Cafetómano.

Bernardo Figueroa

El nuevo ídolo de las multitudes

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Manuel Velasco Coello sabe medir el peso de las palabras. Cuando el coordinador del Partido Verde en el Senado describe a Omar García Harfuch como el Pedro Infante de la política mexicana, no lanza un piropo improvisado. Construye un mensaje que atraviesa el presente y apunta al 2030. La frase, repetida en decenas de portales y noticieros, coloca al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana en un terreno que trasciende las filas de Morena. La comparación con el ídolo del cine de oro mexicano evoca una popularidad que se mide en plazas, carreteras y mercados, donde ya se venden muñecos y toallas con la imagen del funcionario. Velasco lo dice con claridad. García Harfuch encabeza todos los sondeos públicos y, si mantiene su desempeño y decide participar en la contienda presidencial, sería un proyecto ganador.

La declaración tiene un trasfondo que va más allá de la anécdota familiar que el propio Velasco relató. Su abuelo, el médico Manuel Velasco Suárez, atendió a Pedro Infante tras un accidente aéreo y le colocó una placa en el cráneo, la cual permitió identificar el cuerpo de Pedro Infante en el fatal accidente aéreo. Ese dato biográfico sirve como puente emocional. El senador chiapaneco no habla desde la frialdad de las encuestas. Habla desde una narrativa que busca conectar con el imaginario colectivo. Pedro Infante representa al pueblo que canta, que llora y que admira a sus ídolos sin preguntarles por su filiación partidista. García Harfuch, según esta lectura, estaría empezando a ocupar ese lugar. La construcción de su figura se sostiene sobre resultados en seguridad, como la reducción de homicidios dolosos y el desmantelamiento de laboratorios de drogas sintéticas.

DE BATMAN A PEDRO INFANTE, LA RUTA MEDIÁTICA DE GARCÍA HARFUCH

El Partido Verde no improvisa. Mientras el Partido del Trabajo pierde espacios y queda sujeto a las decisiones de Morena, el PVEM gana posiciones, candidaturas y capacidad de negociación. Las elecciones intermedias de 2027 son la prueba de fuego. Arturo Escobar, coordinador nacional del partido, ha declarado que llegan fuertes a las mesas de acuerdos. Cada gubernatura, cada alcaldía, cada diputación federal y local que el Verde arrebate en 2027 se convertirá en una ficha de cambio para la sucesión presidencial. El partido no busca solo votos. Busca espacios reales de poder que le permitan sentarse a la mesa cuando el próximo candidato presidencial necesite una estructura territorial.

La presidenta Claudia Sheinbaum parece haber entendido esta lógica antes que muchos. La lectura de que está fortaleciendo al Verde como una plataforma alterna para abrirle camino a García Harfuch rumbo al 2030 cobra fuerza en los círculos políticos. No se trata de un gesto de generosidad. Se trata de una jugada estratégica. El obradorismo duro, ese que responde al control remoto de Andrés Manuel López Obrador, mantiene un veto cerrado contra el secretario de Seguridad. Lo culpan de que se conozcan los negocios de Andy López Beltrán, los lujos de su hermano y el expediente del huachicol fiscal donde aparecen sus nombres. En ese contexto, el Partido Verde se convierte en el refugio natural de quien no puede caminar por los pasillos de Morena sin recibir una grosería.

El desgaste de Morena es un hecho que las encuestas internas ya no pueden ocultar. El caso de Amílcar Olán, el proveedor del Gobierno Federal señalado de usar su amistad con Andy López Beltrán para crecer sus negocios y de participar en el contrabando de combustible, salpica directamente a Morena, junto con las investigaciones periodísticas que lo vinculan con el crimen organizado y una cuenta en Suiza por más de setenta millones de euros. Por ello, la relevancia de que Andy y Pío formalicen su registro como aspirantes a diputados federales en medio del escándalo, buscando el fuero que lo proteja hasta 2030. A esto se suman gobernadores, presidentes municipales, senadores y diputados federales que han sido señalados por sus vínculos con grupos criminales. El partido que llegó al poder prometiendo limpiar la casa se ha convertido en un espacio donde las sombras del crimen organizado se pasean con demasiada comodidad de la mano de la familia López.

EL PARTIDO VERDE Y LA OPCIÓN B DE LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL

Muchas realizan una comparación con Enrique Peña Nieto, y no es gratuita. El expresidente priista construyó su figura desde el Estado de México con una estrategia que combinaba spots cuidadosamente socializados, una imagen de cercanía con la gente y un matrimonio de telenovela que alimentaba a la prensa del corazón. Alejandro Quintero y Ana María Olabuenaga diseñaron la marca. La campaña “Soy Totalmente Palacio” fue el laboratorio donde se cocinó al “telepresidente”. Peña Nieto no gobernó desde las instituciones. Gobernó desde la pantalla. Su popularidad nunca rebasó el cuarenta por ciento de aprobación, pero su visibilidad mediática fue suficiente para catapultarlo a Los Pinos.

García Harfuch transita un camino distinto, aunque con ecos que resuenan a farándula. No tiene un matrimonio de telenovela ni una campaña publicitaria diseñada por creativos de agencia. Tiene resultados en seguridad y una narrativa de hombre de acción que el Partido Verde supo capitalizar desde 2024, cuando lo acompañó en su candidatura al Senado y antes en su aspiración por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. El PVEM fue quien lo bautizó como Batman y propagó su imagen de superpolicía. Ahora, el mismo partido que lo convirtió en héroe de cómic lo presenta como el ídolo que canta rancheras en plazas llenas. Ojo, la construcción es mediática, sí, pero se apoya en un contexto donde la ciudadanía premia la percepción de resultados sobre las etiquetas partidistas.

El Partido Verde se posiciona como la opción B de la sucesión presidencial. No es una alternativa ideológica a Morena. Es una alternativa estratégica de Palacio Nacional. El Verde puede ofrecer lo que Morena ya no puede darle a García Harfuch. Un vehículo libre de las ataduras del obradorismo, con capacidad de negociación probada y con una estructura territorial que crecerá después de 2027. Si Morena se desgasta demasiado por los escándalos de corrupción y los vínculos con el crimen organizado, el Verde estará listo para recoger los pedazos y presentar una candidatura que, sin renegar del oficialismo, marque una distancia saludable con los pasados turbulentos. No debe sorprender la posibilidad de que García Harfuch pueda ser presidente. Tampoco debe sorprender que el Partido Verde construya una plataforma suficiente para que, cuando llegue el momento, nadie pueda negarle el lugar que las encuestas ya le anticipan. En Chiapas, esa plataforma ya tiene raíces, aunque sus ramas no siempre se vean desde la capital, y esa es la carta que Velasco guarda y que piensa jugar cuando el tablero de 2027 se despeje.

Desde el café: El gobernador Eduardo Ramírez asistió a la celebración por los 15 años de Morena. Señaló que es un movimiento que dio inicio a la transformación de la vida pública de México. «Fue fundado por un hombre convencido de que nuestro país necesitaba un cambio verdadero, un visionario que supo interpretar el anhelo del pueblo de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador»… El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, encabezó la 9ª Reunión Plenaria de la FGE, donde instruyó a titulares de fiscalías, coordinaciones y direcciones, redoblar esfuerzos para cerrar el último trimestre con buenos resultados en las tareas de investigación y atención a víctimas… Ayer se metió una bala hasta la cocina del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana, que ha venido rebotando como pelota de ping pong.

Para terminar: “Cuando el Cielo se vacía de Dios, la tierra se llena de ídolos”. Lo dijo Karl Barth.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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