Un total de 158 tortugas gigantes fueron reintroducidas en una isla del archipiélago de las Galápagos, marcando un hecho histórico para la conservación de esta emblemática especie, luego de más de un siglo de ausencia en esa zona.
El programa fue coordinado por el Parque Nacional Galápagos como parte de las estrategias de restauración ecológica impulsadas en la región. La iniciativa busca recuperar el equilibrio natural de los ecosistemas insulares, donde estos reptiles desempeñan un papel fundamental en la dispersión de semillas y el mantenimiento de la vegetación.
Las tortugas gigantes de Galápagos estuvieron al borde de la extinción debido a la caza indiscriminada en los siglos XVIII y XIX, así como por la introducción de especies invasoras que afectaron sus hábitats y sitios de anidación.
Especialistas explicaron que antes de la liberación se realizaron estudios genéticos y sanitarios para garantizar la viabilidad de la población y su adaptación al entorno. Además, los ejemplares serán monitoreados de forma permanente para evaluar su supervivencia y reproducción.
Autoridades ambientales destacaron que este esfuerzo representa un avance significativo en la protección de la biodiversidad de las islas, reconocidas mundialmente por su riqueza natural y su relevancia en la historia de la ciencia.
El proyecto forma parte de un plan integral de conservación que busca asegurar la permanencia de las tortugas gigantes en su hábitat natural para las futuras generaciones.




