Letras Desnudas

Mario Caballero

El perfil de Oswaldo Chacón

Leí hace un par de días una publicación del portal Quién es quién en Chiapas en la que, tras hacer una breve reseña de la trayectoria y méritos académicos del rector de la Universidad Autónoma de Chiapas, cierra preguntando si el perfil de Oswaldo Chacón Rojas es lo que necesita hoy en día la UNACH, señalando que su biografía profesional es más político-electoral que académico tradicional.

La interrogante es oportuna y útil, ya que abre la puerta a cuestionar si su rectorado ha establecido una visión clara en torno a la gestión estratégica, financiera y académica, y si la universidad está progresando hacia sus objetivos. Es decir, la respuesta está en medir los frutos de su desempeño.

Pero como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes.

LA UNIVERSIDAD

La universidad es una de las instituciones más viejas y más perdurables en la historia de la humanidad. Primero se desarrollaron en Europa y después se extendieron por todo el planeta. La de Bolonia, por ejemplo, en Italia, es considerada el primer centro de estudio del mundo occidental.

Harvard fue la primera universidad fundada en Estados Unidos, en 1636. De hecho, ese país alberga en la actualidad varios de los mejores centros de aprendizaje e investigación del mundo. No puede ponerse en duda que las universidades estadunidenses son uno de los pilares que explican el gran éxito económico de la Unión Americana.

En este sentido, sobra decir que su importancia va más allá de formar profesionales. Son motores de investigación científica y fungen como agentes de transformación social y económica. Más aún, son espacios que florecen en la medida que existe el pensamiento libre.

Sin embargo, administrarlas es una tarea sumamente compleja debido a una combinación de factores estructurales, políticos, financieros y académicos. Como se rigen bajo una estricta burocracia, los procesos para la toma de decisiones, contratación de personal o la simple adquisición de materiales suelen ser lentos.

La persona que asuma la rectoría de alguna tiene que lidiar con eso, y también conseguir que los fondos alcancen a cubrir las crecientes necesidades, como becas, salarios, mantenimiento de la infraestructura educativa, etcétera; asimismo, proteger la autonomía universitaria y hacer frente a las tensiones que se generan entre los intereses de la institución, los sindicatos y los gobiernos en turno.

Por tal razón, si los rectores de cualquier universidad fracasan es porque carecen de visión, tacto político, capacidad para generar acuerdos entre las distintas partes que componen la comunidad universitaria y experiencia en el manejo de recursos.

Encima, tienen la responsabilidad de ofrecer educación de calidad a una gran cantidad de estudiantes e impulsar el desarrollo científico y la innovación, incorporar competencias digitales, garantizar que las carreras cumplan con estándares de calidad nacionales e internacionales y, no menor en importancia, lograr un vínculo con la sociedad, el mercado laboral y tomar decisiones a largo plazo que favorezcan el crecimiento institucional.

Repito: administrar una universidad no es un asunto para gente improvisada y falta de talento.

LA BENEMÉRITA UNACH

La Benemérita UNACH no es la excepción.

Nada más para comprender de qué estamos hablando, tiene presencia en las quince regiones socioeconómicas del estado.

Cuenta con 44 Unidades Académicas, entre las que destacan facultades, escuelas, centros e institutos, con sedes en Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas, Tapachula, Arriaga, Comitán, Pichucalco, Pijijiapan, Palenque, Copainalá y Villaflores.

Además, opera con 78 sedes académicas ubicadas en 61 municipios, lo cual facilita el acceso a la educación en zonas remotas.

Hacerse cargo de esta institución es una labor titánica. Pero el balance de la gestión del doctor Oswaldo Chacón es bueno, como lo veremos en párrafos más adelante.

EXPERIENCIA

Veamos antes que Chacón venía de ser presidente del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas, responsabilidad que desempeñó entre los años 2016 y 2023. Y su función no sólo dejó un buen sabor de boca en la clase política, sino logró organizar las elecciones más grandes de la historia en su momento, las de 2018, y garantizar equidad, transparencia y legalidad en esa jornada electoral en el estado, igualmente en las intermedias.

Al concluir su periodo, salió con el reconocimiento público del deber cumplido y dejando un instituto electoral sólido y con credibilidad.

Antes había ocupado cargos como presidente de la Comisión de Fiscalización Electoral de Chiapas y coordinó diversos estudios con el entonces Instituto Federal Electoral (hoy INE), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de México.

Pero su experiencia y pericia no se limita a la materia electoral, ya que también ha ejercido la docencia, la academia, la investigación, ha sido ponente, ha publicado ensayos y artículos en diferentes revistas especializadas y en la prensa nacional. Por si fuera poco, es autor de varios libros, siendo uno de los más recientes Democracia publicitaria y estado de derecho.

Sin olvidar que en 2014 fue rector de la Universidad Intercultural de Chiapas.

SU GESTIÓN

“Por sus frutos los conoceréis”, dice el evangelio de San Mateo.

Si antes mencionamos que el balance de su gestión era bueno es por esto:

Bajo el proyecto “Reinventando la UNACH” transformó el modelo educativo alineándolo con los desafíos del siglo XXI, echando mano de las tecnologías para superar las barreras geográficas.

Implementó el “Plan de Adopción de Inteligencia Artificial” para renovar la infraestructura tecnológica de la institución.

Fortaleció el uso de tecnologías de la información (TIC) como herramienta clave para la educación a distancia continua.

Con el proyecto “Semillero Ocelote” ha dado acompañamiento a estudiantes de pueblos originarios con el objetivo de lograr el ingreso de al menos 200 jóvenes a través del pase preferente para septiembre de 2026.

Y mediante acciones de cobertura e interculturalidad ha asegurado la inclusión de grupos vulnerables, especialmente en zonas excluidas como los Altos de Chiapas, articulando la educación superior con pertinencia cultural.

Como un resultado histórico de la equidad educativa, en su primer año la matricula alcanzó la cifra de más de 36 mil estudiantes, un incremento del 4% y proyecta elevarla a ocho en 2026. Esta acción ha sido apoyada con becas y modalidades semipresenciales que reducen barreras geográficas.

No es todo. Se desarrollaron doce nuevos programas académicos enfocados en la sostenibilidad y las necesidades regionales del estado.

Aparte, la UNACH ha sido reconocida como un referente en educación digital con sentido social, promoviendo foros de innovación y conectividad para los universitarios.

El año pasado, a la par de haber obtenido la distinción de “Benemérita”, la UNACH fue la única universidad del país en alcanzar que todos sus programas educativos, en total 78, fueran acreditados y certificados.

A la sazón, la respuesta a la pregunta de si el perfil del rector Oswaldo Chacón es lo que hoy necesita la UNACH es un sí contundente. Y en sus resultados está el porqué.

yomariocaballero@gmail.com

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