• Ante denuncia en la mañanera contra la organización de cuello blanco que encabeza Erick Romero, recluido en El Amate, la presidenta escucha el reclamo de que no hay justicia para los afectados, principalmente personas adultas mayores
Marco Alvarado
La Oficina de Presidencia analizará los pormenores del mayor fraude inmobiliario que se ha cometido en Chiapas, dirigido por Erick Romero P, y por el que las víctimas aún exigen una justicia total.
Durante la Conferencia Mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo escuchó lo que este cártel inmobiliario hizo en Chiapas, y acerca del clamor de las víctimas, entre ellas personas adultas mayores, para que caiga todo el peso de la ley no sólo en contra de Erick Romero P, quien fue capturado a mediados de 2025 en la Ciudad de México tras más de una década prófugo, sino contra todos los involucrados.
La mandataria pidió conocer a detalle el caso para poder girar las instrucciones que sean necesarias, y que la FiscalíaGeneral del estado proceda en contra de toda esta banda de criminales, que durante años se burlaron de sus víctimas, y que ostentaron una vida de lujos y derroches con el dinero que le robaron a quienes les confiaron sus ahorros.
Lo ocurrido en la mañanera podría allanar el camino para llegar al fondo de la red de corrupción que ayudó a las empresas GCI, Líneas del Sur y Grupo Constructor Inmobiliario Tu Casa en el Sureste S.A de C.V., a cometer diversos ilícitos en los fraccionamientos Jardines de Las Flores, Santa Fe, Jardines del Mactumactzá, Fraccionamiento Ámbar, La Arbolada, La Antigua, San Agustín y La Vista, en Tuxtla Gutiérrez.
Con la información que reciba, la presidenta Sheinbaum podrá conocer a detalle las acciones de Adriana R, Viviana Leticia Z, Gustavo Adolfo F, Juan Gutiérrez C, y Alejandro Gutiérrez C., toda una camarilla que creció al amparo del poder, y tal vez no se sorprenda de encontrar nombres de políticos.
Este grupo de ladrones usó la fachada de “empresarios inmobiliarios o de la construcción”, con importantes desarrollos en la ciudad, a través de empresas que desaparecieron y cambiaron de nombres.
Durante varios años falsificaron documentos para obtener hipotecas en el banco, y la propiedad de terrenos y casas a través de firmas apócrifas que aparecen avaladas en el Registro Público de la Propiedad.
En el caso del Fraccionamiento Ámbar, incurrieron en el robo de una propiedad, valuada en 30 millones de pesos, mediante la obtención fraudulenta de una firma de la propietaria, una mujer adulta mayor ya fallecida, a quien despojaron de este terreno para construir ahí un fraccionamiento, en donde también hay propietarios defraudados.
Y no es la única historia; un médico, una madre soltera, otra mujer adulta mayor y profesionistas de diferentes áreas, están entre las víctimas de estos falsos “empresarios”, a quienes la justicia no ha alcanzado por completo.




