La madre ha señalado que su hijo habría sido ocultado en un contexto de violencia vicaria, ya que desde hace ocho meses mantiene un proceso legal en el que denuncia agresiones y presuntas irregularidades
Karla García/ Diario de Chiapas
La desaparición de Alfredo Antonio Gallegos Flores, un niño de ocho años originario de Tuxtla Gutiérrez, es motivo de preocupación para su familia y autoridades.
La madre del menor, Valeria Flores, ha señalado que Alfredo Antonio fue visto por última vez el 27 de noviembre de 2025, alrededor de las 18:30 horas, en el Barrio Colón de la capital chiapaneca, cuando se encontraba acompañado de su padre, Gerardo Gallegos Dorantes. Desde entonces, se desconoce su paradero.
De acuerdo con la ficha de búsqueda, Alfredo Antonio es de tez blanca y complexión regular, mide aproximadamente 1.20 metros, pesa 35 kilogramos, tiene el cabello negro y corto, así como ojos grandes de color café oscuro. Como señas particulares, presenta un lunar en la ceja izquierda, una mancha en el costado derecho del abdomen y otro lunar en el lado derecho de la nariz. El día en que fue visto por última vez, vestía playera blanca y pantalón gris pertenecientes a su uniforme escolar.
La madre ha señalado que su hijo habría sido ocultado en un contexto de violencia vicaria ya que desde hace ocho meses mantiene un proceso legal en el que denuncia agresiones y presuntas irregularidades en la actuación de las autoridades judiciales. Explicó que permitió que el padre conviviera con el niño bajo el argumento de una visita, sin embargo, después ya no se concretó el retorno del menor.
Tras la denuncia inicial, la Fiscalía de la Mujer solicitó medidas de protección que fueron confirmadas por una jueza, entre ellas la orden de retirar al menor del domicilio paterno. Aunque el proceso penal avanzó y la guarda y custodia fueron otorgadas a la madre el 4 de diciembre, la restitución del niño no se llevó a cabo.
Valeria Flores acudió en reiteradas ocasiones a los juzgados familiares entre finales de noviembre y los primeros días de diciembre para insistir en la restitución provisional de su hijo. Incluso había sido programada una diligencia el 9 de diciembre, pero esta no pudo realizarse al no abrirse el inmueble señalado. Desde entonces, no se ha tenido contacto con el niño, incluso ha dejado de asistir a la escuela.




