Mario Caballero
Chiapas creció: destapen el champán
Según datos del Inegi, Chiapas logró una tasa de crecimiento promedio anual de 3.32 por ciento, convirtiéndose en el segundo estado con mayor dinamismo económico a nivel nacional. El primer lugar lo obtuvo Hidalgo. Su crecimiento fue de 3.56%.
QUÉ TIEMPOS AQUELLOS
¿Hace cuánto tiempo los chiapanecos no recibíamos una noticia tan excelente? ¿Le digo? Desde hace veintitrés años.
Chiapas acumulaba más de dos décadas de estancamiento casi total y un crecimiento económico muy bajo, incluso nulo.
Entre 2003 y 2021, el crecimiento acumulado se mantuvo muy por debajo de la media nacional. El ingreso per cápita también fue muy inferior en comparación con entidades del norte y centro del país, con decir que un trabajador promedio de alguno de esos estados ganaba dos veces y medio más que un trabajador en Chiapas.
Par mayor inri, un estudio realizado por el doctor en Economía, Raymundo Campos Vázquez, descubrió que en 1980 el ingreso promedio anual de cada chiapaneco era de 74 mil pesos (ajustado al nivel de inflación de 2013).
En 2021, la cosa empeoró. El ingreso promedio percibido por habitante era apenas de 47 mil. Mientras que en la Ciudad de México, ese mismo año, era de 312 mil pesos y en el estado de Nuevo León, 240 mil.
En ingreso por persona, Chiapas era más pobre que en 1980. Cada trabajador de la Ciudad de México ganaba siete veces más que un chiapaneco y uno de Nuevo León, cinco veces más. Una desgracia.
Las razones detrás de estas cifras eran diversas, pero en particular la falta de visión estratégica, compromiso y voluntad de los pasados gobiernos que dejaron seguir el curso de las cosas, sin mover un solo dedo, rezando porque el tiempo lo arreglara todo o, mejor dicho, que la administración siguiente se encargara de hacerlo.
En todo ese tiempo a ningún gobernador se le ocurrió iniciar una etapa de industrialización masiva. La manufactura avanzada en Chiapas era casi inexistente, lo que condenó a la fuerza laboral a empleos de baja productividad y bajos salarios. Aunado a la alta dispersión poblacional que dificulta la construcción de infraestructura y servicios públicos básicos, la carente inversión productiva que impidió la creación de riqueza local autogestionada y a la baja productividad del sector primario, que llevó al campo chiapaneco a generar ganancias mínimas, perpetuando así el ciclo de la pobreza rural.
ROMPIENDO LA INERCIA DEL FRACASO
Hoy, la transformación profunda que están experimentando cada sector y rubro del gobierno, así como áreas sensibles de la sociedad, está rompiendo con la inercia del fracaso histórico.
Este crecimiento del 3.32 por ciento reportado por el Inegi debe sopesarse en toda su dimensión debido a la enorme importancia que lo circunscribe y, en especial, por los beneficios que implica.
Para empezar, no es un accidente de la fortuna y menos todavía el resultado de la inercia económica nacional, cuyo desempeño fue de una contracción general de -0.16 por ciento.
Es decir, la economía de Chiapas creció a pesar de que el país no lo hizo y de las terribles presiones arancelarias de Estados Unidos, que en mucho nos afecta a nivel local.
LOGRO HISTÓRICO
En segundo lugar, es un logro histórico cuyo arquitecto es el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
Desde el primer día de su gestión, el mandatario ha demostrado que la política económica no debe basarse en ocurrencias, sino en un compromiso inquebrantable, una disciplina financiera rigurosa y un profundo amor por su tierra.
Una de las primeras acciones de su administración fue poner en marcha una estrategia integral para detonar el verdadero valor de Chiapas. Por eso, la prioridad de su primer año de gobierno fue garantizar la certeza jurídica y la paz social, condiciones sine qua non para que las inversiones nacionales y extranjeras voltearan a ver al estado de manera segura.
Bajo el entendido de que sin seguridad y estabilidad política no hay capital que se arriesgue, echó toda la carne al asador hasta lograr la pacificación del estado y abrir canales de diálogo ahí donde antes sólo había conflicto y cerrazón.
Aquí una de las principales razones de que diversos consorcios nacionales y extranjeros hayan decidido invertir en Chiapas. Como la empresa internacional Bumble Bee México, que concretó operaciones en Puerto Chiapas, generando más de 830 empleos formales y una derrama salarial superior a los diez millones de pesos mensuales.
Asimismo, a través de la Secretaría de Economía y del Trabajo se mantienen mesas de atracción de capitales con embajadores de la Unión Europea y cámaras empresariales, destacando un incremento en la actividad industrial del estado.
Otra de la claves del crecimiento es el dinamismo sin precedentes en la obra pública local, donde las empresas constructoras chiapanecas tienen prioridad.
Esta medida ha permitido que el dinero público circule dentro del mismo estado, generando empleos directos e indirectos que impactan de manera inmediata en la economía familiar de los 124 municipios.
La inversión en conectividad carretera y la modernización de la infraestructura logística cerró la brecha histórica que nos separaba de los mercados del centro y norte del país, facilitando la exportación de nuestros productos agrícolas de alta calidad.
En materia de inversión pública, hay mucho que destacar.
Por ejemplo, se destinaron 2 mil 694 millones de pesos mediante la estrategia “Prosperidad de los Pueblos Históricamente Olvidados” para impulsar el desarrollo, fomentar la igualdad y mejorar la calidad de vida de los habitantes de 12 municipios de la región Altos.
También se invirtieron mil 700 millones para el Programa de Desinfección del Agua y mejora de sistemas hídricos.
Y se impulsó el apoyo para las MiPyMEs a través del programa Nafin + Chiapas 2026, con una bolsa superior a 500 millones de pesos en créditos para el sector productivo local.
No es todo. La administración actual estableció un fondo de cooperación con Acreimex por mil 700 millones para otorgar créditos subsidiados a productores rurales.
Con todo ello, se le ha dado un impulso histórico a la actividad industrial y se ha fortalecido la infraestructura productiva y agroindustrial del estado.
FACILITADOR DEL EMPRENDIMIENTO
De acuerdo con el estudio del Inegi, Chiapas alcanzó este importante resultado gracias a haber logrado sostener su economía en el comercio, la minería y los servicios relacionados con el turismo, sector que aporta alrededor del 9.1% del Producto Interno Bruto estatal.
Pero, como hemos visto, detrás de este logro hay un esfuerzo mayor al que se ve: la sensibilidad del mandatario estatal para conectar con las vocaciones productivas de cada región.
Eduardo Ramírez no gobierna desde la comodidad del escritorio, sino desde el territorio, escuchando de primera mano a los productores de café, de plátano, a los artesanos y a los prestadores de servicios turísticos. Su gobierno, a diferencia de los anteriores que fueron un estorbo burocrático, se ha convertido en un facilitador del emprendimiento, otorgando créditos accesibles, capacitación técnica y dignidad al trabajador chiapaneco.
Mejor aún, con voluntad política está demostrando que Chiapas puede competir al tú por tú con cualquier entidad federativa.
Destapen el champán.
yomariocaballero@gmail.com




