EDITORIAL

La enajenación por los dispositivos ya tocó fondo

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El reciente anuncio por parte de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en la mañanera del lunes 21 de septiembre, sobre prohibir el uso de dispositivos a menores de edad en las aulas, la cual entrará en vigor el próximo 3 de noviembre, ya está generando debate.

Previamente, para llevar a cabo esta iniciativa, se realizaron encuestas y consultas, donde se tomaron en cuenta a más de 565 mil docentes, de los cuales el 81 por ciento estuvo a favor de regular el uso de estos aparatos tecnológicos.

Asimismo, esta decisión fue respaldada de manera unánime por los titulares de las 32 entidades, como parte de un acuerdo por parte del Consejo Nacional de Autoridades Educativas; eso sí, tras la aprobación y para llevar a cabo lo anterior, en un periodo de 30 días se abrirán foros y asambleas en los planteles donde se especifiquen las restricciones, sus usos y demás situaciones en los menores de edad.

La medida ya es una alarma, ya que, en otros países, las autoridades educativas ya empezaron a tomar en cuenta esta medida, debido a que diversos estudios han arrojado que el uso de esos aparatos que en un principio debieron ser para mejorar las capacidades educativas y ser una herramienta, al final están enajenando a las infancias.

En primer lugar, el uso de estos aparatos se considera una adicción y altera las capacidades cognitivas o de atención en las aulas, la cual ya se está perdiendo; eso sin tomar en cuenta que cada vez menos los niños salen a esparcirse, realizan juegos tradicionales, conviven con otros infantes y prescinden de un dispositivo para pasar el rato o entretenerse.

Cabe destacar que, el uso de los celulares, desde que hace años han generado debate en las aulas y con las autoridades educativas, por ello no debe verse como novedad esta prohibición y restricción, que al menos expertos, padres de familia y autoridades respaldan por unanimidad; en este sentido, cuando los celulares comenzaron a tener más funcione, como los juegos, cámara, reproductores de música, el infrarrojo y el bluetooth, comenzaron los debates sobre el uso de estos aparatos, ya que muchas problemáticas entorno al tejido social y los riesgos de las infancias y juventudes se acentuaron con su uso.

De hecho, el auge del internet, las incipientes redes sociales y el uso de estos aparatos, hicieron del internet un ecosistema donde el acoso escolar o “bullying” se agravaron; recordemos que en los años dos mil, las primeras tendencias en YouTube o en redes extintas como Metroflog o Hi5, por mencionar algunas, los alumnos de instituciones como Conalep o demás centros educativos se volvían famosos, y no precisamente por resultados académicos, sino por exhibir vídeos como honrosos.

Eso sin contar que estos lugares se han vuelto canales para crímenes cibernéticos, reclutamiento para el crimen organizado, un área donde abundan los abusadores de menores y demás, estableciendo que la red no es un lugar seguro para las infancias y juventudes.

Ahora bien, el gran dilema será poder quitar esa adicción a muchos menores, los cuales sin duda ya son adictos, y de las misma manera en la que se tiene dependencia a una sustancia o narcótico, buscar alternativas para que se libren de las tabletas, teléfonos o videojuegos, representará un gran reto para padres y docentes; por ello, deben prever que se hará tras esta prohibición, que ya era necesaria, justa y requerida, al menos si se quieres salvar a las infancias de la enajenación y demás problemas.

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