Editorial

Casa Chiapas, referente para la promoción

Nueve meses después de haber tomado posesión como gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar puso en marcha la Casa Chiapas, ubicada en la Ciudad de México, tras casi diez años de abandono del edificio, que hoy se ha convertido en una “embajada cultural, turística y económica” para realizar anuncios importantes y proyectar la riqueza, la historia, las artesanías y la gastronomía de los 124 municipios del estado.

Se podrá decir que se le dio en el clavo al utilizar este inmueble como sede de una institución chiapaneca ubicada en el corazón de la Ciudad de México, donde convergen millones de mexicanos y desde donde se puede acercar al público la información que se genera en esta entidad sureña.

Pero, al final, no es la sede lo importante, sino cómo se maneja y cómo se fortalece el nombre de Casa Chiapas para que tanto los extranjeros como quienes viven en la urbe más grande del país vuelvan su mirada hacia Chiapas.

Dos eventos realizados este fin e inicio de semana dan cuenta de la importancia de contar con unas “oficinas” que representan al gobierno de Chiapas en el centro del país. Uno de ellos fue el anuncio de la convocatoria para la postulación de la Medalla “Rosario Castellanos” 2026, el máximo reconocimiento otorgado a nivel nacional a mexicanos destacados por su “eminente trayectoria y aportaciones en la ciencia, el arte o la virtud como servidores del Estado o la patria”, según expresó la presidenta del Congreso de Chiapas, Alejandra Gómez Mendoza, durante el acto oficial.

El otro evento, a propósito del Mundial de Futbol, fue el impulso a emprendedores, productores y negocios del estado mediante el programa “Botanero en la Cancha”, que dio una probadita al mundo del sabor de Chiapas. Sin duda, se trata de una estrategia que generará espacios de promoción para empresas, productores y emprendedores chiapanecos, fortaleciendo la presencia de sus productos en uno de los mercados más importantes del país, como lo señaló la directora de Casa Chiapas, Kenia Arroyo Muñiz.

Antes, en gobiernos pasados, la “Representación de Chiapas en México”, como se le llamaba a la sede chiapaneca en la capital del país, “nadaba” en el ocio y sólo se utilizaba para que los mandatarios la ocuparan como una oficina para ir a “echar trago” o como hotel de paso cuando el jefe del Ejecutivo estatal era llamado por el presidente a una cita en Los Pinos.

El inmueble hoy luce resplandeciente, gracias a la visión del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar de acondicionar este edificio, considerado una “joya arquitectónica” de los años cuarenta. Actualmente es un inmueble que se distingue de la arquitectura urbana predominante en la Ciudad de México.

Es la “sala de proyección” para quienes presentan muestras culturales de las joyas que distinguen a Chiapas: el ámbar, la alfarería y el café, considerado uno de los mejores del mundo. Los bailes regionales también han tenido como escenario la Casa Chiapas, pero, sobre todo, se ha convertido en una opción inmediata para promocionar a Chiapas ante el mundo.

El sector turístico es la base que sustenta el desarrollo de Chiapas, y este motor tiene la oportunidad de crecer con la serie de presentaciones que se llevan al centro del país. Sobre todo ahora que la paz ha retomado el sendero de la gobernabilidad, que se ha combatido de forma eficaz a los grupos criminales que operaban en la entidad, que el miedo ha disminuido y que la confianza ha vuelto a convertirse en el tesoro que habían perdido los chiapanecos, quienes vivían en la zozobra.

Quien no la haya conocido se pierde de la riqueza que albergan sus paredes. Casa Chiapas es un espacio de encuentro para la comunidad chiapaneca y los visitantes, donde se respira la calidez del estado a través de galerías de arte y fotografía en las que se exponen paisajes naturales; áreas para exhibir bordados y artesanías tradicionales; espacios dedicados a la gastronomía y al café, donde se degustan los sabores característicos de la región; así como talleres artesanales, en los que los visitantes pueden participar de primera mano en las tradiciones del estado.

Este espacio es quizá el mejor puesto no político: uno que realmente le sirve y funciona a Chiapas para crecer. Enhorabuena.

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