Tradiciones afectan al medio ambiente

El biólogo agregó que con la “flor del niño” también se extraen otras especies de bromelias, pese a que su colecta y comercialización son ilegales

Karla García / Diario de Chiapas

Especialistas advierten que sobre afectaciones ambientales en la entidad derivadas de la extracción de bromelias durante el mes de diciembre por tradiciones que generan un fuerte impacto al ecosistema por la sobreexplotación de estas plantas.

El biólogo Manuel Jonapá comentó en entrevista que en la tradición del “niño florero, habitantes de diversos municipios suben a la zona de los altos de Chiapas a comunidades como Navechauc para cortar bromelias silvestres con el fin de decorar nacimientos con la flor Tillandsia guatemalensis conocida popularmente como “flor del niño”

El especialista indicó que esta especie tarda entre cinco y siete años en alcanzar la madurez necesaria para florecer y producir semillas. Sin embargo, al ser colectada en plena floración, se interrumpe su ciclo reproductivo y se reduce la probabilidad de regeneración natural.

Agregó que, en un conteo realizado hace algunos años por autoridades ambientales, se estimó la extracción de al menos 75 mil plantas durante la temporada festiva, cifra que actualmente podría ser mayor debido al incremento de personas que participan en la tradición.

“Cada año más gente quiere vivir la experiencia de subir al monte y cortar la flor. Lo que estamos ocasionando es un saqueo masivo que ya agotó poblaciones en lugares como San Cristóbal y el Cerro de la Mazorca, y ahora la gente se está desplazando a zonas más lejanas”, señaló.

El biólogo agregó que junto con la “flor del niño” también se extraen otras especies de bromelias protegidas por la Norma Oficial Mexicana, como la Tillandsia eizii y la Tillandsia ponderosa, conocidas como “flor de trenza” y “flor de mazorca”, pese a que su colecta y comercialización son ilegales.

Además, denunció que la extracción suele realizarse arrancando la planta completa con ganchos, lo que no solo destruye la población vegetal, sino también afecta a fauna asociada, como ranas, serpientes y pequeños reptiles que habitan en ellas.

Jonapá llamó a reflexionar sobre su impacto ambiental y buscar alternativas para hacer sostenible las tradiciones . Entre ellas, propuso impulsar viveros comunitarios en las zonas de origen de la planta y que los participantes contribuyan también a la reforestación de bromelias. “Las tradiciones son hermosas, pero cuando empiezan a dañar la naturaleza debemos replantearlas. Somos uno de los estados más megadiversos del país y tenemos la responsabilidad de proteger nuestra flora para las futuras generaciones¨.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *