Historias de NegoCEOs 

El ascenso y caída de Ken Salazar en la 4T

Por Mario Maldonado 

Durante casi tres años, Ken Salazar fue mucho más que el embajador de Estados Unidos en México. Ningún representante de Washington había logrado tantas reuniones privadas con un presidente mexicano en tan poco tiempo ni había construido una relación política tan estrecha con el gobierno en turno. Entraba y salía de Palacio Nacional con una frecuencia inusual, aparecía junto a Andrés Manuel López Obrador en fotografías oficiales, recorría el AIFA, el Tren Maya y otros proyectos emblemáticos de la Cuarta Transformación, acompañaba a integrantes del gabinete y se convirtió en el principal interlocutor entre la administración de Joe Biden y el gobierno mexicano.

Salazar, un veterano político demócrata, exsenador por Colorado y secretario del Interior durante la administración de Barack Obama, llegó a México como una de las apuestas personales de Joe Biden para recomponer una relación bilateral que había transitado de los sobresaltos de Donald Trump a una etapa de cooperación pragmática. 

Su experiencia política le permitió entender rápidamente el estilo personal de López Obrador. En lugar de la confrontación pública, privilegió el diálogo y la interlocución directa. A diferencia de otros embajadores estadounidenses, evitó durante mucho tiempo los cuestionamientos abiertos al gobierno mexicano y optó por construir confianza desde Palacio Nacional. Esa estrategia produjo resultados. Ambos gobiernos mantuvieron abiertos los canales de diálogo para enfrentar la crisis migratoria, el combate al tráfico de drogas, así como las diferencias en el marco del T-MEC. 

Pero toda relación política tiene fecha de caducidad cuando los intereses dejan de coincidir. El primer exabrupto llegó en agosto de 2024. Salazar rompió con la prudencia que había caracterizado su gestión y calificó la reforma judicial impulsada por López Obrador como un riesgo para la democracia mexicana y para la certeza de las inversiones.Desde su conferencia matutina, AMLO anunció una “pausa” en la relación con la embajada estadounidense y acusó al diplomático de intervenir en asuntos internos del país. Aquella declaración marcó el final de una etapa. El embajador que había sido recibido una y otra vez en Palacio pasó a convertirse en un actor incómodo para la llamada 4T.

Sin embargo, el verdadero rompimiento fue el 25 de julio de 2024, tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada que alteró por completo la relación bilateral. El gobierno mexicano sostuvo que nunca fue informado de la operación y exigió explicaciones sobre la salida de una aeronave desde México con uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Salazar defendió la versión oficial de Washington. Insistió en que no había sido un operativo estadounidense, sino una traición interna encabezada por Joaquín Guzmán López.

Hoy, dos años después, ese caso vuelve a generar fricciones de pronóstico reservado. La Fiscalía General de la República abrió nuevas líneas de investigación para determinar si existieron violaciones a la legislación mexicana y al derecho internacional, mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum exige aclarar el papel que desempeñó el FBI después de que saliera a la luz que la aeronave utilizada en el traslado terminó bajo resguardo de esa agencia. El gobierno de México sostiene que recibió información falsa, parcial o insuficiente de las autoridades estadounidenses.

En medio de esa tormenta reapareció Ken Salazar, autor de un flamante libro de memorias donde habla de estos y otros temas relacionados a López Obrador. Este miércoles, en sus redes sociales insistió en que “no era nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación”, y sostuvo que ningún agente estadounidense viajó en la aeronave que transportó a Zambada. Su defensa coincide con la posición sostenida por la administración Biden desde el primer día.

El asunto es que el contexto político cambió por completo. Salazar ya no habla en nombre del gobierno de Estados Unidos, sino en nombre de una administración demócrata que dejó el poder. Donald Trump regresó a la Casa Blanca con una agenda mucho más agresiva frente al narcotráfico, con una visión diferente sobre las agencias federales y sin incentivos para proteger decisiones adoptadas por el gobierno de Biden.

Ese cambio podría jugar a favor del gobierno mexicano. Si EU decide revisar cómo se condujo la operación que terminó con la captura del Mayo, el principal costo político recaería sobre funcionarios de la administración anterior, no sobre la actual. Salazar, quien durante tres años fue el rostro de la cooperación entre ambos países, corre el riesgo de convertirse en el personaje que explique el episodio que terminó por destruir la confianza entre ambos países.

