Morena recicla lo más rancio de los cacicazgos políticos
El aún “dirigente” estatal de Morena, Carlos Molina Velasco, se ufanó de difundir una fotografía con el cacique del municipio de San Fernando, Juan Antonio Castillejos Castellanos, quien ahora brincó al partido guinda, luego de haber participado en los procesos electorales pasados bajo las siglas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y, años atrás, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La imagen, por sí sola, refleja la ambición de un personaje que, fiel a su estilo, busca acomodarse donde más convenga a sus intereses. Morena, sin menospreciar sus orígenes, se ha convertido en un receptor de «desechos» políticos que, en el pasado, fueron sinónimo de corrupción e, incluso, objeto de denuncias por su presunto involucramiento en el ajusticiamiento de adversarios.
Lo que sí consta y ha quedado plasmado en estas páginas es la despiadada forma de gobernar de Castillejos Castellanos, quien ha impuesto su ley en la región de San Fernando, al grado de convertirse en el personaje que decide quién ocupa o deja la presidencia municipal.
En el trienio que concluirá en 2027 no participó debido a que ya había sido electo presidente municipal en dos ocasiones. Sin embargo, ahora busca nuevamente formar parte de esa camada de alcaldes que sólo velan por sus intereses personales y por impulsar negocios familiares, sin respetar lo que establece la ley.
Hoy resulta penoso que el «líder» morenista en la entidad, Molina Velasco, le abra las puertas al autoritario exedil. Quizá uno de sus objetivos sea obtener su protección, pues los días del actual representante de Morena parecen estar contados.
No sólo siente pasos en la azotea; también percibe el desdén con el que es visto dentro de su propio partido, tanto por quienes hoy lo integran como por quienes se preparan para relevarlo.
Molina es uno de los últimos alfiles que dejó recomendados el exgobernador Rutilio Escandón Cadenas. Como su ahijado político, estuvo cobijado bajo su protección, aunque todo indica que esa sobreprotección ha llegado a su fin.
Ahora, según integrantes de su propio equipo, el dirigente morenista anda más preocupado por cuadrar las cuentas de los recursos que administró en el partido. Además, una vez que concluya esta «honorable encomienda», su futuro luce poco alentador, pues incluso podrían fincársele responsabilidades si los recursos no son debidamente comprobados.
Al dar el espaldarazo a Castillejos Castellanos, Molina Velasco aseguró, de manera categórica, que su adhesión a Morena es una muestra de su «convicción y compromiso» con el partido.
Nada más falso. Lo que sí puede afirmarse es que Castillejos Castellanos es todo, menos una persona confiable; más bien, es un chapulín político que cambia de rumbo según donde encuentre mayores beneficios personales.
La pregunta del millón es si realmente no existe otra persona capaz de gobernar el municipio de San Fernando o si, como se comenta entre la población, muchos prefieren hacerse a un lado para evitar problemas con un personaje que está dispuesto a conseguir sus objetivos al costo que sea.
Este político de segunda difícilmente puede fortalecer al movimiento con su incorporación. Igualmente cuestionable resulta la declaración de Molina Velasco cuando afirma que «la Cuarta Transformación se consolida con la participación de quienes trabajan todos los días por un México con más justicia, igualdad y bienestar para el pueblo».
Se nota que este imberbe dirigente habla por hablar. No es cercano a la gente, no fomenta la unidad ni la organización. En lo único en que podría tener razón es cuando asegura que Castillejos seguirá haciendo historia, aunque será recordado como uno de los políticos que más se han aprovechado del poder.
El periodista Silvano Bautista afirma que Molina Velasco «recicla lo peor y más rancio de los cacicazgos políticos», y esa declaración resulta difícil de refutar. Tiene fundamentos para sostenerla.
Pero va todavía más lejos al retomar uno de los comentarios más recurrentes entre la población sobre el cacique de San Fernando: que su mayor fortaleza en cada administración es convertirse en mago, pues «con los mares crea tornados, los ríos se desbordan y las tuberías del agua potable revientan en todo San Fernando».




