sexenio desempeñó el cargo de secretaria de Igualdad de Género. Empero, al no levantar en las encuestas, Escandón terminó imponiendo a su amigo Felipe Granda Pastrana.
Carlos Morales salió corriendo a buscar a su hermano Plácido Morales, al mismo que en 1995 le negó su voto para que fuera gobernador del estado.
En ese momento, Plácido fungía como presidente del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, y como tal movió sus influencias en el poder a favor de su hermanito. Pues presumía llevarse de pellizco de cachete con el dueño del partido: López Obrador.
Fuentes a este columnista relataron que tras mover sus resortes, la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, le llamó una noche por teléfono a Rutilio Escandón para exigirle que bajara de la postulación a Felipe Granda y pusiera en su lugar a Carlos Morales, ya que así le complacía a AMLO.
Las cosas funcionan de esta manera en la política. Desde luego, no siempre, pero por desgracia es lo más común.
Por eso, nadie debería sentirse sorprendido si el caso del coleto Guillermo Santiago se confirma. Lo que sí no tiene que dejar de observarse es el abuso. Y lo digo por lo siguiente.
EL ABUSO
Empiezo por la mentira. De acuerdo con los estatutos de Morena y las reglas aprobadas por su Consejo Nacional para el proceso electoral 2026-2027, la selección de candidatos a las presidencias municipales será mediante el método de encuestas. Pero Guillermo Santiago está siendo elegido antes de tiempo por dedazo. Y esto nos lleva a analizar dos cosas.
La primera, la imposición de Memo Santiago no sólo representa un atropello a los estatutos y reglamentos del partido, sino también una humillación latente a las bases y cuadros en Chiapas, quienes están siendo vulnerados en sus derechos políticos y partidistas con esta decisión arbitraria.
De un plumazo los borraron del mapa, los hicieron a un lado, los ignoraron vilmente. Les dijeron como un día apostrofara el expresidente AMLO: “¡fuchi, caca!”.
Los que tomaron esta aberrante determinación ni siquiera se tomaron la molestia de disimular. Dictaron la imposición por sus pantalones y pantaletas, sin pensar un minuto en las consecuencias y atrocidades. Lo que nos lleva a lo segundo: Morena está pisoteando a los tuxtlecos al designar a un fuereño como candidato a la alcaldía.
Como muchos ya saben, Guillermo Santiago es originario de San Cristóbal de las Casas. Allá nació, allá creció, allá vivió y hasta hace poco tiempo soñaba ser presidente de ese municipio.
Dicho de otro modo, Morena quiere imponerles un gobernante a los ciudadanos capitalinos que no tiene arraigo, que no conoce la ciudad, ni su gente, mucho menos sus necesidades, problemas y aspiraciones.
El tal Memo no sabe lo que es tomar un pozol de cacao en el mercado 5 de Mayo, nunca ha caminado las calles empedradas de Copoya, desconoce que en el quisco frente al Palacio Federal las vendedoras de tacos de cochito le ponen su veladora a don Juan Sabines Gutiérrez, no puede señalar dónde empieza y dónde termina el barrio San Francisco, qué es lo que identifica al San Roque y si le preguntan sobre el chimbo, de seguro dirá que es un dulce de color amarillo, pero para los verdaderos tuxtlecos fue uno de los alcaldes más queridos y populares, Julio César García Cáceres.
Además, el coleto ha demostrado ser sumamente incompetente hasta para generar la más inútil de las propuestas y ser un político corrupto. Ha sido señalado de desvío de recursos públicos, malversación de fondos y enriquecimiento ilícito. En su natal San Cristóbal lo consideran archimillonario, y a pesar de no haber concluido los estudios universitarios.
EL MENSAJE
En fin, Morena podría perder por capricho la presidencia municipal de la capital del estado.
Y es que esta autoritaria decisión no fue recibida con agrado por las bases del partido. Todo lo contrario, la descalificaron y varias fuentes mencionan que muchos cuadros del morenismo chiapaneco han optado por pagarle a la dirigencia nacional con la misma moneda: dándole la espalda.
No sería extraño que muchos militantes comiencen a buscar otras opciones e incluso a operar a favor de políticos de distintos colores, quizá no por deslealtad sino por congruencia moral. Es decir, apoyar a un verdadero tuxtleco y no a un fuereño inútil con todas las características del clásico ambicioso vulgar. Logrando con ello el fracaso del partido.
Tanto nos decían que eran diferentes, pero con esto los morenistas que controlan el partido desde el centro del país nos demuestran que su principal interés es el poder y el dinero, no el bienestar de la gente.
Por eso bien se dice: donde Morena no gana, arrebata.
yomariocaballero@gmail.com




