Chiapas mantiene la puerta cerrada a la eutanasia
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Mientras en el Congreso de la Unión avanzan nuevas propuestas para reconocer la muerte médicamente asistida, Chiapas optó por regular la voluntad anticipada. No existe, hasta ahora, una iniciativa local identificada que plantee legalizar la eutanasia
El debate sobre el derecho a una muerte digna comienza a adquirir una nueva dimensión en México y, aunque Chiapas dio un paso importante al reconocer legalmente la voluntad anticipada, la entidad mantiene una frontera clara: los pacientes pueden decidir rechazar tratamientos que prolonguen innecesariamente su vida, pero no pueden solicitar que un médico provoque deliberadamente su muerte.
El 27 de agosto de 2025, el Congreso de Chiapas aprobó la Ley de Voluntad Anticipada para el Estado de Chiapas, propuesta por la diputada Getsemaní Moreno Martínez. La legislación reconoce el derecho de una persona con una enfermedad incurable o en situación terminal a manifestar anticipadamente su decisión respecto de determinados tratamientos y procedimientos médicos.
La propia legisladora hizo énfasis en que la voluntad anticipada no es eutanasia, porque no busca provocar la muerte ni adelantarla, sino evitar la prolongación innecesaria del sufrimiento mediante tratamientos que ya no ofrecen una posibilidad razonable de recuperación.
La nueva legislación permite que una persona, encontrándose en pleno uso de sus facultades, manifieste de manera libre, consciente, inequívoca e informada qué tratamientos desea rechazar cuando llegue a una situación terminal.
El documento puede formalizarse ante un notario público y contempla la designación de un representante. La legislación también establece la creación de un Registro Estatal de Voluntades Anticipadas, bajo responsabilidad de la Secretaría de Salud.
Se trata de un cambio relevante porque coloca en el centro de la discusión la autonomía del paciente y su derecho a participar en las decisiones relacionadas con el final de su vida.
La legislación chiapaneca establece que la voluntad anticipada no autoriza la eutanasia. El propio Congreso estatal ha explicado que la figura jurídica busca respetar el proceso natural de la muerte, con atención y cuidados paliativos, y no constituye un mecanismo para provocar el fallecimiento.
El Congreso mantiene actualmente la Ley de Voluntad Anticipada dentro de su relación de legislación vigente.
Por ello, hasta septiembre de 2026, la discusión chiapaneca se encuentra un paso atrás respecto del planteamiento más radical que actualmente se debate a nivel federal: no se discute todavía cómo legalizar la eutanasia, sino cómo garantizar que las personas puedan decidir sobre los tratamientos que recibirán cuando se encuentren en una etapa terminal.
Mientras Chiapas se encuentra en esa primera etapa, el Congreso de la Unión ya discute abiertamente la posibilidad de legalizar la eutanasia.
El 23 de septiembre de 2025 fue presentada en la Cámara de Diputados una iniciativa para despenalizar la eutanasia y reconocerla para pacientes oncológicos y con enfermedades terminales.
La propuesta plantea modificar la Ley General de Salud para definir la eutanasia como una intervención médica solicitada de manera expresa, libre, informada y reiterada por un paciente con enfermedad terminal, con el objetivo de poner fin a su vida y sufrimiento de manera digna. También propone modificaciones al Código Penal Federal.
La Segunda Encuesta Nacional de Opinión sobre el Derecho a Morir con Dignidad, realizada en 2022 Por el Derecho a Morir con Dignidad, encontró que 72.7 por ciento de las personas consultadas consideró que deberían modificarse las leyes para permitir que los enfermos puedan recibir ayuda para terminar con su vida si así lo deciden.
La encuesta también encontró que 68.6 por ciento consideró que una persona en fase terminal debería tener la posibilidad de decidir adelantar su muerte cuando enfrenta un sufrimiento imposible de evitar.
Lo importante es que esos resultados son nacionales, no específicamente de Chiapas. No existe, en las fuentes públicas consultadas, un sondeo representativo que permita afirmar qué porcentaje de los chiapanecos está a favor o en contra de la eutanasia.
El debate tendrá que llegar a Chiapas tarde o temprano, así que este hecho que domina consciencias, debe ser atendido en tribuna más temprano que tarde.




