EDITORIAL

La elección en Brasil deja en orfandad a la izquierda en Latinoamérica

Las recientes declaraciones de Alito Moreno, que no sólo encabeza la dirigencia nacional del PRI en México, también es el presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), manifestó que la reciente elección en Brasil deja varias lecciones, ya que evidenció que las encuestas no son las que determinan una elección.

En este sentido, la figura de Lula en ese país previo a los comicios, mostró, al menos en las redes y en ciertas encuestas, que el exmandatario retornaría a la silla presidencial; esta tendencia se mostró al menos en los primeros resultados de los cómputos electorales; no obstante, en esta segunda vuelta, los resultados no le favorecen del todo, dejándolo detrás de su adversario, Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente, Jair Bolsonaro.

Este repunte ya mostró los alcances de la derecha en Brasil, poniendo en peligro la vida democrática en ese país y los luchas que poco ha conseguido la clase obrera y trabajadora, eso sin contar a las minorías y grupos vulnerables.

Previo a la elección, en redes sociales, al menos en Meta, las cuentas que llevaban la campaña de Lula Da Silva fueron desactivadas temporalmente; esta acción evidenció el peligro y arbitrariedad de las compañías entorno a las elecciones en otro país, lo que mostraría un sesgo y hasta cierto punto, intervención en los procesos electorales; respecto a esa decisión, la compañía no emitió ningún comunicado.

Lo anterior, según expertos no es nada favorable, ya que dado el poder de estas plataformas, permitir este precedente, al menos con el ascenso de la extrema derecha en el mundo, no es una buena señal.

Ahora bien, los comicios celebrados en varios países latinoamericanos dejaron en claro una tendencia muy clara: la extrema derecha está ganando adeptos de manera contundente y el mapa político que mostraba una tendencia de estas naciones por presidentes y líderes de izquierda ya desapareció, esto fue derivado de descontentos con las políticas públicas que castigaron al presupuesto.

La llegada de Javier Milei a Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Keiko Fujimori en Perú, por mencionar algunos casos, cambiaron el mapa, ya que la derecha será una constante al menos en Latinoamérica.

Entonces, en México ¿Qué repercusiones puede haber? Si bien ya comentamos que la oposición que se define de “derecha” no genera ruido y es incapaz de competir con Morena y la Cuarta Transformación, no hay que confiarse, ya que el hartazgo está latente y si bien la derecha es auspiciada por elites y Estados Unidos, el resentimiento de los votantes y electorado pesa mucho y ya lo demostró, castiga en las urnas.

Al cierre de esta edición y con la actualización de los resultados en Brasil, el panorama político no suena alentador, ya que la izquierda en Latinoamérica y México ha enfrentado muchos problemas, sobre todo al ganar luchas en favor de los que menos tienen y de las minorías, al final también quedaron a deber, lo que favoreció el retorno de la derecha en las urnas.

Claro, queda conciencia de clases, memoria histórica y resarcir ciertas deudas que la izquierda ha pregonado, pero en la práctica no ha sabido responder; por lo tanto, el electorado no debe dejarse llevar por fanatismos y visera a la hora de emitir el sufragio; es necesario mirar atrás para no repetir los horrores que causaron los fascismos en Europa.

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