El sarcasmo en redes sociales en cada posteo de Andy
Está comprobado que las redes sociales se han convertido en el termómetro de la popularidad de los personajes políticos, para bien o para mal. El caso de Grecia Quiroz es un ejemplo de ello. A raíz del asesinato de su esposo, Carlos Manzo, cuando era alcalde de Uruapan, su figura alcanzó la cúspide en una carrera política relativamente corta. En Morena, la preocupación por su crecimiento es tal que, según sus simpatizantes, han intentado difamarla y crear escenarios adversos para desacreditarla. Aun así, su popularidad se mantiene firme y ya se destapó oficialmente como aspirante a la gubernatura de Michoacán.
En el extremo opuesto, por la amplitud de su trayectoria política, se encuentra el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Pese a los señalamientos de que su administración ha sido una de las más cuestionadas por presuntos actos de corrupción en la historia reciente del gobierno federal, además de estar ligada a nexos con el crimen organizado, sigue siendo un referente para los sectores más necesitados. AMLO continúa presente en el debate público: se habla de él para bien o para mal, pero su figura permanece vigente.
En el argot popular se dice que no importa si hablan bien o mal de una persona, lo importante es que hablen de ella. En ese sentido, no hay mucho margen para el debate. Aunque a sus adversarios les incomode, López Obrador logró atrincherarse en la historia política de México mediante una narrativa que marcó una época, aun cuando su legado continúe deteriorándose conforme pasa el tiempo desde que dejó el poder.
Bajo este contexto, ahora que la política comienza a moverse, pese a que no son tiempos electorales —una práctica que Morena institucionalizó con las estrategias impulsadas por el propio AMLO—, uno de sus hijos, Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como Andy, enfrenta una ola constante de críticas en las redes sociales.
A diferencia de Grecia Quiroz, a Andy le llueven las descalificaciones. Ciertamente no es “monedita de oro” para caerle bien a todos, pero resulta que ni siquiera en el distrito donde busca ser diputado parece despertar entusiasmo. La avalancha de comentarios en su contra lo retrata como el “hijo de papi”, un personaje que carece de la química necesaria para conectar con la gente e incluso con sectores de su propio partido.
Las redes sociales han sido particularmente duras con él. Su imagen, su nombre, sus modales y su carisma han sido motivo constante de escarnio. Eso, desde luego, no significa que no pueda llegar a ser diputado, pues es probable que Morena ya esté diseñando una estrategia para posicionarlo entre el electorado tabasqueño. Primero, con la difusión de su periódico informativo llamado Regeneración; después, cuando la ley electoral lo permita, con una campaña orientada a convencer a los votantes.
Y si eso no fuera suficiente, algunos usuarios de redes especulan que la estrategia podría incluir mecanismos similares a los llamados “acordeones” utilizados en la elección judicial, con el propósito de fortalecer al personaje que muchos han bautizado como el “Príncipe mexicano”. Un apodo que, por supuesto, nada tiene que ver con el “Príncipe de la Canción”, el fallecido José José.
La burla no se ha detenido. También se mofan de él llamándolo “El Novio de México”. Andy López Beltrán puede ser el principal alfil político de su padre, pero conforme avanzan los días y se intensifican sus recorridos casa por casa en el distrito VI que pretende ganar en Tabasco, las comparaciones con López Obrador se vuelven inevitables. Para muchos de sus críticos, no le llega ni a los talones.
Entre los cientos de comentarios que aparecen cada vez que Andy publica un reporte de sus actividades, predominan las críticas. Cuando escribe frases como “solo de ver la cara de felicidad que tiene la gente” al recibirlo, los internautas responden con sarcasmo e imaginan las supuestas conversaciones que se generan durante esos encuentros.
Algunos sostienen que la práctica de dar “atole con el dedo” a la población humilde es una forma de perpetuarse en el poder, aprovechándose del analfabetismo y de la pobreza. Incluso afirman que “la política en México es el negocio más rentable de todos”, y en esa crítica incluyen a todos los partidos, al considerar que la corrupción no es exclusiva de Morena.
Otros señalan que es evidente la humildad de las personas a las que visita y con las que se fotografía, pero ironizan diciendo que “si va a una colonia fifí, lo corren a jitomatazos”, como ocurrió en algunos lugares del país donde tuvo actividades partidistas en su calidad de secretario de Organización. Como colofón, se burlan del sobrenombre de “príncipe”, pues aseguran que “en la cara se le ve lo soberbio y engreído”. Algunos incluso lo llaman “el príncipe de las tinieblas” y afirman que solo se da baños de pueblo.
El sarcasmo popular, tan característico de los mexicanos, se hace sentir en los comentarios de los usuarios de las redes sociales, quienes encuentran en ese espacio una forma de expresar la frustración que les provoca la manera en que se ejerce y se disputa el poder político en México.




