Bernardo Figueroa
La ruta de la alfabetización en Chiapas avanza con paso firme
El gobernador Eduardo Ramírez convocó a su gabinete de Educación para una revisión de fondo. El tema en la mesa fue el programa Chiapas Puede, la estrategia estrella contra el rezago histórico en la entidad. La reunión no fue mera formalidad. Ahí se presentaron números y se analizaron mapas territoriales. El mandatario estatal resumió el sentir general. Los resultados son positivos. El camino recorrido hasta ahora es el correcto. Y lanzó una fecha al horizonte. Noviembre de 2027. Para entonces, Ramírez espera poder pararse frente a todo el pueblo chiapaneco y declarar con orgullo una frase que hoy suena a promesa. Chiapas sí pudo.
El analfabetismo en Chiapas no es un problema menor. De acuerdo con el INEGI, en 2020 afectaba a 13 de cada 100 habitantes. Una cifra brutal que condena a la exclusión a cientos de miles de personas. Pero los avances reportados por el gobierno actual merecen una mirada atenta. A finales de 2025, el programa había alfabetizado aproximadamente a 80 mil personas. Ese número supera en menos de un año los 46 mil logrados durante los seis años anteriores. La aceleración es evidente. Y no se debe al azar.
El despliegue territorial ha sido masivo. Más de 9 mil alfabetizadores recorren hoy los 121 municipios del estado. Localidades como Huixtán y Nicolás Ruiz ya han levantado la bandera blanca, un distintivo que indica niveles altos de alfabetización. El enfoque del gobierno ha priorizado a las mujeres, quienes representan el 70 por ciento de las personas inscritas. También a hablantes de lenguas indígenas, con la enseñanza en su lengua materna. Ese detalle marca una diferencia profunda. No es un gesto simbólico. Es justicia social en acción.
La innovación tecnológica ha jugado un papel clave. El Sistema Integral de Gestión para la Alfabetización, conocido como SIGA, permite seguir puntualmente el progreso de cada estudiante. La herramienta ha llamado la atención de organismos internacionales. La UNESCO calificó al programa como un ejemplo para el mundo, un reconocimiento que pocos estados mexicanos pueden presumir.
El gobernador Ramírez fijó propósitos claros. Para el ciclo 2026, se busca atender a 120 mil personas. La meta acumulada para finales de año es alcanzar los 150 mil egresados, lo que significaría triplicar en un solo sexenio lo hecho antes. Los números actuales invitan al optimismo, más cuando se han superado desafíos reales como la dispersión geográfica, la violencia en ciertas regiones y la desconfianza de algunos sectores. Sin embargo, lo que ocurre en las comunidades donde el programa ha llegado es transformador. Personas mayores que aprenden a leer y escribir por primera vez. Madres de familia que pueden firmar documentos sin ayuda. Jóvenes que acceden a empleos formales. La alfabetización abre la puerta a la salud, al trabajo y a la participación ciudadana.
La declaración del gobernador sobre noviembre de 2027 no es un acto de propaganda vacío. Es una hoja de ruta con plazos verificables. El pueblo de Chiapas merece resultados, no promesas. Y hasta ahora, los avances respaldan al programa. Queda mucho por hacer, pero el camino es el correcto. Si el gobierno mantiene el ritmo y la intensidad, llegará ese noviembre de 2027. Entonces, frente a todo el pueblo, el mandatario estatal podrá decir aquella frase. Chiapas sí pudo.
EL CAFÉ CON SASIL Y LOS HERMANOS INVISIBLES.
Que Antonio Santos y la senadora Sasil de León Villard se sienten a conversar no es un simple acto de protocolo ni una concesión a las buenas costumbres políticas. Quien así lo crea, mira la foto equivocada. Este encuentro huele más a estrategia que a cortesía, más a cálculo que a café. Es un segundo guiño, sí, pero de esos que se hacen con el puño cerrado debajo de la mesa. Un guiño para tender un puente de comunicación directa, el calentamiento previo a una plática mucho más jugosa.
¿Y cuál es el verdadero plato fuerte? Los hermanos Ulloa Pérez. Esos chiapanecos que hicieron carrera en el Estado de México y la Ciudad de México, que caminan sin estridencias, pero con paso firme por los pasillos del poder federal. Toño Santos trae una piedra en el zapato desde que llegó a Chiapas, y esa piedra tiene esos apellidos. Hoy, los Ulloa están agarrados de la mano de la senadora Sasil o viceversa. Y ella, sin necesidad de declaraciones altisonantes, se convierte en la recepcionista de lujo para quien quiera acercarse a ellos, que tienen fama de mojarra enjabonada.
Vayamos con los nombres y apellidos. Carlos Alberto Ulloa Pérez, diputado federal con licencia por Tlalpan, conoce a Claudia Sheinbaum desde el año 2000, cuando ella era secretaria de Medio Ambiente en el entonces Distrito Federal. Fue su director general de Servicios Urbanos cuando ella fue Delegada en Tlalpán. Cuando Sheinbaum llegó a la Jefatura de Gobierno en 2018, Carlos Alberto fue su secretario particular, luego Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México, así como Secretaría de Inclusión y Bienestar Social. Hoy dirige los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, una joya estatal para comprar, almacenar y distribuir todos los medicamentos del sector salud. Nada mal para alguien que, según algunos, su corazón latió por Chiapas después de conocer a Sasil.
Luego está Gerardo Ulloa Pérez, actual diputado federal por el Estado de México, con una carrera de regidor y tres veces diputado local. Y el mayor, Emilio Ulloa Pérez, fundador de Morena, secretario de organización del CEN, y quien empujó abiertamente la candidatura presidencial de Sheinbaum. Cuando Antonio Santos fue enviado a Chiapas para promover a la entonces aspirante presidencial, Emilio llegó detrás como supervisor de tiendas retail enviado por Carlos, dejando en la aldea a Juan José y a Abraham con la oreja parada. Así se teje el paño.
Sentarse con Sasil es entonces la antesala para sentarse con los Ulloa. Es la aduana para que Toño Santos pueda limar algunas asperezas del pasado, para que todo lo que llegue al oído de la presidenta, bueno y malo, tenga un punto de coincidencia. El primer guiño fue cuando nombraron a Abraham delegado de la Profepa en Chiapas. La repartición de intereses del 2027 viene después. El verdadero capítulo estelar aún no llega, los hermanos Ulloa Pérez repartiendo con los hermanos de León Villard.
Desde el Café: Que al Tigrón de Pichucalco lo sacaron de la Promotora de Vivienda. Dicen que tenía muy afilado el colmillo, tanto que el coordinador de los Konnan de la Secretaría de Finanzas quería mandarlo al museo de taxidermia del patrón… El secretario de Educación, Roger Mandujano, junto al coordinador de Becas para el Bienestar en Chiapas, Marcelo Toledo, encabezaron el arranque de la entrega de la beca “Rita Cetina”, que beneficiará a madres y padres de familia, contribuyendo al bienestar y desarrollo educativo de sus hijas e hijos… La Secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno, Ana Laura Romero Basurto, participó en la Segunda Reunión Interna del Gabinete de Educación, con el objetivo de fortalecer la coordinación interinstitucional para garantizar que los programas educativos se implementen con claridad, legalidad y total transparencia. Durante su intervención, expresó que en Chiapas no hay espacio para la opacidad ni la discrecionalidad, y que la coordinación entre instituciones es fundamental para cerrar el paso a la corrupción y garantizar que cada recurso destinado a la educación llegue con transparencia a quienes más lo necesitan.
Para terminar: “Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa”. Lo dijo Octavio Paz.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
cafetomano@hotmail.com




