Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
Es importante señalar que los proyectos de conservación siempre son positivos, por lo que es prioritario unir fuerzas para alcanzar este objetivo, así lo señaló el biólogo Jerónimo Domínguez Lazo, actual director de rescate y rehabilitación de fauna silvestre en Suchiapa y presidente de COMAFAS, quien cuenta con una destacada trayectoria en el ámbito de la conservación ambiental.
Su camino profesional incluye una etapa fundamental en el Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro (ZooMat), institución a la que se integró en el año 2004.
Durante su estancia en este emblemático recinto de Chiapas, el especialista asumió la responsabilidad de liderar y coordinar el proyecto del Museo del Cocodrilo, un espacio innovador concebido desde sus cimientos para integrar colecciones vivas e inertes de manera armónica, permitiendo que la sociedad comprendiera la gran relevancia ecológica de estos reptiles y logrando derribar mitos populares perjudiciales.
Antes de la intervención estratégica de Domínguez Lazo, la atención y manejo de los cocodrilos en el zoológico no se gestionaba como una unidad independiente, sino que se encontraba diluida dentro del complejo general de pequeñas especies y la casa nocturna.
Con una visión clara y orientada a la especialización, bajo su liderazgo se fundó formalmente la Curaduría de Cocodrilos, esta nueva estructura organizativa permitió consolidar y albergar de forma óptima a una población estable de entre cincuenta y ochenta ejemplares de diversos tamaños.
Gracias a este esfuerzo técnico y de infraestructura, el área se transformó rápidamente en uno de los puntos con mayor afluencia de visitantes y atracción turística dentro del zoológico, consolidando un exitoso modelo integral que entrelazaba la educación ambiental masiva con la conservación activa de la biodiversidad.
La labor del biólogo trascendió las fronteras del cautiverio tradicional, impulsando dinámicos programas de monitoreo en libertad en ecosistemas clave como la región de la costa, el norte del estado de Chiapas y el Parque Nacional Cañón del Sumidero.
En este entorno natural, centró gran parte de sus esfuerzos en la capacitación técnica y formal de las cooperativas de prestadores de servicios turísticos y lancheros locales; asimismo, el objetivo prioritario era dotarlos de conocimientos científicos precisos sobre los ejemplares de la zona, incluyendo a los famosos cocodrilos emblemáticos conocidos popularmente como Serafín y Goliat.
Con estas acciones formativas, se logró que la experiencia de los turistas dejara de ser un simple avistamiento pasivo y se convirtiera en un valioso recorrido educativo con contexto científico y de sensibilización ambiental.
Finalmente, el programa integral contemplaba la reproducción controlada y la posterior reintegración de ejemplares directamente a su hábitat natural mediante dinámicas comunitarias que involucraban activamente a niños y jóvenes.
Aunque hoy en día enfoca toda su energía en dirigir sus propios proyectos de conservación desde la sociedad civil y la función pública local, Jerónimo Domínguez Lazo externa un profundo agradecimiento al Zoomat por haber sido una escuela fundamental en su desarrollo; además, hizo un llamado permanente para que las autoridades den continuidad y el mantenimiento adecuado a los programas que con tanto esfuerzo se establecieron durante su gestión.




