Letras Desnudas

Mario Caballero

Por el bien de todos, primero los sobres

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Admiro la capacidad con que los mexicanos encontramos en el sentido del humor una forma de encarar los problemas. Aunque, la verdad, no los enfrentamos: nada más les damos la vuelta.

Ejemplo de ello es el título mismo de esta columna, una genialidad que leí en las redes sociales a propósito del anuncio de Pío López Obrador de competir por la candidatura a la diputación federal por el Distrito 9, con cabecera en Tuxtla Gutiérrez.

Es una alegoría burlesca —pero muy certera— para un personaje al que el país entero conoció no por sus buenas acciones o propuestas, sino por aquellos videos donde aparece recibiendo sobres amarillos cargados de efectivo mientras su hermano, el expresidente López Obrador, enarbolaba la bandera de “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Pero no todo debería ser tratado con el aguijón de la ironía y la comicidad. Hay cosas demasiado serias para ser confrontadas con una puntada o una ocurrencia. En lugar de apelar al chascarrillo ligero, cuya única utilidad es provocar risa, sería mejor cuestionar y exigir respuestas claras. La hilaridad alivia, pero la crítica seria tiene el poder de transformar o frenar los abusos.

PÍO

El caso de Pío no es motivo de risa. Aquí el humor queda desplazado cuando hay muchos riesgos de por medio.

Admito que la frase de “primeros los sobres” me dio risa cuando la leí, pero sería una irresponsabilidad de mi parte no cumplir con mi función de ofrecer un análisis y una postura informada sobre lo que acarrea la aspiración de este personaje. Pues Pío es lo peor que podría pasarle a Chiapas.

En primer lugar, es un farsante. Hay fuertes dudas de que haya residido en la capital chiapaneca durante más de 60 años, tal como lo afirma, cuando se sabe que nació en Tepetitlán, municipio de Macuspana, Tabasco, en mayo de 1959, y que a finales de los setenta abandonó su tierra natal para ir a estudiar a la Ciudad de México, donde permaneció por muchos años.

Por tanto, si pasó largas etapas de su vida en esos dos lugares y actualmente tiene 67 años de edad, ¿cómo es que acumula más de seis décadas viviendo en Tuxtla? Aunque las leyes electorales mexicanas no le impiden ser candidato a una diputación federal por Chiapas, ¿mintiendo es como quiere ganarse la confianza de la ciudadanía? Aquí está la primera señal de alerta.

Segundo, ¿qué puede ofrecerle al estado, específicamente a los tuxtlecos?

Si, por un lado, no es de Chiapas; por el otro, no se sabe que haya realizado una sola acción a favor del estado en esos supuestos sesenta años de residencia tuxtleca.

A ver, en mencionado video dice: “Vamos a seguir caminando como siempre, inspirados en las tres ‘S’ a ras de suelo, es decir, con suela, saliva y sudor”. ¡Qué asco! “Suela, saliva y sudor”, un lema precioso para los nostálgicos de la peste bubónica.

Preguntemos: no como político, sino como ciudadano común: ¿ha canalizado o resuelto problemas de alumbrado, pavimentación, agua potable o seguridad en las colonias? ¿Ha emprendido jornadas de salud, entrega de útiles escolares, comedores comunitarios o asesorías legales gratuitas? ¿Ha participado en la solución de problemas entre vecinos, sindicatos o comunidades y las autoridades locales?

No, nunca. Pío es como un ser mitológico: todo el mundo sabe que tiene una carrera política, pero nadie lo ha visto nunca resolver un problema en la vida real.

Tercero, y no menor en relevancia. La trayectoria de Pío se reduce a ser una rémora pegada, de por vida, a la papada de su hermano Andrés Manuel. Con todo, vivir de las migajas no le ha resultado un mal negocio.

Tan solo en 2017, por ejemplo, un año antes de que su hermano mayor alcanzara la Presidencia de la República, su hijo Emiliano López Garrido llamó la atención mediática al descubrirse que estudiaba en la Universidad Iberoamericana, donde promovía pensamientos de izquierda vinculados con el chavismo en Venezuela.

Si tienes para matricular a tu hijo en una de las cinco instituciones privadas más costosas del país, entonces no te ha ido nada mal. Sobre todo, cuando no hay un historial laboral de Pío y nunca ha ocupado un cargo público ni un puesto de elección popular; sólo ha estado pegado a AMLO, primero en la fundación del PRD y, en 2014, como confundador de Morena.

Hasta hace poco se supo que era proveedor de materia prima para la elaboración de chocolate artesanal en la empresa de sus sobrinos José Ramón, Andy y Gonzalo López Beltrán, llamada ‘Chocolates Rocío’. Porque, a todo esto, también heredó un rancho en Palenque, donde produce cacao y maderas preciosas como caoba, cedro, melina, teca y maculís. Cuesta trabajo entender cómo se heredan ranchos en esa familia que jura venir de la más estricta pobreza.

Pío no tiene nada qué ofrecer y su imagen pública se reduce a la de ser uno de los mayores recaudadores de dinero ilícito para Morena.

En 2020, fue exhibido a través de una serie de videos recibiendo dinero en sobres amarillos de la mano de David Eduardo León Romero en restaurantes de Tuxtla Gutiérrez.

Los videos son de 2015, cuando León Romero era colaborador cercanísimo del entonces gobernador Manuel Velasco Coello y en la época que Morena requería de recursos para consolidarse y pagar campañas políticas.

De hecho, el mismo Andrés Manuel —cínico como siempre— admitió que el dinero era “aportaciones voluntarias” para el movimiento, es decir, para el financiamiento del partido gobernante.

Fuentes bien informadas aseguran a este columnista que las entregas de dinero se repitieron al menos una docena de veces. Los recursos, presuntamente, provenían del erario de Chiapas.

Además de farsante e inútil, Pío es un corrupto, aunque el INE (hoy bajo el control de Morena) lo haya exonerado.

MOMENTO PARA LA REFLEXIÓN

Pensemos en esto: Tuxtla es una ciudad con grandes necesidades y profundas problemáticas sociales. Exige, entonces, un representante en la Cámara de Diputados a la altura de sus expectativas. Pío no lo es en ninguna forma.

Es el charlatán de manual: ese político que solo repite los mantras que tantos dividendos le han dado a Morena. No tiene propuesta, arraigo, ni un trabajo territorial y por la comunidad reconocible.

Un dato crucial: a la sombra de su hermano, siempre estuvo dispuesto a mancharse las manos por pura conveniencia.

Para más inri, busca ser diputado federal no por sus méritos (porque no los tiene), sino por el simple hecho de creer que lo merece por tener un apellido famoso, igual que su sobrino Andy.

Sería una desgracia para Tuxtla tener a Pío López Obrador como representante de sus intereses ante la federación: un tipo cuya mayor gloria es tener doctorado en sobres de papel estraza.

PARA MAGDALENA

Querida prima, ¿te enteraste de que Carlos Morales Vázquez presentó su renuncia formal a la titularidad de la Oficina de Representación de la CONAFOR para buscar la candidatura a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez? Y lo hizo presumiendo un legado portentoso a favor de la protección y promoción del medioambiente. Qué cínico. No sé tú, pero yo creo que este fulano nació de una tía, porque madre no tiene. Ya abundaré sobre sus supuestos logros. Ciao.

yomariocaballero@gmail.com

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