Innovación alimentaria

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

Una de las industrias más dinámicas es la alimentaria, que ante una demanda de productos más naturales, comienza a integrar ingredientes locales en sus procesos de producción, una tendencia que no sólo busca diferenciar el sabor, sino que posiciona a los tecnólogos en alimentos como piezas clave en el desarrollo económico regional.

En opinión de la investigadora en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Rosa Márquez, este fenómeno representa una oportunidad laboral inédita en el estado. 

Si bien Chiapas no posee el mismo nivel de infraestructura industrial que otras entidades del norte o centro del país, existe un movimiento creciente en el sector de los snacks y alimentos procesados que está recurriendo a productos locales.

La incorporación de ingredientes como la hoja de chipilín, diversas variedades de chiles y leguminosas no es un proceso meramente culinario. 

De acuerdo con Márquez, las empresas requieren una transición técnica rigurosa. El desafío radica en que, al modificar una receta tradicional para llevarla a una escala industrial, se alteran factores críticos como la textura, la vida de anaquel y el perfil nutrimental.

“No se trata sólo de añadir un ingrediente por su nombre; las empresas necesitan actualizar sus tablas nutrimentales y asegurar que el producto final mantenga un aporte equilibrado”, explicó la investigadora.

Este escenario ha abierto la puerta para que los egresados en tecnología de alimentos apliquen conocimientos en análisis químico y diseño de productos, respondiendo a un consumidor moderno que exige etiquetas limpias, menos aditivos sintéticos y una mayor transparencia nutricional.

Aunque el sector de las tostadas ha sido pionero en este rubro, otras industrias locales están siguiendo el mismo camino, diversificando la oferta chiapaneca.

Por ejemplo, empresas dedicadas al destilado están colaborando con laboratorios para estandarizar el uso de variedades de agave y maíces criollos, buscando certificaciones que les permitan la exportación sin perder su esencia artesanal.

En las regiones de Ocosingo y la Frailesca, productores de queso están experimentando con infusiones de hierbas regionales y técnicas de maduración controladas por especialistas para elevar la calidad del queso de bola y otros derivados.

También hay emprendimientos enfocados en el procesamiento de cacao real del Soconusco y café, que han comenzado a lanzar barras energéticas y botanas que utilizan la nuez de la selva y la miel de abeja melipona, ingredientes que requieren de un control de inocuidad estricto para su comercialización a gran escala.

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