Bernardo Figueroa.
El valor de un papel que aquieta el pulso
Hay gestos de gobierno que se miden en discursos, en cifras o en metros cuadrados de concreto, y hay otros que se aquilatan en la intimidad de una cocina, cuando una madre abre un fólder y por primera vez no siente que el suelo se mueve bajo sus pies. Lo que ocurrió en Tuxtla Gutiérrez pertenece a esa segunda categoría, esa que se instala en la memoria de las familias como un antes y un después. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar entregó escrituras públicas a familias provenientes de distintos municipios de Chiapas, y con ese acto sembró algo que ningún ciclón administrativo puede tumbar, como la certeza de que la casa donde se guisa, donde los niños hacen la tarea y donde se llora una ausencia, es indiscutiblemente suya.
Quien ha vivido con el Jesús en la boca, pendiente de una notificación, de un litigio inesperado o del rumor de un desalojo, sabe que la zozobra no se muda con una capa de pintura. La incertidumbre tiene un olor particular, un tufillo a expediente extraviado que se cuela por las rendijas de la vida diaria y contamina los proyectos más sencillos. Por eso tener una escritura pública representa mucho más que un trámite concluido; significa despertar y reconocer cada rincón como legítimo, dejar de pedir permiso al miedo para clavar un clavo en la pared o para heredar el esfuerzo de toda una vida sin que los hijos tengan que enfrentarse a tribunales interminables. Fernando Farro José, director de la Promotora de Vivienda Chiapas, lo expresó con precisión al señalar que estos documentos proporcionan tranquilidad y justicia social, dos palabras que rara vez coinciden en una misma carpeta, pero que aquella mañana caminaron juntas por el salón.
La entrega que encabezó el mandatario estatal no flota en el vacío. Se enmarca en la política de vivienda que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y en una coordinación entre autoridades federales y estatales que ha logrado acelerar procesos de regularización que durante años permanecieron atorados en el pantano burocrático. El gobernador Eduardo Ramírez recalcó que el gobierno de la Nueva ERA asume estas tareas como acciones prioritarias que garantizan el derecho a una vivienda digna, y ese énfasis se agradece porque la promesa de un patrimonio solo se vuelve tangible cuando el Estado aterriza su aparato institucional en la mesa del beneficiario, sin rodeos ni ventanillas que parecen laberintos diseñados para agotar la esperanza.
La paz también se edifica cuando una persona puede demostrar que su hogar le pertenece y que ningún coyote, ningún oportunista y ninguna argucia legal pueden arrebatarle aquello que levantó con faena y privaciones. Los programas de regularización de predios y viviendas que el gobierno se ha comprometido a fortalecer no persiguen únicamente ordenar el territorio; buscan restituir la dignidad que se erosiona cuando se habita en la penumbra de lo incierto. Cada escritura entregada aquella jornada resume décadas de esfuerzo silencioso, de tandas, de ladrillos comprados uno a uno bajo el sol inclemente de Chiapas, y ahora ese esfuerzo queda blindado con la fe pública que convierte un acuerdo de palabra en un derecho exigible. Porque un techo sin papeles es un refugio a medias, una tranquilidad prestada que cualquier ventolera judicial puede convertir en escombros emocionales.
LAS BICIS QUE TRANSFORMAN
En el corazón de Tuxtla Gutiérrez, bajo el alero de una escuela secundaria que está por cumplir medio siglo de vida, uno puede encontrar la medida más genuina de lo que significa gobernar con los pies en la tierra. La reciente visita del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar a la Escuela Secundaria Ricardo Flores Magón no fue un acto protocolario más dentro de una agenda saturada de eventos oficiales. Fue la constatación palpable de una política social que abandona los discursos abstractos para instalarse en las manos, en los trayectos y en las ilusiones concretas de las familias chiapanecas.
La entrega de apoyos del programa Bicis que Transforman y de mochilas escolares representa, en apariencia, una acción sencilla de asistencia gubernamental. Sin embargo, al observarla de cerca, revela una arquitectura de política pública mucho más compleja y profundamente humanista. El gobernador Ramírez Aguilar compartió con las alumnas y alumnos en un ambiente donde el afecto y la cercanía desplazaron cualquier rigidez institucional. Ahí, entre muestras espontáneas de cariño por parte de estudiantes, docentes y padres de familia, se materializó un principio fundamental de la Nueva ERA: atender las necesidades del sector educativo desde una óptica que comprende la realidad cotidiana de cada hogar chiapaneco.
El programa Bicis que Transforman resume con claridad meridiana esta visión. Cuando el secretario del Humanismo, Paco Chacón, mencionó que cerca del 90 por ciento de los jóvenes de esta escuela se trasladaban en transporte público o caminando, estaba exponiendo una verdad que muchas veces permanece invisible para la estadística fría. Cada bicicleta entregada alivia una economía familiar constantemente presionada por los costos del pasaje. Cada bicicleta reduce los tiempos de trayecto entre el hogar y las aulas, devolviéndoles a los estudiantes minutos valiosos que pueden convertirse en horas de estudio o en momentos de convivencia familiar.
La política educativa que se despliega en Chiapas bajo el liderazgo del gobernador Eduardo Ramírez y con el respaldo decidido de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha logrado algo que en otros tiempos parecía inalcanzable, como tejer una red de protección social que cubre, de manera progresiva, todos los niveles de formación académica. El secretario de Educación, Roger Mandujano Ayala, lo expresó con precisión al subrayar que actualmente existen becas y apoyos para cada etapa educativa, ampliando así las oportunidades académicas de una generación que merece herramientas para construir un destino distinto. Las mochilas escolares distribuidas en esta jornada simbolizan esa atención meticulosa que entiende que la educación comienza mucho antes del primer minuto de clase, que empieza cuando un estudiante puede cargar sus útiles con dignidad y con el respaldo tangible de un gobierno que cree en su potencial.
Desde el Café: El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, acompañó al gobernador Eduardo Ramírez y al director general del Inifech, Carlos Ildefonso Jiménez, en la conmemoración del Día del Constructor de Escuelas, donde reiteró que gracias a la seguridad con la que hoy se vive en Chiapas, hay municipios en los que se han podido construir o mejorar espacios escolares que antes estaban cerrados por la violencia en que se vivía… El Congreso del Estado aprobó un punto de acuerdo para exhortar al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a considerar la exención del pago para el acceso a museos, sitios y zonas arqueológicas de Chiapas para personas adultas mayores, personas con discapacidad, niñas y niños menores de 13 años, jubiladas, pensionadas, docentes y estudiantes en activo… En las localidades de Guadalupe Victoria y Monte Ordóñez, en el municipio de Amatenango de la Frontera, la secretaria de Infraestructura, Anakaren Gómez Zuart, junto al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, realizaron el encendido de luz como símbolo del avance en las acciones de electrificación en la región… Va una felicitación al Auditor Superior del Estado, Toño Aguilar, quien estará de manteles largos el fin de semana, y quien empezó a recibir desde ayer muestras sinceras de afecto en la ASE.
Para terminar: “Gobernar es hacer el bien a la mayoría y evitar el mal a la minoría”. Lo dijo Lázaro Cárdenas.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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