Penalizar uniones forzadas

Jorge Luis Llaven Abarca reconoció la necesidad imperante de adecuar las leyes locales

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

El ingreso de emergencia de Deysi, una niña de apenas 13 años, al Hospital de la Mujer en San Cristóbal de Las Casas, ha puesto nuevamente bajo la lupa la realidad de las uniones infantiles en la entidad. La menor fue trasladada al nosocomio en estado grave debido a las complicaciones de un parto prematuro.

Lo que en otros contextos sería una clara violación a los derechos de la infancia, en Chiapas se mantiene bajo la sombra de la impunidad. La Fiscalía General del estado (FGE) informó que el acompañante de la menor, un joven de 17 años, se identificó como su esposo.

Sin embargo, no existe una denuncia formal por parte de los familiares, argumentando que ambos viven en unión libre bajo un “acuerdo entre familias”, amparado en los sistemas de usos y costumbres indígenas.

Ante esta situación, el titular de la Fiscalía, Jorge Luis Llaven Abarca, reconoció la necesidad imperante de adecuar las leyes locales. El objetivo es evitar que estas prácticas sigan normalizándose en cientos de comunidades del estado.

“Debemos trabajar en el tema de la cohabitación forzada, esta conducta que, muchas veces escudándose en usos y costumbres y los sistemas normativos, se sigue transmitiendo”, señaló el fiscal.

Actualmente, la Fiscalía y el Poder Legislativo trabajan en conjunto para actualizar el marco legal. La reforma busca prohibir explícitamente estas prácticas, y sancionar penalmente a quienes induzcan, obliguen o faciliten la cohabitación forzada de menores de edad.

El caso de Deysi no es un hecho aislado. Chiapas ocupa los primeros lugares a nivel nacional en estadísticas de niñas y adolescentes, entre 12 y 17 años, que se convierten en madres y mantienen una vida conyugal a temprana edad.

Este fenómeno no sólo trunca el desarrollo educativo y personal de las menores, sino que pone en riesgo su vida, como lo demuestra la situación médica actual de Deysi.

De concretarse, esta reforma enviaría un mensaje claro: ninguna tradición o acuerdo familiar puede estar por encima del bienestar y la integridad física de las niñas en Chiapas.

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