El embajador que más veces cruzó las puertas de Palacio Nacional podría terminar siendo una de las piezas centrales del caso diplomático más explosivo entre México y Estados Unidos desde la detención y liberación del general Salvador Cienfuegos

Posdata 1

Aunque todavía falta más de un mes para que el grupo parlamentario de Morena defina a su candidato a la Mesa Directiva del Senado, el tabasqueño Óscar Cantón Zetina confirmó que sí le interesa el cargo. “Ya se verá quién apoya a quién”. Lo interesante es que detrás aparece el excoordinador morenista Adán Augusto López, quien tal parece no tiene intenciones de dejar de mover los hilos en la Cámara Alta.

La sucesión en la Mesa Directiva se perfila como algo más que un simple relevo administrativo de Laura Itzel Castillo, próxima titular de la Secretaría de las Mujeres. En la competencia también figura Higinio Martínez, cuyo peso político dentro de Morena lo mantiene como uno de los favoritos, además de Jorge Carlos Ramírez Marín, respaldado por la bancada del Partido Verde. Así que, mientras algunos hablan de consensos y unidad, la disputa servirá para medir quién conserva el verdadero control de los equilibrios internos.

Posdata 2

El Tren Maya adjudicó dos nuevos contratos por 29.4 millones de pesos para operar y dar mantenimiento a las 85 plantas de tratamiento de aguas residuales instaladas a lo largo de su recorrido en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Los convenios fueron asignados a las empresas Acqua Prima y Acquasu Tratamiento de Agua & Ma, tendrán una vigencia de un año y forman parte de los servicios permanentes necesarios para mantener en funcionamiento la infraestructura ferroviaria.

La contratación fue resultado de una licitación pública convocada por Tren Maya SA de CV, la empresa militar encabezada por el general Manuel Jaime Ramírez Camacho, en la que participaron nueve compañías. El servicio comprende la gestión operativa, el mantenimiento preventivo y correctivo de las plantas de tratamiento, un componente indispensable para el cumplimiento de las obligaciones ambientales y sanitarias de uno de los proyectos prioritarios del gobierno federal.

Más allá del monto de estos contratos, la licitación refleja la dimensión del gasto operativo que el Tren Maya deberá absorber año con año. A los costos de mantenimiento de vías, estaciones, trenes, señalización, vigilancia y conservación de la infraestructura se suman ahora los servicios especializados para operar instalaciones complementarias como las plantas de tratamiento. Todo ello ocurre mientras el proyecto sigue enfrentando cuestionamientos sobre su sostenibilidad financiera de largo plazo, debido a que los ingresos generados por pasajeros y carga aún están lejos de cubrir los costos que implica su operación y mantenimiento.

Posdata 3

El gobierno de Oaxaca inició esta semana el reordenamiento del transporte público en el Centro Histórico de la capital, con el desvío de alrededor de 3 mil 500 unidades concesionadas. La intervención busca reorganizar la movilidad en una de las zonas con mayor congestión de la ciudad y enfrenta uno de los temas históricamente más sensibles para las administraciones estatales: la relación con las organizaciones de transportistas.

De acuerdo con el gobierno de Salomón Jara, la mayoría de los concesionarios ha aceptado los nuevos esquemas de circulación, mientras que los grupos inconformes mantienen abiertas las mesas de negociación. El objetivo es reducir la congestión vial, mejorar la movilidad y reforzar la seguridad en una zona que concentra buena parte de la actividad turística, comercial y administrativa de la capital, particularmente en vísperas de los festejos principales de la Guelaguetza.

El resultado de esta estrategia será un indicador importante para la administración de Jara. El transporte público ha sido, durante décadas, uno de los temas más difíciles de atender en Oaxaca por la fuerza de las concesiones y la capacidad de movilización de sus organizaciones. Si el gobierno logra consolidar el reordenamiento sin que el conflicto escale, habrá resuelto uno de los pendientes estructurales que las administraciones anteriores rehuyeron.

@MarioMal

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