*Cuando Una Ventaja Deja de Ser Ventaja*

J. Eduardo Pineda Arenas

3,432 CARACTERES

Tener agua, tierra, recursos naturales, frontera o un puerto no garantiza desarrollo. Una ventaja solamente existe cuando somos capaces de convertir lo que tenemos en valor.

Octava Ley del Liderazgo Estratégico Territorial

Un recurso que un territorio posee pero no sabe transformar no es todavía una ventaja. Es solamente una posibilidad.

Hay frases que en Chiapas hemos repetido durante décadas:

“Tenemos una ubicación privilegiada.”

“Tenemos agua.”

“Tenemos tierra fértil.”

“Tenemos biodiversidad.”

“Tenemos frontera.”

“Tenemos Puerto Chiapas.”

Y después concluimos:

Tenemos enormes ventajas.

*Pero, ¿realmente las tenemos? *

Quizá estamos confundiendo recursos con ventajas.

Tener algo valioso no significa saber aprovecharlo.

Una ventaja existe cuando aquello que poseemos nos permite producir mejor, más barato, más rápido o con mayor valor que otros.

Mientras eso no ocurra, tenemos un recurso.

No necesariamente una ventaja.

Pensemos en algo tan nuestro como el café o el cacao.

Podemos tener tierra, clima y productores extraordinarios. Pero si cosechamos aquí y después otros transforman, industrializan, diseñan, comercializan y construyen las marcas, buena parte del valor termina generándose fuera de Chiapas.

La materia prima fue nuestra.

La mayor parte del negocio, no.

Entonces, ¿quién tuvo realmente la ventaja?

Probablemente quien supo transformar lo que nosotros solamente producimos.

Lo mismo ocurre con nuestra ubicación.

Tapachula y el Soconusco están junto a Centroamérica, frente al Pacífico y conectados con México y Norteamérica.

Es una posición extraordinaria.

Pero la geografía, por sí sola, no mueve una sola mercancía.

Necesitamos carreteras, ferrocarril, puerto, aduanas eficientes, energía, seguridad, empresas, logística y mercados.

La naturaleza nos entrega recursos. La ventaja comienza cuando aprendemos a transformarlos y conectarlos con el mercado.

Y hay algo todavía más delicado.

Las ventajas potenciales pueden perderse.

Mientras nosotros pensamos cómo aprovechar nuestra ubicación, alguien construye otra ruta.

Mientras pensamos qué hacer con nuestros cultivos, otro territorio desarrolla tecnología, industria y marcas.

Mientras hablamos del potencial de Puerto Chiapas, otros puertos construyen relaciones comerciales y capturan la carga.

Seguimos teniendo el mismo recurso.

Pero nuestra ventaja puede ser cada vez menor.

Esto conecta con lo que comentamos la semana pasada:

el tiempo también es capital.

Ahora agreguemos algo más:

el tiempo también puede disminuir una ventaja.

Por eso deberíamos dejar de preguntar solamente:

¿Qué tenemos?

Y comenzar a preguntar:

¿Qué hemos construido con lo que tenemos?

Si tenemos cacao, ¿cuánto chocolate, cosmética, conocimiento, marcas y empresas hemos desarrollado?

Si tenemos café, ¿cuánto valor permanece en Chiapas después de que sale de la finca?

Si tenemos Puerto Chiapas, ¿cuántas cadenas productivas encuentran en él una razón para instalarse aquí?

Si tenemos frontera, ¿cuánto comercio, logística, inversión y servicios capturamos gracias a ella?

Ahí cambia completamente la conversación.

Chiapas no necesita seguir demostrando que posee enormes recursos.

Eso ya lo sabemos.

El reto es convertir esa riqueza natural y geográfica en riqueza productiva, empresarial, tecnológica y humana.

Porque hay una diferencia enorme entre ambas cosas:

los recursos se heredan.

Las ventajas se construyen.

*Un territorio no es competitivo por lo que tiene. Lo es por lo que ha aprendido a construir con ello.

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