Cafetómano

Bernardo Figueroa

El deber como escudo en la nueva ERA

El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar eligió el Mirador Los Chiapa para reunir a su gabinete legal y ampliado. Un lugar simbólico, desde donde se divisa el horizonte de una tierra compleja y hermosa. Allí, lejos del bullicio del escritorio oficial, el mandatario trazó una línea clara entre el poder como privilegio y el poder como servicio. Su mensaje merece un análisis detenido porque apunta a la médula de lo que debería ser la política en estos tiempos.

El discurso del gobernador Eduardo Ramírez fue hacia adentro, hacia la formación moral de quienes tienen la responsabilidad de ejecutar las políticas públicas. Habló de conciencia, lealtad, honestidad, fraternidad, generosidad y empatía. Palabras que muchos políticos pronuncian con facilidad, pero que él ubicó en un terreno exigente: el del deber irrenunciable. El gobernador subrayó que quienes optan por la vida pública no pueden darse el lujo de renunciar a ese deber. La renuncia, explicó, es un derecho reservado para quienes eligen la vida privada, libres del escrutinio y de la carga de transformar una realidad colectiva.

Esta distinción es poderosa. Convierte al servicio público en un compromiso de alto voltaje humano. No hay escapatoria por la puerta chica de la indiferencia. Quien recibe un nombramiento en el gobierno de Chiapas adquiere una deuda con la gente. Y esa deuda se paga con actos, no con declaraciones. La novedad en la visión del gobernador radica en que el cumplimiento del deber no debe nacer del miedo a la sanción o del deseo de aplauso. Debe brotar de una convicción interna tan firme que haga irrelevante el juicio externo.

El gobernador Ramírez Aguilar convocó a sus colaboradores a visualizar un destino común. Chiapas como un horizonte de dignidad. Esa frase condensa una aspiración profunda. La dignidad se está construyendo con hechos concretos: infraestructura, alfabetización, cobertura universal de salud, construcción de espacios educativos y programas orientados al rescate de sistemas lagunarios, apoyo a pescadores, seguridad social y financiamiento para el sector agrario, así como para micro, pequeñas y medianas empresas. Pero también se construye con la actitud de quien ejerce el poder sin arrogancia, con la sensibilidad de quien escucha al prójimo, con la bondad de quien no ve al ciudadano como un voto, sino como un igual.

UN CAMBIO EN EL SERVICIO PÚBLICO

El llamado del gobernador implica un cambio de paradigma en el servicio público. Ya no se trata de funcionarios que administran recursos o aplican normas de manera fría. Se trata de servidores del pueblo, una categoría que exige un plus de responsabilidad. Servir al pueblo significa anteponer el interés colectivo a cualquier ventaja personal. Significa asumir que el escrutinio público no es una molestia, sino el termómetro de la transparencia. Y cuando el deber se cumple por conciencia, ese escrutinio deja de intimidar.

El estoicismo clásico enseñaba que el ser humano no controla las circunstancias externas, pero sí domina sus juicios y acciones. El gobernador trasladó esa filosofía al terreno de la función pública y apeló a la fuerza interior de cada servidor. La tranquilidad en medio de la tempestad es la definición misma del ideal estoico. El funcionario que comprende esta enseñanza deja de temer al rumor, a la crítica o al señalamiento. Su norte se vuelve interno. Cumple con el deber porque su conciencia se lo exige, no porque alguien lo vigile. Esa es una forma de blindaje emocional y ético que pocos gobiernos incorporan en su ADN.

LA PROSPERIDAD COMPARTIDA

A un año y medio, el gobierno de la Nueva ERA ha dado a la entidad un rostro de prosperidad compartida, la cual comienza en esa misma mesa del gabinete, con el trabajo decidido y comprometido de cada servidor del pueblo. La prosperidad verdadera exige coordinación, disciplina y un propósito colectivo que atraviese todas las dependencias. Por ello, destacó el restablecimiento de la paz, la seguridad y el Estado de derecho, así como avances en alfabetización, cobertura de salud, infraestructura educativa y carretera, caminos, agua potable y servicios públicos, las acciones en el combate a la corrupción, economía, turismo, protección civil y en programas del Humanismo como Bicis que Transforman, Conecta Chiapas, Comedores del Humanismo, A Paso Firme, Cuidar es Amar y Tortimóvil, entre otros.

La riqueza de Chiapas no se mide únicamente en cifras macroeconómicas. Se mide en la capacidad del gobierno para generar oportunidades equitativas, para cerrar brechas históricas, para construir un piso mínimo de bienestar que alcance a todos. Ese propósito solo se alcanza cuando el gabinete entero rema en la misma dirección, sin protagonismos estériles ni desviaciones egoístas. La prosperidad compartida es el horizonte tangible que justifica cada esfuerzo del servidor público. Si el deber estoico los protege del ruido exterior, el anhelo de un Chiapas más justo les da una razón de peso para levantarse cada mañana.

Al hablar de conciencia, lealtad y honestidad frente a sus secretarios y colaboradores cercanos, el gobernador los hizo copartícipes de un pacto silencioso. No hay margen para la simulación. Este enfoque delimita con claridad quiénes están llamados a soportar el peso del deber. El resto de la sociedad observará resultados, pero los servidores del pueblo recibieron una lección de autogobierno. Si logran internalizar que el escrutinio pierde importancia cuando la conciencia gobierna, Chiapas contará con un gabinete resistente a la tentación del poder. Esa es la grandeza silenciosa del estoicismo aplicado a la política.

El gobernador Eduardo Ramírez está plantando una semilla cultural en su gabinete. Su mensaje tiene el valor de recordarnos que la política, en su esencia más noble, es un acto de humanismo transformador. Las listas de principios que enumeró, como la lealtad, honestidad, solidaridad, entre otros, son el andamio de una nueva forma de gobernar. Ojalá que cada secretario, cada director, lleve esa brújula al territorio.

Desde el Café: La secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno, Ana Laura Romero Basurto, refrendó su compromiso firme con la transparencia, la eficiencia en el servicio público y el combate frontal a la corrupción, como ejes fundamentales para garantizar un gobierno honesto, cercano y al servicio del pueblo… Judith Torres Vera, titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura del Pueblo, informó sobre los avances en los trabajos de dragado en los sistemas lagunarios “Chantuto-Panzacola”, en el municipio de Acapetahua, y “Los Patos-Solo Dios”, en el municipio de Pijijiapan, destacando que estas acciones permiten recuperar la capacidad hidráulica de los cuerpos de agua, mejorar la circulación hídrica y fortalecer las condiciones productivas de las comunidades pesqueras de la región… La rectora Indra Toledo Coutiño destacó el compromiso institucional de la Universidad Politécnica de seguir formando profesionales con valores, poniendo la tecnología al servicio del buen vivir y sumando al proyecto de un Chiapas con mayor dignidad, justicia y prosperidad compartida… Manuel Velasco, coordinador de los senadores del Partido Verde Ecologista de México, afirmó este lunes que su partido buscará alcanzar siete millones de votos en 2027… El senador Luis Armando Melgar, presentó una iniciativa para reformar la Ley General de Desarrollo Social con el objetivo de reforzar la transparencia y garantizar la neutralidad política en el uso de los programas sociales en México.

Para terminar: “La verdad de hecho, si se opone al provecho o al placer de un grupo dado, es recibida hoy con una hostilidad mayor que la que nunca recibió la verdad teórica”. Lo dijo Hannah Arendt.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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