Bernardo Figueroa
UN PAYASO CON CHAROLA DORADA DEL SENADO
Si algo caracteriza la fauna política de la aldea, es su predilección por el exotismo y la comedia involuntaria. En este ecosistema donde abundan los camaleones y los depredadores de presupuesto, ha emergido una figura que parece extraída de una caricatura de los años noventa. Hay un coyote recorriendo los pasillos de la Fiscalía General del Estado y juzgados locales con el pecho inflado y una seguridad digna de un catedrático de Oxford, aunque su realidad sea bastante más rústica y preocupante.
Estamos ante un auténtico estuche de delitos, llamado Alejandro Silias, que se pasea con el aire de quien acaba de ganar un amparo histórico en la Suprema Corte, cuando en realidad su mejor talento es la venta de espejitos. Este huizachero, orgullosamente costeño, ha perfeccionado el arte del “espanta bobos”. Lo vemos transitar en la Fiscalía Metropolitana portando una charola dorada que cuelga de su cuello como si fuera un amuleto sagrado o una medalla olímpica. El escudo del Senado de la República brilla sobre su esternón mientras él asegura, con una solemnidad que envidiaría el mismísimo Alonso Aguilar Zinser, que llega en representación de la senadora Sasil de León.
Unas veces jura ser el secretario particular; otras, el coordinador de asesores de la senadora. Cuando el nombre de Sasil o Maya no genera el pánico suficiente en el Ministerio Público de turno, Silias saca la artillería pesada y menciona a servidores de la nueva Era. Es una dinámica fascinante de ver, pero agotadora de padecer. Su estrategia consiste en amedrentar a base de apellidos ajenos, creyendo que la mención de una figura poderosa le otorga automáticamente la inmunidad de un diplomático en zona de guerra.
Sin embargo, el guion de su vida tiene muchos baches. El más divertido es la ausencia de una cédula profesional que respalde su autoproclamada genialidad jurídica. Es tierno ver cómo presume cercanía con personajes que ni siquiera lo topan, como el secretario de Seguridad Pública, Óscar Aparicio, o ser compadre de Raciel López Salazar para denostar a los agentes que intentan hacer su trabajo. En sus momentos de mayor delirio, Silias despliega un video del 2024 donde aparece cerca del entonces candidato a gobernador Eduardo Ramírez. Es su “as bajo la manga”. En medio de sus arrebatos, finge llamadas telefónicas con Fernando Bermúdez, recreando esa mítica escena de finales de los noventa cuando Óscar Alvarado Coock sacaba su enorme Motorola en las rancherías de la costa que no tenían señal para simular conversaciones con Roberto Albores. La historia se repite, pero ahora para traficar expedientes.
¿PARA QUIÉN TRABAJA EL INFLUYENTE CON CHAROLA?
En esta borrachera de supuesta influencia con charola del Senado de la República, Silias ha decidido lanzarse contra la familia del fiscal metropolitano Ernesto Molina y contra el trabajo del propio fiscal general Jorge Luis Llaven, desmostándolos cada que se registra en las instalaciones ubicadas en la Misión. El detalle es de una ironía deliciosa, pues la esposa de este payaso cobra un sueldo dentro de la Fiscalía General del Estado. Es como morder la mano que te da de comer mientras intentas convencer a todos de que tú eres el dueño del restaurante.
Desde la lógica jurídica más elemental, el escenario para este vendedor de ilusiones es negro. Suponiendo que esa charola que exhibe con tanto orgullo fuera auténtica, que sí es trabajador de la senadora Sasil de León, Silias estaría incurriendo en el delito de tráfico de influencias por utilizar su cargo para presionar en asuntos privados. Por el contrario, si ese pedazo de metal es tan falso como sus promesas de campaña cuando buscó una diputación local por el PES, entonces el menú incluye usurpación de funciones y uso indebido de insignias. Ambos delitos están tipificados tanto en el Código Penal Federal como en el del Estado de Chiapas.
Una ironía deliciosa es observar su camioneta colorada circulando por las calles, la cual ostenta en el medallón la frase “cero corrupción”. Lo verdaderamente hilarante es que la leyenda utiliza exactamente la misma tipografía que las unidades oficiales del gobierno estatal. Esa calcomanía no es producto de una convicción moral; el distintivo le fue entregado desde adentro, donde curiosamente trabaja su esposa. Lo verdaderamente inquietante es el trasfondo de los expedientes que este payaso intenta “destrabar” a base de ladridos con su charola senatorial. Los mismos expedientes apuntan hacia un abogado coleto que litiga a favor del operador político estrella de coleta.
ANA LAURA ROMERO Y EL FIN DEL CALVARIO BUROCRÁTICO
La secretaria Ana Laura Romero Basurto ha decidido que ya basta de ese romanticismo por el papeleo inútil que les solicitaban a los contratistas. La reciente alianza entre la Secretaría Anticorrupción y el INIFECH suena a música celestial para cualquiera que haya intentado licitar sin perder el hígado en el intento. La implementación del sistema CRUC BALAM es, básicamente, el fin de la era de piedra administrativa. Romero Basurto está demostrando que la modernidad no consiste en tener una página web bonita; requiere voluntad política para decirles a las dependencias que dejen de pedirse lo mismo entre ellas.
Entregar los accesos de esta plataforma a Carlos Jiménez Trujillo es un mensaje claro. La transparencia funciona mejor cuando es ágil y no cuando es un laberinto diseñado con crueldad. Ahora la tecnología hará el trabajo, pero hay alguien con el pulso firme para ejecutarlo. Ana Laura está alineada con esa visión del gobernador Eduardo Ramírez, donde el gobierno deja de ser un estorbo para convertirse en un facilitador.
Este modelo digital elimina esa duplicidad fastidiosa que parecía ley divina. Ahora el contratista registra sus datos una vez y el sistema hace el resto. Es eficiencia pura, algo que en la política tradicional suele escasear tanto como la humildad. La Secretaria Romero está logrando que la anticorrupción pase de ser un discurso a una herramienta técnica real. Al quitarle trabas al proceso, quitas también las oportunidades para atender por debajo de la mesa.
Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez entregó setecientas diecisiete mil dosis de ivermectina para que diez mil ganaderos respiren tranquilos. La política se vuelve microscópica para salvar lo macroeconómico. Si el hato ganadero estornuda, la economía de las familias entra en terapia intensiva. Por eso, ver al gobernador alineado con la presidenta Claudia Sheinbaum y las Fuerzas Armadas para montar filtros sanitarios nos recuerda que la soberanía nacional también se defiende revisando la sanidad de un novillo… La secretaria de Infraestructura, Anakaren Gómez Zuart, se reunió con los agremiados y agremiadas del Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas, A.C., con quienes reafirmó su compromiso de seguir trabajando honestamente bajo el principio de cero corrupción, garantizando que las obras se ejecuten con calidad, en tiempo y forma, sin que nadie tenga que dar un solo peso… El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, sostuvo una reunión virtual con fiscales de Distrito y de Materia, a quienes les enfatizó que ni compadrazgos, ni amiguismos los van a mantener en sus posiciones, únicamente los resultados. Es un mensaje contundente para que no se relajen, se pongan las pilas y no se dejen chamaquear.
Para terminar: “El hombre es un animal que finge, y nunca es tan él mismo como cuando actúa”. Lo dijo William Hazlitt.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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