Hiperconectividad, un riesgo para menores

Es fundamental, dijo, que se identifiquen señales de alerta como la irritabilidad excesiva ante la falta de conexión, la alteración de los ciclos de sueño por el uso nocturno de dispositivos y el abandono de actividades físicas o académicas.

Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas

El uso desmedido de la tecnología y la exposición constante a las redes sociales se han convertido en uno de los principales detonantes de trastornos emocionales en las nuevas generaciones, así lo advirtió Jesuita Vázquez, presidente de la Asociación de Psicólogos Unidos en México, quien señaló que la hiperconectividad está transformando drásticamente la estructura de las relaciones interpersonales y la autopercepción de los adolescentes, generando un entorno de vulnerabilidad psicológica que requiere atención inmediata por parte de la sociedad y las instituciones de salud.

De acuerdo con el especialista, aunque las plataformas digitales fueron diseñadas para acortar distancias, en la práctica están provocando un fenómeno de aislamiento social paradójico; en este sentido, Vázquez explicó que los jóvenes pasan gran parte del día inmersos en un mundo virtual donde la validación externa, medida a través de likes y comentarios, se vuelve el eje central de su bienestar.

 Esta dependencia emocional de la aprobación digital está directamente relacionada con el incremento de casos de ansiedad y depresión, ya que cualquier falta de interacción positiva es interpretada como un rechazo social directo.

Uno de los factores más preocupantes señalados por el presidente de la Asociación de Psicólogos Unidos en México es el impacto en la autoestima derivado de la comparación constante, las redes sociales suelen proyectar versiones idealizadas y filtradas de la realidad, lo que crea estándares de vida y belleza inalcanzables. Para un adolescente en etapa de formación, no poder cumplir con estas expectativas visuales y sociales genera sentimientos de insuficiencia y frustración, lo que a largo plazo puede derivar en trastornos alimenticios o crisis de identidad profundas.

Ante este panorama, Jesuita Vázquez hizo un llamado a los padres de familia y tutores para que asuman un rol activo en la educación digital de los menores, el psicólogo enfatizó que no se trata de prohibir el acceso a las herramientas tecnológicas, sino de establecer límites saludables y fomentar el pensamiento crítico. 

Es fundamental, dijo, que se identifiquen señales de alerta como la irritabilidad excesiva ante la falta de conexión, la alteración de los ciclos de sueño por el uso nocturno de dispositivos y el abandono de actividades físicas o académicas.

Finalmente, el especialista subrayó que la salud mental debe dejar de ser un tema tabú y convertirse en una prioridad dentro del núcleo familiar, la recomendación primordial es buscar un equilibrio que permita a los jóvenes disfrutar de las ventajas del mundo digital sin sacrificar su estabilidad emocional ni su capacidad de convivir en el mundo real, la intervención temprana y el acompañamiento profesional son herramientas clave para evitar que la dependencia tecnológica se convierta en una patología difícil de revertir en la vida adulta.

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