Cafetómano.

Bernardo Figueroa

Bienestar chiapaneco desde el campo y la inversión pública

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La coordinación entre el Gobierno de Chiapas y la administración federal encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dejado de ser un enunciado discursivo para convertirse en una realidad tangible que se expresa en inversiones concretas, en mesas de trabajo con los sectores productivos y en una disciplina financiera que, ha permitido que los recursos federales aterricen con orden y propósito en el territorio chiapaneco. El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha construido una relación institucional sólida con las dependencias federales, y esa relación se traduce hoy en beneficios medibles para el campo, para las familias rurales y para los polos de desarrollo que están transformando la geografía económica del estado.

Un ejemplo nítido de esta colaboración es el convenio firmado entre Alimentación para el Bienestar, que encabeza María Luisa Albores González, y la Secretaría del Campo de Chiapas, a cargo de Marco Antonio Barba Arrocha, para vincular las acciones del componente El Maíz es la Raíz, del Programa de Abasto Rural, durante el ejercicio fiscal 2026. Ese acuerdo implica una inversión superior a los 700 millones de pesos en equipos y herramientas para los productores chiapanecos, con el objetivo de fortalecer la producción y comercialización del maíz nativo. La importancia de este programa rebasa la entrega de insumos. El Maíz es la Raíz es la fase territorial del Plan Nacional de Maíz Nativo, desplegado en siete estados del sur y sureste del país, y en Chiapas opera en 95 municipios, donde se concentra una parte significativa de las familias productoras que cultivan este grano en el estado. Lo que está en juego es la soberanía alimentaria, la preservación de las razas nativas y la posibilidad de que miles de pequeños productores incrementen su rendimiento y accedan a una comercialización justa.

INVERSIÓN FEDERAL Y GESTIÓN LOCAL PARA UN CAMPO MÁS FUERTE

La buena gestión del gobernador Ramírez Aguilar ha sido determinante para que la federación deposite su confianza y sus recursos en Chiapas. Un gobierno no le mete dinero bueno a las cosas malas, y la administración estatal ha demostrado con hechos que los recursos públicos se manejan con orden, transparencia y eficiencia. Esa disciplina financiera ha permitido que Chiapas no dependa exclusivamente del ingreso federal, sino que genere condiciones propicias para que la inversión pública y privada encuentre un terreno fértil. El propio mandatario ha reconocido que la disciplina financiera, los ahorros institucionales y el respaldo del Gobierno de México han sido fundamentales para fortalecer los programas sociales y los proyectos de infraestructura prioritaria. Esa combinación de orden local y respaldo federal es la que explica por qué Chiapas hoy recibe inversiones que antes parecían lejanas.

La articulación entre el gobierno estatal y las secretarías federales se aprecia con claridad en el trabajo territorial. En Tapachula, el gobernador encabezó una mesa de trabajo con productores de plátano, mango, café, palma de aceite y rambután, acompañado por la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, Altagracia Gómez Sierra, por la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, y por el director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, Octavio Sánchez Guillén. Ese encuentro forma parte de la Estrategia de Integración Productiva entre productores regionales y empresas de acopio, empaque y comercialización, y refleja una convicción que el propio Ramírez Aguilar ha expresado con claridad. El bienestar del campo se refleja en la prosperidad de todo el estado, y los productores son el motor de la economía del Soconusco y de Chiapas entero.

La presencia de Altagracia Gómez Sierra en territorio chiapaneco no es un detalle menor. El Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización tiene entre sus objetivos aterrizar la estrategia nacional de geolocalización y concretar las inversiones privadas que acompañan a los proyectos públicos. Su participación en las mesas de Tapachula envía una señal clara a los inversionistas y a los productores. Chiapas está en la agenda prioritaria del Gobierno de México, y esa prioridad se traduce en acompañamiento técnico, en vinculación comercial y en condiciones institucionales para que los sectores productivos crezcan. La secretaria Columba Jazmín López Gutiérrez, por su parte, ha subrayado que la transformación del campo mexicano se construye sumando esfuerzos y trabajando desde el territorio, una frase que resume la lógica de esta coordinación interinstitucional.

INVERSIÓN QUE LLEGA AL TERRITORIO

El impacto de esta inversión federal en la sociedad chiapaneca se mide en varios planos. En el plano social, los Programas para el Bienestar alcanzan a un millón 906 mil 955 personas en Chiapas, con una inversión social de 45 mil 939 millones de pesos. Esa cifra representa un soporte directo para las familias y, al mismo tiempo, una inyección de recursos a las economías locales. En el plano productivo, los más de 700 millones de pesos para el maíz nativo y los apoyos a cultivos como el café, el mango, el plátano, la palma de aceite y el rambután configuran un respaldo sin precedentes a la base agropecuaria del estado. En el plano estratégico, los Polos de Desarrollo para el Bienestar en Tapachula, la modernización del Puerto Chiapas y la conclusión de la Línea K del Tren Interoceánico están llamados a convertir a la frontera sur en un nodo logístico e industrial de alcance nacional e internacional. Esos proyectos no son obras aisladas. Forman parte de una visión que busca industrializar la región, atraer inversión y generar empleos en sectores como la manufactura, la agroindustria, la logística, las tecnologías de la información y las energías limpias.

La coordinación entre Eduardo Ramírez y la presidenta Sheinbaum, a través de sus secretarios, ha permitido que Chiapas deje de ser un estado observado desde la distancia y se convierta en un territorio de inversión prioritaria. La mesa de trabajo en Tapachula y la firma del convenio del maíz nativo son dos expresiones de una misma lógica de gobierno. El campo chiapaneco recibe recursos, herramientas y acompañamiento, mientras el estado construye las condiciones institucionales para que esos recursos rindan frutos. La buena gestión local ha sido la llave que abrió la puerta de la inversión federal, y esa combinación de orden, transparencia y visión productiva es la que está impulsando la economía y el bienestar de los chiapanecos.

Desde el café: El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, anunció que la FGE recibió por parte del Gobierno Federal tres unidades que se destinarán a los Cejum, con el fin de contribuir al trabajo para combatir la violencia hacia las niñas, adolescentes y mujeres, lo cual es prioridad para el gobernador Eduardo Ramírez y para la FGE… El Movimiento de la Esperanza en Chiapas sacó el cobre antes de tiempo. El pleito por la dirigencia no es más que la disputa de los más de millón y medio de pesos en prerrogativas que tiene asignado ese partido local. El albazo de Black Donkey es un rugido de tripas, es el reflejo del apetito y necesidad de no quedarse fuera de la mamazón. Es un año en el que habrá de estar fuera de la nómina; es un camino largo el transitar de aspirante a diputado federal a aspirante a regidor, y otro trayecto en el que toma posesión, lo que involucra la apremiante necesidad de tener una fuente de financiamiento para el pozol cacao…

Para terminar: “Un hombre hambriento no distingue entre el bien y el mal. Solo ve comida”. Lo dijo Pearl S. Buck.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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