EDITORIAL

Los tiempos han cambiado en la Sección 40

Las voces disidentes del magisterio estatal tienen derecho a cuestionar, criticar y exigir resultados. Eso forma parte de la vida sindical y de cualquier organización democrática. Pero también tienen la obligación de reconocer cuando las cosas se hacen bien y cuando una gestión comienza a ofrecer resultados que, durante años, parecían difíciles de alcanzar.

En el caso de la Sección 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la conducción de Oved Balderas Tovilla merece, al menos, una lectura distinta a la que durante años acompañó la relación entre el magisterio y las autoridades estatales.

No se trata de hacerle loas al dirigente ni de convertir al sindicato en una oficina de relaciones públicas del Gobierno del Estado. Se trata de reconocer hechos. Durante esta etapa no se han observado aquellas movilizaciones generalizadas, bloqueos, marchas y hasta pintas de edificios públicos que en otros momentos llegaron a convertirse en parte recurrente del paisaje político y sindical de Chiapas. La ausencia de esas expresiones no significa que hayan desaparecido los problemas; significa que existe otra ruta para intentar resolverlos.

Balderas Tovilla ha apostado por sentarse con las autoridades, plantear los pendientes, establecer mesas de trabajo y buscar acuerdos. Puede gustar o no su estilo, pero los resultados comienzan a darle argumentos, y en ese sentido, hay que poner los números y los hechos sobre la mesa.

Uno de los pendientes históricos de la Sección 40 fueron los adeudos acumulados durante años. En 2023, la propia organización sindical informó que había presentado ante la Secretaría de Hacienda estatal un informe de pagos pendientes a docentes desde 2015.

Ese mismo año, una demanda particularmente sensible para jubilados y pensionados comenzó a encontrar una salida: la compactación salarial de 11 mil 600 trabajadores retirados, con una derrama estimada en más de 72 millones de pesos para mejorar sus percepciones mensuales y el cálculo del aguinaldo.

También hay resultados en materia de promoción laboral. En junio de 2026 se informó la entrega de nombramientos a 292 docentes de preparatorias, derivados de un proceso que permitió acreditar 3 mil 700 horas adicionales. El propio reporte señala que se trató de un procedimiento construido mediante la coordinación entre autoridades educativas, USICAMM y la representación sindical.

Y apenas unos días antes, se había reportado que la convocatoria para horas adicionales en preparatorias permitió ofertar 3 mil 700 horas, resultado de las mesas de trabajo entre la Secretaría de Educación y la Sección 40.

También se han documentado avances en cadenas de cambio, permutas, incremento de horas para docentes de preparatoria y nivel superior, así como la regularización de pagos para trabajadores que obtuvieron promociones verticales y ampliaciones de carga horaria. Son asuntos que impactan directamente la vida laboral de los trabajadores de la educación.

La llegada de Eduardo Ramírez Aguilar al Gobierno de Chiapas también ha modificado la interlocución con el magisterio. El gobernador y la dirigencia de la Sección 40 han mantenido reuniones para atender pendientes laborales y administrativos, y existe una agenda de trabajo que involucra a la Secretaría de Educación, Hacienda y el ISSTECH.

El dato más reciente confirma esa ruta. Gobierno estatal y Sección 40 acordaron avanzar en el pago del retroactivo para maestras y maestros en activo, así como para jubilados, además de dar continuidad a otros asuntos laborales y administrativos. También se acordó la emisión de la convocatoria para la promoción en el servicio docente mediante asignación de horas adicionales en Educación Media Superior para el ciclo 2026-2027.

Sería irresponsable afirmar que el magisterio chiapaneco ya no tiene pendientes. Los tiene, y algunos vienen de muchos años atrás. Tampoco puede ignorarse que existen trabajadores que siguen esperando pagos, regularizaciones, promociones y respuestas administrativas, pero una cosa es reconocer los pendientes y otra muy distinta pretender que nada se ha avanzado.

La política sindical también debe evaluarse por resultados. Si antes la presión callejera era el mecanismo habitual para conseguir que una autoridad escuchara, hoy parece existir una disposición diferente para sentarse a negociar. Y cuando una mesa de trabajo termina en una convocatoria, un nombramiento, un pago, una regularización o un acuerdo presupuestal, el resultado merece ser reconocido.

Y quizá ése sea el cambio más importante que hoy puede presumir la Sección 40: haber sustituido, al menos por ahora, la confrontación permanente por una estrategia de gestión cuyos resultados comienzan a ser visibles.

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