Cafetómano.

Bernardo Figueroa

Los números de la gobernabilidad y la confianza económica

Hay señales que conviene leer sin prisa. La edición más reciente del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal, que publica el INEGI, confirma que Chiapas acumula varios trimestres de crecimiento sostenido. Ese avance coincide con la llegada de Eduardo Ramírez Aguilar al gobierno del estado en 2024 y con una apuesta clara por devolver la paz a las regiones. Los números no mienten y las tendencias tampoco. La actividad económica ha dejado de ser un reflejo de inercias pasadas para convertirse en el resultado de condiciones concretas que hoy se perciben en el territorio.

Las series desestacionalizada y de tendencia-ciclo de la actividad económica según entidad federativa muestran una continuidad favorable. En el primer trimestre del año, la variación porcentual real fue de 1.9 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior y de 2 por ciento frente al mismo trimestre de 2024. El crecimiento de las actividades secundarias alcanzó 3.6 por ciento y el de las terciarias 2.1 por ciento. Ahí se concentra buena parte del empleo formal de Chiapas. Esos sectores, cuando se mueven, se notan en los ingresos de las familias, en la cobertura de seguridad social y en la estabilidad de los hogares. La minería, la construcción, el comercio, los servicios turísticos y la industria ligera han comenzado a responder con más vigor. El crédito productivo fluye con menos obstáculos y los empresarios locales ven condiciones más previsibles para reinvertir sus utilidades.

Chiapas ocupa la segunda posición nacional con un crecimiento promedio anual de 3.32 por ciento. La minería, el comercio y los servicios ligados al turismo sostienen ese desempeño. Las estrategias de promoción y el mayor acceso a financiamiento empresarial han ayudado a mantener el ritmo. La contribución de Chiapas a la variación nacional fue de 0.03 puntos, una cifra comparable a la de Yucatán, un estado que históricamente ha construido estabilidad económica y certidumbre para los capitales. Esa comparación resulta pertinente porque Yucatán ha sabido posicionarse como una plaza confiable para la inversión, gracias a una política de seguridad consistente y a una administración pública ordenada. Chiapas empieza a transitar ese mismo camino.

CERTEZA JURÍDICA Y CRECIMIENTO EN EL BALANCE DEL INEGI.

El fortalecimiento de la seguridad en Chiapas, promovido por el gobernador Eduardo Ramírez, ha sido un factor fundamental en este proceso. La seguridad representa el cimiento indispensable para atraer inversiones, proteger el empleo y garantizar un crecimiento económico sostenible. Las empresas locales, nacionales y extranjeras necesitan certidumbre jurídica y protección contra delitos antes de arriesgar su capital. Un entorno con menos violencia reduce los costos operativos derivados de robos, extorsiones o primas de seguros elevadas, lo que permite la creación y la permanencia de fuentes de trabajo. La calma en las calles también fomenta la llegada de visitantes, un motor financiero clave para los servicios, la hotelería y el comercio local. Los turistas buscan destinos tranquilos, carreteras seguras y comunidades que ofrezcan experiencias sin sobresaltos. Chiapas ha recuperado esa condición y los beneficios se reflejan en la ocupación hotelera y en el consumo de los negocios familiares.

Para el gobernador Eduardo Ramírez, un entorno seguro protege a los ciudadanos y, al mismo tiempo, sienta las bases para el desarrollo económico sostenible. Los organismos internacionales refuerzan esa idea. El Fondo Monetario Internacional ha señalado que reducir la delincuencia incrementa de manera directa la productividad laboral y estimula el producto interno bruto. El Banco Mundial lo resume con crudeza. Sin seguridad, el desarrollo es imposible. Desde esa perspectiva, la estabilidad es un medio concreto para estimular la actividad económica y para reforzar el tejido social. Cuando un comerciante puede abrir su negocio sin miedo a la extorsión, cuando un transportista cruza la entidad sin pagar cuotas ilegales, cuando una fábrica contrata personal sin temor a amenazas, la economía entera respira. La seguridad no es un gasto, es una inversión que multiplica sus rendimientos en empleo, ingresos y cohesión comunitaria.

DE LA PAZ A LA PROSPERIDAD.

En julio, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar puso en marcha el programa Autoempleo que Transforma, una iniciativa que brinda apoyos económicos, capacitación, equipamiento y seguridad social a las personas beneficiarias. El propósito es ampliar sus oportunidades de emprendimiento y elevar su calidad de vida. Durante la presentación, el mandatario subrayó que, tras recuperar la paz, se prioriza el impulso de acciones que contribuyan al bienestar comunitario, al fortalecimiento de los sectores productivos y a la prosperidad de Chiapas. Ese programa se enmarca en una visión integral donde la seguridad pública y el desarrollo económico dejan de ser agendas separadas. La recuperación de los espacios públicos, la presencia policial efectiva y la reconstrucción de la confianza ciudadana son la base sobre la cual se edifican las oportunidades de negocio, el microcrédito, la formalización de pequeños talleres y la expansión del comercio popular.

La lectura conjunta de los datos permite sostener que la economía chiapaneca mantiene una tendencia positiva. La seguridad dejó de ser un asunto exclusivamente policial y se convirtió en una condición transversal del crecimiento. Los indicadores del ITAEE muestran que la entidad tiene rumbo, que sus sectores productivos responden y que la certidumbre empieza a rendir frutos en materia de inversión y empleo. El reto siguiente será sostener esa combinación entre paz pública, dinamismo productivo y empleo formal para que los beneficios lleguen a todas las regiones del estado. Las zonas rurales, las comunidades indígenas y los municipios fronterizos deben incorporarse a este ciclo virtuoso con infraestructura, capacitación y acceso a mercados. Chiapas cuenta hoy con una ventaja competitiva poco común en el país. La posibilidad de crecer sin la losa de la violencia. Esa ventaja se debe cuidar con políticas públicas consistentes, con finanzas sanas y con un compromiso permanente de todos los actores políticos y sociales. El desempeño reciente confirma que la ruta elegida es correcta y que la constancia puede convertir a Chiapas en un referente nacional de desarrollo con paz.

Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez y la señora Sofía Espinoza recibieron a las Procuradoras y Procuradores Municipales de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes de todo el país, para el inicio de la Jornada Nacional de Capacitación, la cual se suma a la estrategia estatal “Prevenir para el Buen Vivir” … El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven, destacó que desde la FGE Chiapas se realiza un trabajo cercano con las y los servidores públicos de los DIF municipales y del DIF Chiapas, para que las niñas, niños y adolescentes cuenten con la atención y protección necesaria para que se desarrollen plenamente y en ambientes libres de violencia… El magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Carlos Moreno Guillén, destacó que el Poder Judicial del Estado se suma al llamado de la protección de niñas, niños y adolescentes con una actuación institucional con perspectiva de infancia y adolescencia, así también como con la reciente reforma en materia de pensiones alimentarias que impulsó ante el Congreso del Estado.

Para terminar: “La economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar”. Lo dijo Orison Swett Marden.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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