EDITORIAL

En la cancha también se resuelven disputas políticas e históricas

Hoy 30 de junio, en plena justa mundialista, la selección azteca enfrentará al conjunto ecuatoriano en los 16vos de final; a simple vista, resulta uno de tantos duelos del presente torneo, pero dado los antecedentes de 2024, en donde fue allanada la Embajada de México en Ecuador, para arrestar al ex vicepresidente, Jorge Glas, ya que este pidió previamente asilo a la nación mexicana, las tensiones entre ambas naciones las relaciones diplomáticas ya se rompieron, sumado a que el actual mandatario, Daniel Noboa, le impuso aranceles a México, lo que ocasionó que, la actual administración de la Cuarta Transformación lo consideró “persona non grata”.

Por ello, el presente duelo, que podría representar un avance significativo para el equipo del Tri mexicano, sobre todo en las emisiones pasadas en donde fueron anfitriones, avanzaron hasta los Cuartos de Final; evidentemente, pasar de la ronda de 16vos, significaría que llegaríamos a ese tan anhelado “quinto partido”, que se busca desde el Mundial del 94: un gran logro deportivo sin duda, pero más importante, dar una revancha política.

Como destacamos en un editorial pasado, acerca de que “La pelota no se mancha”, los mundiales han cargado en sus emisiones con tensiones políticas; precisamente, hace unos días, el 22 de junio, se cumplieron cuarenta años de uno de los duelos más importantes en las Copas del Mundo: el clásico o “derby” Inglaterra vs Argentina; ese duelo, no era sólo avanzar hasta semifinales de México 86, era una revancha por la Guerra de las Malvinas, que tuvo como protagonista al por entonces “mejor jugador del mundo”, Diego Armando Maradona, mismo que realizó dos jugadas trascendentales: “La mano de Dios” y “El gol del siglo”.

 La primera jugada considerada la “trampa más legitima”, a simple vista demuestra la picardía de los albicelestes o los antivalores del fútbol, dejando de lado el “fairplay” o “juego limpio”, para poder mostrar una ventaja; no obstante, dado el contexto político esa trampa era más que valida, por ello “El pelusa” ha sido considero el mejor de todos los tiempos (de manera subjetiva), a pesar de no contar con grandes estadísticas o palmares.

Por último, e igual de importante, esa jugada que arrancó desde el medio campo del icónico Estadio Azteca, donde Maradona con sus habilidades sobrehumanas, logró concretar el mejor gol de todos los tiempos; si bien, jugadores como Messi y demás han replicado jugadas parecidas, el contexto, no es el mismo.

Entonces, afirmar que el fútbol y la política no se deben mezclar es absurdo y menos en esta edición de Norteamérica 26, donde Estados Unidos se ha esmerado en ser un pésimo anfitrión: como bien mencionan en las redes sociales, es el niño consentido y berrinchudo que cuando va perdiendo, se lleva la pelota con la que disputan la “cascarita”, tal y como quedó demostrado con el trato que la Selección de Irán tuvo, que si bien fue invicta, no sumo derrotas ni victorias, pero dadas las condiciones desfavorables, no desplegó su mejor fútbol.

Ahora retornando el asunto del duelo entre México y Ecuador, el Tri mexicano en esta emisión está obligado a trascender; en primer lugar por su localía, sus resultados más que excelsos en la fase de grupos, sumándose a un selecto grupo de conjuntos nacionales que sumaron sus puntos posible, salieron invictos y sobre todo, con su portería a cero, sobre todo, que los jugadores tienen la oportunidad de vengar y tomar revancha de los actos infames que el gobierno ecuatoriano ha hecho contra nuestra nación.

Claro, las polémicas y los ánimos en la previa no se han hecho esperar: los analistas deportivos de ambos países ya han despotricado contra ambos conjuntos; recordemos que si bien ambos países pertenecen al mismo continente, son de diferentes confederaciones, Conmebol y Concacaf, mismas que en redes sociales y paneles deportivos, han ganado una rivalidad en la que se han desatado tensiones diplomáticas: tan solo basta asomarse a los foros de fútbol donde los sudamericanos despotrican contra la Selección Nacional, despreciando su juego y sus resultados.

Por ello, los aztecas tienen que salir a matar o morir, este duelo va de por medio el orgullo y la revancha; si bien, las estadísticas con los ecuatorianos nos favorecen, ya que en el Mundial de Corea-Japón 2002 y en las respectivas emisiones de la Copa América, les hemos ganado y hemos concedido pocos empates y derrotas, no deben confiarse, ya que los sudamericanos demostraron contra Alemania que pueden dar la sorpresa.

En el ámbito político-deportivo, la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuando le consultaron en la mañanera su opinión respecto a hacer las paces con Ecuador, se guardó sus comentarios, y se entiende que no quiso echarle más leña a la lumbre, dado que hoy es el juego crucial y bajo este antecedente, lo mejor es que México gane, sino, estaremos perdiendo dos a cero, uno en la política y dos en el futbol.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *