*La celebración de quince años que sigue haciendo bailar a través del tiempo; tres días que marcó historia en la CDMX.
Agencias. – El Autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió, por decimoquinta ocasión, en el epicentro de la música alternativa y el rock internacional. El Corona Capital 2025, celebrado durante todo el fin de semana, no fue solo un festival; fue la culminación de 15 años de historia, un despliegue masivo de talento de talla mundial y una experiencia que superó todas las expectativas, reafirmando por qué este evento es el más importante de su tipo en América Latina.
Bajo un cielo capitalino que se mantuvo en calma, miles de asistentes vibraron al ritmo de más de 60 bandas y solistas, desde leyendas consagradas hasta las propuestas emergentes del momento. La curaduría del cartel de este año, a menudo elogiada por su capacidad de traer artistas que rara vez pisan suelo mexicano, demostró una vez más su maestría.
El Corona Capital 2025 convirtió el Autódromo Hermanos Rodríguez en un laboratorio emocional donde nostalgia, estruendo y una multitud frenética dibujaron el pulso cultural del otoño chilango durante tres días que redefinieron lo que significa vivir un festival en México. La edición 15 del Corona Capital llegó con la actitud de un festival que ya no compite: se impone. Su propuesta reunió a miles de asistentes dispuestos a atravesar sol, filas, empujones y precios elevados con tal de presenciar una alineación que parecía diseñada para desatar varias vidas emocionales en un mismo fin de semana.
Viernes 14: La potencia del rock acentúa el inicio. – El arranque del festival fue una declaración de intenciones; el ambiente se cargó de nostalgia y energía pura. Foo Fighters, en su regreso a México, ofrecieron una cátedra de rock de estadio, con Dave Grohl y compañía entregándose por completo a un público que coreó cada himno. La noche también fue testigo de la contundencia de Queens of the Stone Age y el estilo inconfundible de Franz Ferdinand. La jornada inicial también destacó por la presencia de 4 Non Blondes, que revivieron su icónico «What’s Up?» y, la sofisticación de Polo & Pan. El talento femenino se hizo presente con propuestas frescas como la de Lucy Dacus y Sarah Kinsley, garantizando un primer día memorable y diverso.
Sábado 15: Diversidad de géneros y estrellas en ascenso. – Este día se abrió el abanico musical con una jornada dedicada a la versatilidad; Chappell Roan, una de las artistas más esperadas y en ascenso del momento, se adueñó del escenario con su carisma y pop vibrante. Vampire Weekend, siempre elegantes, ofrecieron un setlist impecable que deleitó a sus seguidores. Los regresos fueron una constante, y el de Alabama Shakes, liderados por la potente voz de Brittany Howard, fue uno de los puntos álgidos del fin de semana. Marina, Damiano David (de Måneskin), y Aurora, aportaron el toque pop y alternativo, mientras que Grizzly Bear y OMD añadieron capas de synth-pop y rock experimental, demostrando que el Corona Capital sabe balancear la euforia con la calidad musical.
Domingo 16: Un cierre de época. – La clausura será recordada por generaciones, pues la presencia de Linkin Park -en lo que fue uno de sus primeros shows importantes en su regreso a los escenarios con un nuevo vocalista-, fue un momento de alta emotividad; el público se entregó por completo, rindiendo tributo y celebrando la nueva etapa de la banda. La jornada dominical fue un festín para los amantes del rock pesado y alternativo. Deftones y Weezer cumplieron con creces, mientras que James y Of Monsters and Men aportaron atmósferas envolventes. La nostalgia ochentera de Cut Copy y la melancolía de Men I Trust completaron una alineación que puso el broche de oro a tres días de música ininterrumpida.
El 15º Aniversario: Un festival que madura. – Más allá de los nombres en el cartel, la edición 2025 celebró 15 años de ser un referente cultural. El festival ha madurado, ofreciendo una experiencia integral que va más allá de la música, con zonas de esparcimiento, una oferta gastronómica curada y una producción técnica de primer nivel que garantizó que el sonido y las visuales estuvieran a la altura de las expectativas.
Como parte de la celebración, el Corona Capital expandió su alcance con sesiones especiales en ciudades como Mérida, Guadalajara y Monterrey, llevando la magia del festival a más rincones del país. A pesar de algunas cancelaciones de último minuto (como la de Jelly Roll o PinkPantheress) que generaron ajustes en los horarios, la organización supo manejar la logística, resultando en una edición que, sin duda, ha establecido un nuevo estándar para los festivales en México. El Corona Capital 2025 no solo fue un evento masivo, fue la reafirmación de que la música en vivo está más viva que nunca en la Ciudad de México.
Si algo definió a esta edición fue el flujo constante: más de 60 mil personas solo el día inaugural, cada una moviéndose entre escenarios que parecían funcionar como un ecosistema propio. Según asistentes y comentarios que circularon en redes, la distribución de los espacios estuvo mejor calibrada que en años anteriores, evitando saturaciones extremas y manteniendo la experiencia en una línea de caos controlado. Las horas de sol golpearon fuerte, pero el frío nocturno, casi traicionero, obligó a muchos a improvisar abrigos o a refugiarse en lockers y guardarropas. La dinámica térmica se volvió parte del relato del festival: la resistencia también es parte del rito. El Corona Capital 2025 reunió a 236,000 personas a lo largo de un fin de semana que celebró 15 años de historia musical.




