Letras Desnudas

Mario Caballero

El club de los cartuchos quemados

Hace no muchos días, un grupo de priistas y ex priistas que, hace tres años quisieron inútilmente formar un nuevo partido político en Chiapas, postearon una foto en las redes sociales con el mensaje de que están listos para los albores de un nuevo proyecto político para Chiapas.

Lo de “albores”, claro está, es por el expriista Roberto Albores Gleason, quien hoy es diputado federal por el Partido del Trabajo gracias a la candidatura que según le compró a Amadeo Espinosa Ramos, dueño de dicha franquicia política, en diez millones de pesos.

Están listos –dicen- para que el hijo del exgobernador Roberto Albores encabece ese proyecto.

En esa foto aparecen Alfredo Araujo, Hugo Pérez Anzueto y Pepe Albores, junto con otras dos personas por demás irrelevantes. Se encuentran en un conocido restaurante de Tuxtla Gutiérrez muy frecuentado por políticos, donde se reúnen para desayunar, tomar café y, como es el caso, hacerse onanismos mentales.

No obstante, faltaron otros integrantes de ese selecto grupo de “pajeros mentales” (lo digo con todo el respeto que me merecen). Como Bayardo Robles Riqué, Haydee Ocampo Olvera, Paulina Mota Conde y Rodulfo Muñoz Campero, quienes desde hace más de una década sueñan con tener el control de Chiapas detrás de “El cachorro”, Roberto Albores Jr.

MORIRÁN ENGAÑADOS

Decía mi difunto padre que “no hay nada más triste que engañarse a sí mismo”. Esto pasa con los “alboristas”. Y no es de gratis. Si sus proyectos se frustran y fracasan es por ellos mismos, por su mala reputación.

Bayardo Robles, por ejemplo, ha sido señalado de corrupción, tráfico de influencias, defraudación al erario público, peculado, asociación delictuosa, entre otros.

En el periodo que fungió como titular de la Secretaría de Obras Públicas, entre diciembre de 2012 y marzo de 2016, se le acusó de haber asignado cientos de obras por adjudicación directa a constructoras de su propiedad que operaban con prestanombres. Algunas de ellas fueron Grupo Damarso, Grupo Simojovel Chiapas, Grupo Empresarial Coyatoc, Grupo Coninte, Constructora Raminca, Constructora Yalen Chem, entre otras.

No es todo. Se descubrió que también realizó el pago de 56 facturas por un importe total de 293 millones 56 mil 857 pesos por obras que no se ejecutaron. Por tanto, el caso fue turnado a la Auditoría Superior de la Federación. Bayardo, ni tardo ni perezoso, promovió el amparo 254/2016 ante el Juez del Ramo Penal para la Atención de Delitos no Graves, en Chiapa de Corzo. Como dicen en el box: “se fue por piernas”.

En cuanto a la exdiputada Haydee Ocampo Olvera, ha sido sujeta a diversas denuncias penales, en una ocasión por el delito de despojo.

Se dice que quiso apropiarse de 48 hectáreas de terreno del empresario chiapaneco José Luis Orantes Aramoni, y para ello hizo uso de amenazas, tráfico de influencias y presentación de documentos falsos.

Por otra parte, el 10 de septiembre de 2007, la Fiscalía General del Estado la arraigó, acusada por el fraude de 3 millones de pesos de las prerrogativas del entonces partido Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano, del que fue dirigente estatal.

Hace un par de legislaturas atrás, Haydee Ocampo fue diputada local, pero en lugar de defender los intereses de los ciudadanos y promover las iniciativas de su partido, el PRI, trazó alianzas con el exsecretario de Gobierno, Ismael Brito Mazariegos, para el que operó políticamente a favor de su candidatura al Gobierno de Chiapas.

Asimismo, se sumó a la absurda campaña de odio contra el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, y estuvo también implicada en la serie de impugnaciones contra la dirigencia estatal del partido, que los distintos tribunales electorales del país ratificaron como legítima.

Se comenta que es pareja sentimental del exauditor superior del Estado, Uriel Estrada Martínez, hoy diputado local, quien fue señalado de extorsionar a los presidentes municipales a cambio de no fincarles observaciones en la cuenta pública. Nadie se sorprendería que el mismo Uriel aparezca como uno de los principales financiadores del supuesto proyecto alborista.

Paulina Mota Conde es de las que entienden la política como un medio de superación personal, para salir de pobre pues. Siempre se ha faroleado como una activista a favor de los derechos de las mujeres, aunque no se conocen cuáles han sido sus acciones en beneficio de este grupo poblacional.

Lo que sí se sabe, verbigracia, es que siendo regidora del PRI en Tuxtla Gutiérrez durante el trienio 2015-2018, del que fue presidenta de la Comisión de Obras Públicas, Planificación y Desarrollo Urbano, presuntamente cobró diezmos de diferentes empresas constructoras por la adjudicación directa de contratos de obra pública.

También se supo que con recursos del erario de la capital paseó por Malasia, Vietnam y Tailandia. Y si se dijo que realizó estos viajes con dineros públicos, es porque con su sueldo de regidora no hubiera podido hacerlo. Así de fácil.

Hace algunos años, protagonizó el escándalo con el que quiso chantajear a Rubén Zuarth, dirigente estatal del PRI, al que acusó, sin pruebas, de abuso sexual. Lo que pretendía era hacerse notar y obtener un hueso. Como no lo logró, se fue a refugiar bajo las enaguas de Ismael Brito Mazariegos.

El caso de Alfredo Araujo es más triste todavía.

Es un político perdedor, que nunca ha ganado nada por méritos propios porque no los tiene. Es más, las impugnaciones que hizo contra la dirigencia de Rubén Zuarth tampoco le funcionaron y hasta sus empresas personales se han venido abajo. Vive frustrado.

No obstante, se presume que a través de los cargos públicos que ha desempeñado en otros tiempos logró amasar una enorme fortuna. Entre su peculio se encuentra una mansión donde suele llevar a cabo reuniones con este grupo de priistas y expriistas.

También está acusado de corrupción. Nada más por mencionar algo, en 2001 logró que una de sus empresas, Conara Construcciones, S.A. de C.V., recibiera un presupuesto del Instituto de la Vivienda por más de dos millones de pesos para la construcción de 100 viviendas en el municipio de Pichucalco.

Sin embargo, esa obra jamás la realizó. Por lo cual, fue señalado de cometer un fraude contra el gobierno estatal por la suma de un millón 62 mil 929 pesos con 90 centavos. ¿Sabe quién le ayudó a obtener dicho contrato? Su amigo Bayardo Robles.

Hugo Pérez Anzueto, por otro lado, además de los señalamientos de corrupción y desvío de recursos públicos, es calificado como un desestabilizador social, que se hace respaldar por presuntos grupos de choque.

PARA REMATAR

Con relación a Rodulfo Muñoz Campero, alías “La Cachita”, baste decir que siempre ha sido el fiel escudero de Roberto Albores padre, y Pepe Albores, “El Hueso”, tiene una carrera política irrelevante en la que no ha pasado de ser secretario particular. Hasta hace poco lo fue del abusivo exsenador Noé Castañón Ramírez.

Por todo ello, de seguro el supuesto proyecto político encabezado por Albores Gleason terminará también en frustración. Pero qué más pueden hacer todos ellos, si la fantasía y la ilusión son los lugares preferidos de los que se resisten a aceptar que son “cartuchos quemados”.

yomariocaballero@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *