Para el 2027, Morena y la oposición ya están desgastados
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A pocos meses de que el 2026 se termine, ya muchos se están adelantando de manera cínica y descarada para poder concursar en el 2027 por un puesto, a pesar de que las autoridades electorales ya están tomando cartas en el asunto, parece que no entienden: Carlos Morales es un claro ejemplo, al menos en la capital chiapaneca, ya que en el panorama nacional, de manera reiterada, muchos diputados, senadores y demás funcionarios de la Cuarta Transformación ya están perfilándose para un nuevo puesto, de cara a los comicios del 2027.
Como es sabido, las elecciones intermedias de cierta manera sirven como un termómetro para demostrar el musculo del partido o régimen en el poder; es importante recordar como en esa elección de diputados y diputadas definirán el último tramo del sexenio. Precisamente, hace casi 30 años, en 1997, el PRI, quien era el partido hegemónico, perdió por primera vez la mayoría absoluta y de cierta manera marcó la pauta para la transición del 2000; claro los hechos de estos últimos días hace cuestionar la credibilidad y seriedad de lo que representó ese hecho; también, en las elecciones de 2003 y 2006, donde el PAN estaba en Los Pinos, su partido no pudo alcanzar ni siquiera la mayoría calificada; más o menos Enrique Peña Nieto en 2012, pudo sostener a su partido, pero en el horizonte Morena ganaba adeptos.
Ahora bien, en 2021, Morena llegó con una mayoría calificada, misma que le permitió modificar a diestra y siniestra la Constitución y reformas que hoy son muy cuestionables, como lo es la elección judicial.
Entonces ¿Cómo Claudia Sheinbaum y el Segundo Piso de la 4T enfrentarán estas elecciones? Hay que tener en cuenta que le falta llevar a cabo varias reformas y modificaciones para poder cumplir con las metas que dicho régimen viene pregonando desde 2018, y para ello, al menos debe arrasar en la Cámara de Diputados.
El problema es la credibilidad que Morena ha ganado en estos últimos años: la incongruencia con la austeridad republicana, señalamientos de ciertos miembros del partido guinda con el hampa, el nepotismo y otros tantos casos de impunidad, que, cuando ellos eran oposición ya lo hubieran denunciado y estarían pregonando en redes que el o la mandataria renunciaran.
Por otro lado, están esos partidos satélites que le siguen el juego a Morena, PT y el Verde, respectivamente, que si bien forman parte de una alianza “en común”, a la hora de votar por reformas trascendentales, se quedan atrás, cuestionan o son tibios, tal y como sucedió con la reducción de la jornada laboral y la reforma electoral que elimina a los plurinominales; precisamente, en este último aspecto, varios partidos sólo podrán llegar a San Lázaro por esa vía, lo que demuestra que esos curules no garantizan una participación más democrática o en igualdad de circunstancias: volvemos a ejemplificar el caso de Sahara Munira José Flores, que poco o nada aporta a la comunidad que dice representar, o el caso de Gerardo Fernández Noroña, quien tanto como oposición y ahora parte del sistema, solo pudo acceder por esa vía.
En lo que respecta a la oposición, resulta muy contrastante al igual que Morena, lo que ellos critican ahora, en su momento lo permitieron, fueron cómplices y lo legitimaron; no es de extrañar que el electorado desde 2018 les aplique el voto de castigo, poniendo sobre las cuerdas su registro ante el INE, tal y como le sucedió al extinto PRD.
Lo más lamentable, es que si bien pueden ser certeros en muchos de sus señalamientos, ahora carecen de credibilidad, más aún cuando desprecian a los votantes con comentarios clasistas y racistas.
Si bien, partidos que en el pasado eran enemigos históricos como el PAN y el PRI, ahora pregonan llevar un frente común, a pesar que ideológicamente contrastan y chocan, ante la ciudadanía que ya muestra hartazgo por Morena y sus aliados, la opción por una votar por una oposición resulta devastadora.
Tampoco, debemos olvidar el papel que juega Movimiento Ciudadano (MC), que si bien sus dirigentes y figuras han sido reiterativos tanto con Morena como la oposición, su actuar, al menos en ciertos capítulos, plantea si son realmente oposición o le hacen el juego a la Cuarta Transformación.
En fin, se estima un 2027 con dudosas opciones en la boleta.




