Mario Caballero
Miserable
¿Vio usted el video que publicó este lunes Carlos Morales Vázquez en las redes sociales, con el que salió a lavarse las manos dando a entender que él cumplió con su deber, que nunca se desobligó del mantenimiento y la correcta operación de la red de distribución de agua potable, culpando al gobierno de Ángel Torres del colapso que dejó sin agua a miles de familias en Tuxtla Gutiérrez en plenas vacaciones de Semana Santa?
A mí me lo enviaron vía WhatsApp y al terminarlo de ver lo primero que pensé fue “pinche caradura”.
MÁS QUE CINISMO
De principio a fin, el video es un escupitajo a la cara de todos los tuxtlecos. Un insulto a la inteligencia. Una majadería sin parangón ni perdón.
Admito que Carlos Morales tenía el derecho a responder las acusaciones en su contra por esta crisis que vivieron decenas de miles de ciudadanos. Vivimos en un país democrático, de libertades, donde a todos y cada uno de nosotros nos avala la libertad de expresión y manifestación.
A lo que no tiene derecho es a mentir, a querer darles atole con el dedo a las personas con su dedo mugriento, que sólo él sabe dónde ha estado.
Afirmar que la falta de agua en Tuxtla es culpa del actual gobierno municipal, es el intento más lépero y burdo de querer curarse en salud.
En los más de dos minutos de duración del video de su “respuesta”, los dedicó a despotricar en contra de la gestión del alcalde Ángel Torres, tachándola de corrupta, ineficiente e incompetente, pero no dijo una sola palabra de las acciones que hizo su gobierno para atender y mejorar este servicio. ¿Por qué? Porque no realizó nada.
Fíjese en esto.
Él mismo se evidenció al decir, y lo cito: “Esta crisis es resultado de que su gestión (de Torres Culebro) no ha invertido en mantenimiento, nuevos equipos de bombeo, ni en el personal”.
Lo cierto es que fue su gobierno el que no invirtió en mantenimiento, nuevos equipos de bombeo, ni en personal.
Al revisar los seis años de su “administración” (aclaro: no hablo de una auditoría, sino de un escaneo con herramientas digitales acerca de las publicaciones respecto a las actividades llevadas a cabo por SMAPA entre 2018 y 2024), no se encuentra nada relacionado a trabajos importantes en la red de suministro afectada en días recientes y tampoco inversiones relevantes en la mejora del servicio de abastecimiento de agua potable.
Hay, sí, información sobre reparaciones de fugas, la rehabilitación de una pieza de infraestructura hidráulica de la Estación de Rebombeo Norte y, entre lo poco encontrado, la autorización de una inversión de diez millones de pesos para la modernización y mejora de los servicios generales de agua y drenaje en la ciudad. Esto último es lo más grande, por decirlo de algún modo, y corresponde a un proyecto realizado supuestamente entre 2023 y 2024. Nada más. Y si digo “supuestamente” es porque no hay evidencias.
De hecho, la inversión más destacable en este sentido fue hace dieciséis años, en 2010, que contempló un importe por 162 millones de pesos que se destinó a la construcción original y a la primera etapa del Brazo Sur.
En pocas palabras, Carlos Morales miente.
La crisis de agua de estos días fue su entera responsabilidad. Puede tratar de curarse en salud y endilgarle las culpas a su abuela si así lo prefiere. Pero no puede ocultar que dejó en total abandono la infraestructura de la red de distribución, que no destinó los recursos necesarios para modernizar y reparar las afectaciones y desgastes propios de los equipos y materiales.
DESMEMORIADO
A todo esto, ¿qué hizo con el dinero de las cuotas que mes con mes recibió el SMAPA durante los seis años de su (des)gobierno?
Heredó una capital con fugas de agua en todas las colonias, con calles inundadas en ríos de aguas negras, con zonas de la ciudad donde el servicio llegaba una o dos veces cada mes (si bien les iba) y una deuda en SMAPA por arriba de los 900 millones de pesos, según datos revelados por la actual administración municipal.
¿Qué hizo con ese dineral que su gestión debió entregar a la Comisión Nacional del Agua por el aprovechamiento de los recursos hídricos de la nación?
¿Acaso parte de esos cuantiosos recursos está invertida en bienes raíces, por ejemplo, en uno de los fraccionamientos privados del estado de Querétaro del cual se dice que es socio de su exdirector administrativo de SMAPA, Arquímides Cameras Nango?
Hoy, Morales Vázquez puede apelar a su desmemoria, pero no se olvidan los escándalos de corrupción de esa dependencia durante su gobierno.
Tan sólo Arquímedes Cameras, de quien se dijo fungía como su asesor financiero en mencionada dependencia, ventiló él mismo la fortuna que amasó estando en el cargo.
Varias fuentes revelan que Cameras se hizo de negocios, propiedades y, según, está por construir un desarrollo inmobiliario en el ejido Copoya.
Como botón de muestra está el restaurante Mesa Plena, ubicado en la colonia Vista Hermosa, y los salones de fiestas en Plan de Ayala, como El Nuvo y Casa May, valuados en 20 y 15 millones de pesos, respectivamente.
Además, se dice que adquirió una residencia en el fraccionamiento El Encanto, valuada en cinco millones de pesos, más una casa de descanso en Berriozábal con una extensión de cinco mil metros cuadrados.
Aparte, ordenó la construcción de una mansión en el fraccionamiento 5 Plumas, ubicado en el lado poniente de Tuxtla, que consta inclusive de alberca y cine, con una inversión de más de 15 millones.
MÁS CORRUPCIÓN
Insisto: Carlos Morales puede contarnos lo que se le pegue la gana, decir que hizo aquí e hizo allá, que mejoró esto y lo otro, pero los hechos no mienten.
Si en verdad su SMAPA hubiera realizado tales acciones y proyectos de los que tanto presume, el reciente problema del agua jamás hubiera pasado.
Y las imágenes de lo sucedido son irrebatibles. La tubería que colapsó tenía décadas de no ser atendida y menos cambiada, amén de que era de concreto, material utilizado en el tiempo del caldo.
Para mayor inri, se comenta que había un recurso etiquetado por varios millones de pesos para tal fin que desapareció.
Lo que sí hay son un mundo de facturas por pagos de contratos de obras, seguros médicos privados, reparación de alcantarillas, compra de alimentos para el personal y químicos para el tratamiento y ablandamiento del agua. Sin embargo, no existen evidencias de tales cosas.
Para el caso, una de las empresas contratadas para la supuesta reparación de fugas y alcantarillas es presuntamente operada por un prestanombres de Arquímides Cameras, quien también podría ser socio de la clínica ubicada en la colonia Terán, donde se facturaron los gastos médicos del personal de SMAPA.
MISERIA HUMANA
En fin, la respuesta de Carlos Morales es cinismo puro y duro. Pero un cinismo que en el fondo busca lucrar electoralmente con esta situación provocada por su misma negligencia y corrupción. Ahí están los datos para corroborarlo.
Hizo de SMAPA su caja chica, y nadie me dejará mentir que al intentar exculparse de su responsabilidad cayó bajo el peso de su propia miseria humana.
yomariocaballero@gmail.com




