Quienes digan que Tabasco no es un edén se equivocan. El jueves lo dejó claro ante el mundo Fátima Bosch, la tabasqueña que compitió en el certamen de Miss Universo 2025, realizado en Tailandia, y ganó. Es la mujer considerada más bella del paraíso terrenal y, para quienes insisten en que la belleza no va acompañada de inteligencia, ella demostró lo contrario: exhibió valentía y carácter al enfrentar, en pleno certamen, la embestida de uno de los organizadores que intentó humillarla. Seguramente sabía que era una de las favoritas para ganar la corona y por ello trató de descalificarla.
Tabasco es hoy la entidad de la que todos hablan. El mundo ha recorrido las redes sociales para ubicar este terrenal y bendecido lugar donde nació la nueva Miss Universo, pero en esa búsqueda también encontraron noticias que Google arroja sin filtro: notas que señalan a Tabasco como el centro de operaciones de La Barredora.
Desde el jueves, más mexicanos —y personas de otros países— se enteraron de que en México hay un senador, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, acusado por muchos —según diversas pruebas existentes, excepto para la Fiscalía General de la República, que no actúa porque no hay denuncia interpuesta— de haber tenido relación con el brazo derecho de dicho grupo delincuencial La Barredora
El triunfo de la tabasqueña también sirvió para que volvieran a circular los enlaces que documentan que los jefes policiacos contratados por Adán Augusto López como gobernador —Hernán Bermúdez Requena, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, y José del Carmen Castillo Ramírez, comisionado de la Policía Estatal— habrían formado un grupo llamado La Hermandad, que después se convirtió en La Barredora, y que desde entonces estaban en la mira del Ejército por sus supuestos nexos con el crimen organizado.
En ese recorrido virtual, el mundo también ha descubierto que un hermano del expresidente de México —hoy secretario general de Gobierno en Tabasco—, Ramiro López Obrador, habría pasado de la noche a la mañana -en un sexenio- a ser dueño de al menos 15 ranchos y más de 500 cabezas de ganado.
Igualmente encontraron que la construcción del Tren Maya abrió una veta de negocios para La Barredora. En conversaciones interceptadas por la Secretaría de la Defensa Nacional, los delincuentes confiesan su intención de rentar terrenos y suministrar 180 mil litros de huachicol semanal para las obras del tren, cuyos tramos 4 y 5 fueron coordinados por un sobrino de Bermúdez Requena. Y, por si fuera poco, el mundo también se enteró de que no existe ninguna investigación judicial al respecto.
Y como si todo esto no fuera suficiente, los medios tradicionales recuerdan que, en enero de este año, fue asesinado el periodista Alejandro Gallegos León. Es decir, en Tabasco —la tierra donde nació la mujer más bella del mundo— la corrupción y la violencia se han vuelto parte de la narrativa cotidiana.
Fátima Bosch, ajena a este oscuro escenario, pero consciente de lo que ocurre en su estado, pidió a todas las mujeres sentirse especiales y únicas, dejando atrás los estereotipos: “No tengan miedo de ser ustedes mismas, porque hoy en día la sociedad ha estereotipado a las mujeres y nosotras no tenemos por qué hacerlo ni cambiar quiénes somos. Ya somos especiales. Mi deseo es traer amor a todos los lugares donde no lo hay, donde hay sufrimiento”.
“Como Miss Universo quiero alzar mi voz y ponerla al servicio de los demás, porque estamos aquí para crear cambios, para hablar fuerte y claro, porque somos mujeres que debemos mantenernos firmes”.
Sin duda, es admirable la tenacidad y firmeza con la que habla Fátima. Ojalá este ejemplo de transparencia, de ganar sin trampas, sea un llamado no sólo para que Tabasco enderece su rumbo, sino para que las mujeres —y la sociedad entera— luchen por lo que creen. Fátima ha demostrado una vez más que en este mundo global el “tiempo de mujeres” ha llegado para quedarse.
La justicia siempre llega, tarde, pero llega. Tomemos su ejemplo y que México retome el sendero luminoso, no el de las tragedias ni de las embestidas. El tiempo de culpar al pasado ha quedado atrás. Felicidades, Fátima, porque con tu ejemplo los tramposos terminarán probando una sopa de su propio chocolate.




