Letras Desnudas

Mario Caballero

El ocurrente y el recaudador

Le pregunto, amable lector:

Si un día de estos tocara a la puerta de su casa o de su negocio un político pidiéndole su voto con la promesa de que si gana la presidencia municipal trabajará de manera incansable para resolver los problemas y necesidades de la ciudad, aunque no los conoce porque él nació en otro municipio, ¿usted votaría por él?

Si en suma le asegura que tendrá un gobierno de puertas abiertas y cercano a la gente, pero en su actual cargo público se distingue por sus recurrentes inasistencias, su afición por rodearse de gente poderosa y por utilizar a las personas para alcanzar sus objetivos políticos, ¿usted le creería?

Y si a ello le agregamos que le jura que donará parte de su salario para atender las causas sociales y promover la participación directa de la sociedad civil en la toma de decisiones, pero se conocen varias evidencias de que se ha aprovechado de sus anteriores puestos para darse la gran vida, salir de fiesta un día sí y otro también y para convertirse en uno de los nuevos millonarios de su ciudad natal, ¿usted le daría su confianza?

Es más, si este mismo político le dice que será implacable contra la corrupción, pero se presenta acompañado de un viejo personaje envuelto en escándalos de desvío de recursos públicos, cobro de moches y tráfico de influencias al más alto nivel, ¿estaría dispuesto a poner en sus manos el futuro de la ciudad, su ciudad?

Yo no y creo que usted tampoco. Tendríamos que estar muy locos para cometer un despropósito de esa magnitud.

HISTORIALES

Sin embargo, lo pregunto en este espacio al enterarme de que el diputado Guillermo Santiago Rodríguez y Pío López Obrador estuvieron repartiendo de casa en casa y de negocio en negocio varios ejemplares de Regeneración, periódico oficial de Morena, haciendo promoción política de sí mismos. El primero –como se sabe–, quiere ser presidente municipal y, el segundo, diputado federal por Tuxtla.

Allá aquel que se las quiera comprar. Son vendedores de espejitos y pretenden ganarse la confianza de los ciudadanos dándoles atole con el dedo. Apelando a dos títulos del cine de oro mexicano, “Memo tómbolas” y Pío no son Un par a todo dar, sino Dos tipos de cuidado.

El primero es un saco de ocurrencias con las peores credenciales.

Guillermo Santiago se hizo político por un mero golpe de suerte. En 2015, se ganó una diputación federal en una rifa, concretamente en las famosas tómbolas de Morena. No es un político profesional, sino uno producido por el azar, sin tablas ni preparación; vamos, sin siquiera haber terminado una carrera profesional.

Su pasado político se limita a haber estado en la grilla en la UNACH.

Su paso por San Lázaro fue un día de campo. No creó iniciativas de ley, no propuso el debate en temas de interés nacional y, por el contrario, se dedicó a echar pestes de su propio estado.

En lugar de velar por los intereses de los chiapanecos, gestionar recursos y apoyar las iniciativas y proyectos del gobernador (entonces Manuel Velasco Coello), hizo campaña política con recursos públicos a la que llamó “La gran robadera”. ¿Qué logró? Nada. Tan solo malversar dinero del pueblo que pudo ser mejor aprovechado.

En 2018, López Obrador lo nombró titular del Instituto Mexicano de la Juventud, institución encargada de coordinar y promover políticas públicas a favor del desarrollo, empleo y participación social y cultural de los jóvenes de México.

¿Pero qué se recuerda de ese periodo? Sus noches de fiesta en los mejores antros de la Ciudad de México, sus viajes a destinos turísticos bajo el pretexto de conocer las realidades socioeconómicas de la juventud y, por supuesto, los señalamientos en su contra por nepotismo, acoso laboral, desvío de recursos de los fondos de apoyo y becas de la dependencia y presuntos nexos con grupos criminales.

Varias investigaciones periodísticas reportaron un presunto desvío de recursos públicos durante su gestión a través del convenio IMJUVE/SAI/OI/002/2019. Mediante este instrumento se transfirieron cerca de 50 mil dólares al Organismo Internacional de la Juventud para Iberoamérica bajo el concepto de “pago de cuotas”. “Memo tómbolas” hizo esta operación a pesar de las restricciones federales para financiar este tipo de organizaciones.

Dicho sea de paso, esta organización ha estado envuelta en casos de corrupción y, en marzo de este año, Alexandre Pupo Quintino, líder de la agrupación, fue cuestionado por usar recursos para fines políticos, principalmente, y por su participación en Cuba en eventos para legitimar el régimen de Miguel Díaz-Canel.

Memo Santiago podrá negar su homosexualidad cada vez que algún medio de comunicación lo cuestiona sobre sus preferencias sexuales, pero no se ruboriza al defender la dictadura cubana, responsable de crímenes de lesa humanidad, de la privación de los derechos humanos fundamentales como la libertad de expresión, de la represión sistemática a la disidencia y de la crisis económica generalizada en el país. ¡Así de “congruente” es el diputado morenista!

También fue señalado de haber utilizado fondos, viáticos y personal de IMJUVE para financiar campañas políticas adelantadas en Chiapas, además de encubrir presuntas situaciones de acoso hacia trabajadoras dentro de su equipo cercano.

Por si fuera poco, diversas fuentes lo denunciaron por direccionar de forma masiva y selectiva cantidades millonarias en becas económicas hacia la zona norte de San Cristóbal, su ciudad natal, identificada como la base operativa del grupo delictivo Los Motonetos.

Y apuntan a que dicha estructura delictiva usó los fondos gubernamentales, etiquetados como apoyos para jóvenes, para la adquisición de armamento, lo cual le permitió mantener el control territorial y sembrar el terror en mencionada localidad.

Hoy, tratando de convencer a los tuxtlecos de que es la mejor opción para el relevo en la alcaldía, ha presentado supuestamente una iniciativa legislativa para reformar el Código Penal Federal y la Ley General de Responsabilidades Administrativas, según para castigar con mayor severidad a funcionarios y constructores que simulen o cometan fraude en obra pública.

Pero es otra ocurrencia. Como rellenar un bache o llevar a una humilde vendedora de elotes al evento del Grito de Independencia en la Sede del Gobierno del Estado. Utilizó a la humilde señora como carne de cañón.

De Pío López Obrador basta decir que durante varios años fue el recaudador de dinero ilícito para el movimiento de la cuarta transformación. Sí, obtenía recursos sacados del erario de los chiapanecos para financiar el partido político de su hermano: Morena.

Según fuentes, no fue una, ni dos, ni tres, sino por lo menos una docena de veces que recibió dinero en sendos sobres amarillos.

NO MIENTEN

Repito: allá aquel que se las quiera comprar. Guillermo Santiago y Pío López son dos casos terribles de falta de credibilidad pública. Uno es un ocurrente y el otro un vil recaudador de dinero sucio que libró la cárcel por ser hermano del expresidente AMLO.

Lo único confiable es que no engañan a nadie. Uno ya nos demostró cómo desaparecer dinero de los jóvenes y el otro tiene un doctorado en administración de bolsas de papel estraza.

yomariocaballero@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *