Letras Desnudas

Mario Caballero

El Premio u-GOB y el salto Tecnológico en Chiapas

Son nuevos tiempos para Chiapas. No hay duda.

Nadie puede dejarme mentir. En la geografía política de México, Chiapas ha sido históricamente un estado relegado, olvidado, interpretado siempre bajo la lente del rezago estructural.

Durante décadas, bajo el estigma del atraso, ha permanecido en el “último lugar” en casi todos los indicadores de desarrollo.

Sin embargo, la narrativa está cambiando. Ejemplo de ello es la noticia reciente de que el gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar fue galardonado con el prestigioso Premio u-GOB a la Innovación Pública, que no es sólo un trofeo para presumir en las vitrinas de la Sede de Gobierno del Estado de Chiapas, sino la señal más clara de una transformación profunda frente a una deuda histórica que parecía impagable.

EL PESO DE LA DEUDA

Para comprender con más elementos la magnitud de este premio, es necesario dar una mirada al pasado.

Empecemos por advertir que hablar de la educación en Chiapas era hablar de décadas de ignominia, de la condena de varias generaciones de chiapanecos a la pobreza y la ignorancia. Pues la historia de la educación en nuestro estado ha sido, por desgracia, la historia de la exclusión.

A finales del siglo XIX, los índices de analfabetismo ya eran alarmantes, y durante gran parte del siglo XX la educación fue utilizada más como una herramienta de control político o “mexicanización” de los pueblos indígenas que como un vehículo de liberación y una herramienta del progreso.

La indiferencia gubernamental no fue sólo pasiva. Se manifestó, asimismo, en presupuestos que nunca llegaban a las escuelas y en un sistema que, hacia el año 2000, mantenía a más del 70% de la población mayor de 15 años en situación de rezago educativo. Para diciembre de 2024, el número de personas en esta condición era de un millón 862 mil, de las cuales más de 471 mil no sabían leer y escribir.

Es decir, mientras el centro y el norte del país avanzaban hacia la industrialización y el desarrollo en todas las áreas, las comunidades chiapanecas lidiaban con escuelas de piso de tierra, donde los maestros, ante el abandono del Estado, tuvieron que forjar sus propios métodos de resistencia y enseñanza.

Así surgió la Unión de Maestros de la Nueva Educación para México (UNEM), un colectivo de educadores comunitarios, principalmente indígenas tzeltales, tzotziles y ch’oles, que se formó tras el levantamiento zapatista de 1994, cuyo objetivo era impulsar una educación intercultural bilingüe propia y autogestiva en comunidades rurales.

ROMPIENDO LA INERCIA DEL ABANDONO

En este contexto, el Premio u-GOB, que evalúa la implementación de tecnologías de la información con impacto social, adquiere un valor distinto. No se trata de la sola digitalización de los trámites, sino de combatir activamente la burocracia que durante años fue el rostro de la indiferencia de las pasadas administraciones.

El gobernador Eduardo Ramírez, bajo el lema de “La Nueva Era”, ha insistido en que la justicia social hoy también pasa por la justicia digital. En un estado donde 14 de cada 100 ciudadanos no sabían leer ni escribir, y donde el grado promedio de escolaridad apenas roza los 7.9 años, la tecnología se presenta como el gran nivelador.

Con el solo hecho de reducir la necesidad de traslados costosos desde comunidades remotas a la capital chiapaneca, el gobierno actual está rompiendo el aislamiento que históricamente había condenado a las familias a la pobreza.

Y esto lo logró mediante la creación y puesta en marcha del Sistema Integral de Gestión para la Alfabetización (SIGA), que es una plataforma digital desarrollada por la Secretaría de Educación estatal para fortalecer el programa “Chiapas Puede”, una de las estrategias emblema de este gobierno para acabar, de una vez por todas, con el analfabetismo en la entidad.

A través del SIGA se automatiza y gestiona el proceso educativo, desde la inscripción hasta la emisión de constancias, garantizando así la transparencia, el seguimiento en tiempo real y la eficiencia en zonas de alta marginación.

Es decir, con este sistema integral se atiende actualmente a más de 120 mil personas que quieren aprender a leer y escribir y a más de nueve mil alfabetizadores organizados en ocho mil 500 círculos de estudio.

Por lo mismo, el Laboratorio de Innovación y Transformación Digital por Mejores Gobiernos de Iberoamérica, galardonó el SIGA con el Premio u-GOB 2025 en la categoría de Innovación de Servicios y Procesos para la Educación, ponderando la capacidad del Gobierno de Chiapas para generar tecnología pública de alto impacto social, con enfoque en la transparencia, la eficacia y el bienestar de las personas.

Ya era hora que un gobierno humanista como el de Ramírez Aguilar hiciera cosas diferentes para lograr resultados diferentes.

EL LIDERAZGO

En este sentido, no podemos obviar el liderazgo de Roger Mandujano Ayala.

Sin duda alguna, el sector educativo no pudo quedar en mejores manos. Mandujano Ayala ha demostrado compromiso para con el gobierno de la Nueva ERA, y no sólo mediante su desempeño sino también en la consecución de mejores resultados.

A lo que podemos agregar su responsabilidad y convicción de que un mejor futuro para los chiapanecos es posible.

Así lo dijo en el marco de la entrega del Premio u-GOB en el Senado de la República: “Hoy suceden muchas cosas positivas de la mano del gobernador Eduardo Ramírez, que imprimen una visión humanista donde Chiapas voltea a ver a quienes menos han tenido y que históricamente han sido marginados, colocándolos en el corazón de la transformación pública”.

Y es que el impulso que vive la educación en estos días va más allá de la enseñanza de leer y escribir. Cuando se busca en verdad el bienestar de los ciudadanos a través del aprendizaje y la implementación de las tecnologías digitales se traduce en justicia social.

Roger Mandujano ha tenido la competencia para hacer del programa Chiapas Puede un medio para transportar a las personas a una mejor calidad de vida. Pensar en la educación es pensar en un mejor futuro.

EL FIN DE LA PERIFERIA

Por tanto, ganar el premio u-GOB coloca a Chiapas en el escaparate nacional como un referente de gobierno abierto, desafiando la idea de que el sur está destinado al atraso. Mientras otras entidades con mayores presupuestos se estancan en modelos caducos, el gobierno de Eduardo Ramírez demuestra que la tecnología, cuando se mezcla con sensibilidad social, puede ser el puente para cruzar el abismo de la indiferencia histórica.

Este reconocimiento es un hito, pero el compromiso real parece apenas comenzar. El éxito de Chiapas Puede y SIGA obligará a toda la estructura estatal a empujar hacia arriba.

Por primera vez en mucho tiempo, Chiapas no es noticia por sus carencias sino por su capacidad de liderar la vanguardia administrativa en el sureste mexicano. La “Nueva ERA” es, ante todo, la era en la que la tecnología y la educación están borrando finalmente las cicatrices del histórico abandono institucional.

Enhorabuena.

yomariocaballero@gmail.com

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