Puente Rizo de Oro 

Técnicamente, la obra destaca por una longitud total de 2.1 kilómetros, donde el puente principal ocupa 405 metros y los caminos de acceso se extienden por 1.7 kilómetros.

Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas

La construcción del puente Rizo de Oro se alza hoy como uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos y necesarios para el estado de Chiapas. 

Bajo la ejecución de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), esta obra no solo representa un triunfo de la ingeniería mexicana contemporánea, sino que simboliza la justicia social para una región que durante décadas padeció el aislamiento geográfico. 

Con un avance físico que ya supera el 86 por ciento, el proyecto entra en su etapa crucial para transformar la movilidad del sur de la entidad, impactando directamente en la calidad de vida de más de 300 mil habitantes que han esperado por una conexión terrestre digna y segura.

Históricamente, la conectividad en esta zona se vio fracturada desde la creación de la presa La Angostura, dejando a numerosas comunidades a merced de cruces fluviales en chalanes, pangas o embarcaciones improvisadas, métodos que resultaban lentos y, en ocasiones, peligrosos. 

La entrada en operación del puente Rizo de Oro permitirá un ahorro de 60 minutos en los tiempos de traslado, una optimización logística que facilitará el acceso a servicios de salud, educación y el comercio de productos agrícolas.

 Esta reducción de tiempo no es una simple cifra estadística; representa una hora más de productividad y seguridad para miles de familias que transitan diariamente por esta ruta estratégica.

El impacto económico del proyecto ha sido tangible desde su fase de cimentación, pues el Centro SICT Chiapas reporta la generación de cerca de 5 mil empleos, entre directos e indirectos. 

Actualmente, el sitio de obra mantiene una fuerza laboral activa de 213 personas que operan 85 máquinas especializadas para cumplir con los estándares técnicos requeridos, los municipios beneficiados abarcan desde la región Frailesca, incluyendo a La Concordia, Villa Corzo, Villaflores y El Parral, hasta la Sierra Mariscal, alcanzando puntos remotos como Frontera Comalapa, Motozintla y Siltepec, integrando finalmente a estas comunidades al desarrollo estatal.

Técnicamente, la obra destaca por una longitud total de 2.1 kilómetros, donde el puente principal ocupa 405 metros y los caminos de acceso se extienden por 1.7 kilómetros adicionales, su diseño híbrido de arco metálico no solo garantiza estabilidad estructural sobre el embalse, sino que aporta un carácter arquitectónico distintivo que resalta el potencial técnico nacional. 

Todo el proceso se ha llevado a cabo bajo un estricto cumplimiento de las normativas ambientales y de construcción, asegurando que esta solución histórica sea sustentable y duradera, con este proyecto, el Gobierno de México reafirma su compromiso de modernizar la red carretera del sur, eliminando las barreras geográficas que frenaban el progreso de Chiapas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *