Mario Caballero
Legislar es formar parte del cambio
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En punto del mediodía del pasado viernes, me presenté en el lugar acordado. Toqué el timbre y me recibió una joven mujer, quien me enseñó el camino a una sala que olía a madera, llena de fotografías colgadas en cada una de las paredes. Son los recuerdos de muchas batallas peleadas en el terreno político, de ser parte de los cambios de nuestro estado, de pasos andados en el Congreso local y federal que marcan una historia de vida, la vida de uno de los políticos que sin duda alguna es uno de los personajes imprescindibles de nuestra política.
Tras cinco minutos de haber esperado arrellanado en un lujoso sillón estilo Chesterfield color negro, con su inconfundible tapizado capitoné, cruzó la puerta Emilio Salazar Farías. En una mano llevaba una bebida en un vaso térmico y vestía pantalón de mezclilla azul, tenis negros y una camisa con estampado de puntos manga larga muy bien fajada.
Intercambiamos saludos e iniciamos la entrevista.
–¿Qué es para ti Tuxtla, Emilio? ¿Cómo lo ves?
–Bueno, Tuxtla para mí es el mejor lugar. En estos momentos creo que es un Tuxtla que necesita todavía más atención. No dudo que los últimos presidentes municipales le han puesto muchas ganas, pero el presupuesto es limitado para la manera en que ha crecido nuestra ciudad. Sin embargo, tengo que creer en el futuro de Tuxtla, porque aquí he dejado mis días buenos días y mis días malos, y aquí he puesto y apuesto toda mi vida. Aquí nací y aquí espero terminar mi existencia. Tuxtla para mí no es sólo política: es mi vida entera. Y lo digo no como el político que viaja a la Ciudad de México sintiéndose chapaneco o tuxtleco por un fin de semana, sino lo soy de todos los días.
Salazar Farías es un hombre de libros, al que le gusta la cultura, un empresario y un político exitoso, pero también es una persona que le ha dado mucho a Tuxtla Gutiérrez.
«He invertido hasta el último peso que he ganado, he reinvertido en esta ciudad, he creado empleos, he creído en mi ciudad. No soy de las gentes que se van a otro lado, yo he creído en mi ciudad a pesar de las vicisitudes que tiene ser del estado más pobre de la República. Como político he tratado siempre que el desempeño sea para legislar leyes que le hagan bien a esta ciudad. Por ejemplo, como diputado federal conseguí muchísimo dinero a través de diversas gestiones con la Federación. Con esos recursos se hizo el Nuevo Libramiento, el Foro Chiapas, la colonia Chiapas Solidario se pavimentó prácticamente completita. También se construyó muchísima obra pública. He dejado todo mi esfuerzo por mi ciudad. Estoy satisfecho con lo que he contribuido a favor de Tuxtla, aunque siempre habrá mucho por hacer en una ciudad que ha crecido de manera brutal», dice.
En el proceso electoral de 2027, buscará ser diputado, ya que siempre ha creído que “para ser parte del cambio tienes que estar dentro de quienes hacen el cambio. Legislar es formar parte de un cambio. Es más fácil hacerlo desde adentro que hacerlo desde afuera” (sic).
Debido a su experiencia en la administración pública y su conocimiento sobre los problemas del estado, le pregunté cómo ve a Chiapas tras los casi dos años de la Nueva ERA.
–Yo soy de los que creen que el gobernador Eduardo Ramírez ha hecho un gran trabajo. Primero, don Eduardo tiene una gran ventaja: él es chiapaneco real, se fue de Chiapas para ser senador, pero siempre está presente en su estado. Fue presidente municipal, diputado local, diputado federal, regidor, es decir, conoce bien todas partes de la política. Entonces, llegó con una idea muy clara. Primero, me llena de gusto el llamado que le hizo a su gabinete a manejarse con rectitud y honestidad, lo cual ha hecho público varias veces. Y dos, este estado estaba lleno de inseguridad hace dos años, hoy respiramos por fin seguridad y tranquilidad. Por supuesto, faltan cuatro años, pero él tiene todo el ánimo de transformar este estado y lo está logrando.
–¿Cuál es tu percepción sobre lo que ha estado ocurriendo en torno a Morena en los últimos meses, en especial por el caso Rocha Moya?
–Hay una máxima de la ley que dice que la gente es inocente hasta que se le compruebe lo contrario. No quisiera hacer juicios ligeros sobre temas que tienen que ser muy concretos. No defiendo a este personaje; sin embargo, igual que Rufo, igual que la gobernadora Maru Campos, igual que cualquier otro, todos son inocentes hasta que no les demuestren su culpabilidad. Lo difícil de la política actual es que hoy las redes sociales amplifican cualquier cosa, porque –a la verdad– hubo cosas mucho más graves en el pasado y nada ocurría. Esperemos el juicio de la historia, el tamiz de la realidad. Además, estos casos son de lo más normal en el juego del poder, los pleitos externos y los internos que de alguna forma complican el curso de los partidos y hace de la política un tema mucho más interesante.
Al respecto, es firme en que la oposición tiene que jugar su papel.
«Alguien me decía “es que la oposición no hace lo que debe hacer”. Bueno, lo hace desde dónde puede. Cuando eres oposición lo haces desde los espacios que se puede. La oposición tiene que sumarse a las buenas ideas del gobierno y se tiene que expresar cuando vea cosas que no deben ser, pero tiene que ser una oposición propositiva, no una oposición ofensiva. Si logran construir cuadros competitivos, veremos cambios y lo estamos notando en los números. Tiene que haber una posición responsable y creo que lo ha sido el PAN con el PRI. Tienen diferentes formas, pero con el mismo objetivo: la lucha por el poder», afirma.
–¿Crees que ha cambiado la postura de la gente frente al partido en el poder? –pregunto.
–Hay dos sociedades, Mario –explica Emilio Salazar–. Hay el círculo rojo y la parte de la gente que analiza, pero son los menos. Ellos pudieran cuestionar algunas de las decisiones que ha tomado la 4T. Eso es importante señalarlo. El círculo rojo, quizá de clase media hacia arriba, pueden decir eso, pero la parte más necesitada, que es la gran mayoría, están muy contentos con los programas sociales. Entonces esa es la base del movimiento de transformación nacional. Mientras esta base esté contenta, será muy difícil enfrentar el poder. El debate se da simplemente en el círculo rojo, en las esferas del poder y en la gente que tiene cierto nivel de conocimiento de la realidad y de formación personal y académica.
Entrando en el tema electoral, Salazar Farías ve un 2027 muy competido en algunas zonas del país, sobre todo en el norte y el sur. Ve a un Morena con muchísima fuerza en el estado. Al igual que el Partido Verde. Y considera que los demás partidos son simplemente una oposición que trata de dar la batalla, pero eso no siempre es suficiente.
Acomodado en su sillón, argumenta que Morena y sus aliados van a retener la mayoría. «No sé si la mayoría absoluta, pero si la mayoría simple. Hay ahora mismo una sobrerepresentación que no debe haber existido, que no debió construirse de acuerdo con el número de votos, que fueron el 52.53 por ciento de los votos, pero tienen el 74% de la Cámara de Diputados. Eso no debió haberse dado».
–¿Dónde te veremos compitiendo en el 2027, dado que no tienes un partido en este momento?
–¿Dónde? Donde el destino me lleve. No creo en escribir cartas al destino, pero sí creo que el destino lo está a uno esperando. Y lo toparé de frente para construir el Tuxtla y el Chiapas que todos nos merecemos.
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