El Verde quiere alejarse de la narcopolítica que contamina a Morena
Todo indica que algo ocurrió en la “luna de miel” que durante los últimos años de la Cuarta Transformación han mantenido Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), pues sus posturas ya no parecen sincronizarse respecto a las iniciativas que venían impulsándose desde el Congreso de la Unión para beneficio de los mexicanos.
El termómetro político indica que la presión ha aumentado debido a las denuncias impulsadas desde Estados Unidos, las cuales han puesto en entredicho la transparencia de Morena para llegar al poder en algunas entidades e, incluso, han manchado la reputación del Senado de la República por los rumores de que varios legisladores y legisladoras llegaron a sus curules gracias a presuntos nexos con el crimen organizado.
Mientras este escenario ha deteriorado la imagen de Morena, apenas siete años después de haber llegado al poder, sus aliados políticos, el PVEM y el PT, han alzado la voz para expresar su inconformidad, pues consideran que las sospechas de encubrimiento podrían estar dando la razón a las investigaciones de la justicia estadounidense.
En este contexto, las denuncias que en los últimos meses ha realizado el senador por Chiapas, Luis Armando Melgar Bravo, dan por hecho que dentro de la cúpula del poder existen personajes encumbrados que se protegen bajo el fuero constitucional que les otorga su calidad de representantes populares.
La declaración del legislador oriundo de Tapachula es contundente y, al mismo tiempo, cimbró la estructura de Morena, al señalar que la justicia no está actuando para transparentar los procesos judiciales que enfrentan varios representantes populares e incluso personajes encumbrados dentro del servicio público federal.
Melgar Bravo sentenció que la complicidad también se castiga e hizo referencia a que “ir en coalición con Morena puede representar una ventaja electoral, pero también implica riesgos reputacionales y señalamientos de complicidad. Basta ver el caso de Sinaloa con Rocha Moya”.
Esta declaración, difundida en sus redes sociales, no hace más que confirmar que la omisión gubernamental de emprender investigaciones profundas, transparentes y objetivas está causando un grave daño al partido en el poder y, por extensión, a sus aliados, el Partido Verde y el Partido del Trabajo.
El senador sostiene que los señalamientos provenientes de Estados Unidos pueden convertirse en un factor de contagio político para toda una coalición y no afectar únicamente a la persona involucrada. Es decir, a diferencia del Gobierno federal, parece consciente de que la posibilidad de un mayor escrutinio financiero y legal por parte de Estados Unidos sobre gobiernos, empresarios y actores políticos representa un escenario sumamente negativo.
Asimismo, reconoce que, si “Morena enfrenta un mayor desgaste en su relación con Estados Unidos, el Verde tendrá cada vez menos margen para deslindarse. Hoy el problema ya no es solo el narcopolítico, también es el costo político de protegerlo o asociarse con él”.
El legislador está consciente de este panorama, que cada vez les resta más credibilidad ante el electorado. En ese sentido, tendría razón, pues no se trata únicamente del caso de Rubén Rocha Moya y los diez exfuncionarios que lo acompañaron durante su administración, sino también de otros mandatarios señalados por presuntas conductas irregulares, así como de algunos integrantes del Congreso de la Unión.
Su preocupación se ha hecho manifiesta en el Senado, donde ha alzado la voz para exigir transparencia en los procesos judiciales, sobre todo ahora que políticos y partidos realizan toda clase de maniobras para posicionarse con miras a la jornada electoral de 2027.
En ese escenario, pide a los partidos políticos asumir con responsabilidad la selección de sus candidatos, “privilegiando perfiles con trayectoria limpia y compromiso con la legalidad”.
El problema será encontrarlos, porque a lo largo de la historia política de este país son pocos los políticos ejemplares a quienes, incluso después de fallecidos, se les sigue reconociendo por su legado y hoy, son escasos. Predominan los políticos que buscan el poder por el poder mismo y que hacen de la actividad legislativa una forma permanente de vida, ya sea como diputados locales, federales o senadores.
Quienes buscan una candidatura saben que ahí reside la oportunidad de abandonar la medianía. Y si en el camino encuentran a alguien dispuesto a impulsarlos hacia la permanencia en el poder, sin importar el método, muchos están dispuestos a correr el riesgo.
Esa es la preocupación. Por ello resulta lógico pensar que el Partido Verde esté considerando distanciarse de la alianza que lo une a Morena, ya que en el complejo escenario que se avecina podría resultar severamente afectado, y eso es precisamente lo que Melgar pretende evitar.
“El problema no se limita a quienes cometen delitos, sino también a quienes los toleran, los encubren o les abren espacios de poder”, es la lapidaria advertencia con la que el senador sugiere que ha llegado el momento de dar un paso al costado.




