Rosa Irene Urbina busca repetir en Tapachula sin rendir cuentas
Ahora resulta que Rosa Irene Urbina Castañeda busca regresar a la silla presidencial de Tapachula. La ex alcaldesa se registró para participar en el proceso de selección de la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Tapachula. Esto para ser candidata por el partido Morena hacia las elecciones de 2027.
Hay que tener poca vergüenza para querer relegirse si cuando fue presidenta municipal de Tapachula, de la mano de Rutilio Escandón, no hizo más que saquear las arcas municipales y hundir a la ciudad en la vil inseguridad. Como muestra, el municipio fronterizo llegó a ser el primer lugar a nivel nacional en percepción de inseguridad, en 2024 se registró un 91.9 por ciento en la percepción de inseguridad de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
También se dio a conocer a nivel nacional por “excelentes estrategias en materia de migración” cuando se le ocurrió ordenar la tala de árboles para evitar asentamientos de migrantes en el parque Miguel Hidalgo. Se le ocurrió la brillante idea de quitar los árboles para evitar que los migrantes pudieran resguardarse del sol y mandó levantar muros para evitar que accedieran a la plaza central.
Qué vergüenza.
La ex alcaldesa que dejó sin comprobar más de 7 millones de pesos de la Cuenta Pública 2023, correspondiente al último año de su administración como presidenta municipal de Tapachula y que dejó calles destruidas y sin iluminación.
En la Auditoría 630/2023, la Auditoría Superior de la Federación emitió un pliego de observaciones por 7 millones 223 mil 312 pesos, al advertir un probable daño a la Hacienda Pública Federal.
Entre los principales hallazgos, la ASF determinó que el Ayuntamiento no acreditó que las luminarias adquiridas cumplieran con las especificaciones establecidas en los contratos, pese a que fueron pagadas con recursos públicos. Asimismo, identificó un posible conflicto de interés en la adjudicación del contrato para la remodelación del Parque Central Miguel Hidalgo, al advertir un parentesco entre un contratista y un servidor público municipal, situación que derivó en cinco promociones de responsabilidad administrativa.
A este contexto se suma que Javier Eduardo Rubiera Urbina, hijo de Rosa Irene Urbina Castañeda, ocupa actualmente el cargo de Director de Dictaminación C.2 dentro de la Auditoría Superior de la Federación. Si bien este hecho, por sí mismo, no implica responsabilidad alguna, la integración de la diputada a la Comisión de Vigilancia de la ASF y la presencia de un familiar directo en un cargo directivo dentro del órgano fiscalizador hacen indispensable ofrecer una explicación pública que despeje cualquier duda sobre la independencia e imparcialidad de los procesos de fiscalización.
Y mientras tanto, cabe preguntarse: desde que asumió como diputada federal por el Distrito 12 de Chiapas en 2024, ¿cuáles han sido sus principales resultados en beneficio de Tapachula? ¿Qué iniciativas, gestiones o recursos ha impulsado para atender las necesidades de la región? La ciudadanía tiene derecho a conocer el trabajo de sus representantes, más allá de sus apariciones públicas o de sus aspiraciones políticas.
En ese contexto, también se supo que Urbina Castañeda integra la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), órgano legislativo responsable de supervisar el desempeño del máximo ente fiscalizador del país. Por lo que además de todo pone entredicho la confianza en esta institución encargada de fiscalizar el uso de los recursos públicos.
Ahora la ex alcaldesa recorre calles de Tapachula dizque conociendo las demandas ciudadanas, cuando tuvo la oportunidad de hacer más por su tierra y no lo hizo durante su administración de 2021 al 2024. Hay que tener poca vergüenza para atreverse a pregonar que está haciendo trabajo de territorio en estos momentos.
Tapachula necesita proyectos y propuestas, no aspirantes vacíos. Antes de hablar de aspiraciones, Rosa Irene debe explicar qué pasó con el dinero público observado por la misma Auditoría, con las iluminarias que colocó y que no correspondían con las instaladas y con la obra de remodelación del parque central Miguel Hidalgo.
No es posible que estos funcionarios brinquen de puestos sin rendir cuentas, sobre todo a la ciudadanía, que es ella a la que se debe servir, y que sufre las consecuencias de malos gobiernos.




