EDITORIAL

Rocha Moya, con su narco novela, opaca el Consejo General de Morena

Rubén Rocha Moya le ha robado el show al Consejo General de Morena, pues, aunque ya se sabe que Ariadna Montiel, ex titular de la Secretaría del Bienestar, asumirá la presidencia del Movimiento de Regeneración Nacional —cargo que dejó la tambaleante Luisa María Alcalde Luján—, toda la atención mediática está centrada en el gobernador de Sinaloa, acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de estar coludido con el crimen organizado.

El evento político que había llamado la atención de los reflectores dejó de ser atractivo porque el caso de Rubén ha cimbrado a todo el gobierno federal. Las estructuras políticas estaban a la expectativa de lo que pasará hoy en el World Trade Center de la Ciudad de México, durante el Congreso Nacional Extraordinario, pero todo ha pasado a segundo término.

Es decir, no pasará nada, y la rumorología continuará siendo lo que sobresalga, dado que es muy probable que el propio Rubén Rocha Moya sea el gran ausente de este magno evento, cuyo objetivo principal es renovar la dirigencia nacional, vilipendiada en las últimas semanas por la forma en que la condujo Luisa María Alcalde.

Y, efectivamente, el gobernador de Sinaloa —quien dice que nada debe y que no renunciará a la gubernatura— ha venido a desequilibrar al gobierno de Claudia Sheinbaum.

En los medios convencionales, en las redes sociales o en cualquier plataforma informativa, el tema de los presuntos nexos de diez funcionarios de alto nivel del gobierno de Sinaloa, junto con el mandatario, es el que domina. No hay café o pasillo político donde no se hable de la posible extradición de Rocha a los Estados Unidos, aunque, para ello, primero habría que enfrentar el discurso de resistencia civil que ha emprendido la Cuarta Transformación.

Quienes integran el Comité Ejecutivo Nacional de Morena saben que su evento ha quedado relegado, máxime cuando quienes serán designados ya han sido palomeados por la presidenta de México. Por ello, la renuncia anticipada de Ariadna Montiel a la Secretaría del Bienestar. Es decir, la reunión de la cúpula guinda será de mero trámite.

Los integrantes del Comité Nacional de Morena, incluidos los gobernadores, se dan cita hoy en la Ciudad de México para formalizar la instrucción dada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Sin embargo, también hay que decirlo, la renuncia obligada que presentó Luisa María Alcalde a la dirigencia de Morena para asumir la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República —como consuelo o compensación— forma parte de los ajustes que todo gobierno realiza por así “convenir a sus intereses”.

Ayer, como parte de las estrategias de Morena, el partido celebró una reunión del Comité Ejecutivo Nacional para nombrar a nuevos consejeros nacionales. Se trata de una maniobra con la que la nueva dirigencia se asegura perfiles cercanos y una mayoría que le permita concretar reformas al partido fundado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

De esta manera, Luisa María Alcalde deja el cargo tras año y medio de una gestión gris, en la que cada semana, a través de su conferencia de prensa, se dedicaba a denostar a la oposición y a defender los excesos en los que incurrieron militantes del partido en el poder, mismos que fueron exhibidos públicamente.

El partido no avanzaba y, por ello, fue sacrificada. Sin embargo, el secretario de Organización, Andrés López Beltrán, no fue removido y continuará al frente de dicha encomienda, aunque también —hay que decirlo— ha sido objeto de críticas por su pobre desempeño.

Se dijo hasta el cansancio que la relación entre Alcalde y López Beltrán no era buena y ello, más allá de lo personal, afectó la vida interna de Morena y, sobre todo, los preparativos para la elección del próximo año.

En este contexto, más allá de estos movimientos y de la incorporación oficial de Citlalli Hernández, Morena intentará desviar la atención del tema de Rubén Rocha Moya para centrarla en la nueva dirigencia, que buscará retener los triunfos obtenidos en elecciones a gobernador, alcaldías y diputaciones en 2024. Sin embargo, será difícil que eso ocurra, porque en el radar de la ciudadanía está conocer cuál será el siguiente capítulo de la “narco novela” que se ha tejido desde los Estados Unidos.

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